Jiménez pierde empleos: la economía que resiste entre el campo, el comercio y la falta de nuevas oportunidades

La información consultada para este reportaje muestra que no puede hablarse simplemente de una economía “en crecimiento” o “en crisis”.

JIMÉNEZ, CHIHUAHUA.— En las calles de Jiménez la economía no parece haberse detenido. Cada mañana levantan sus cortinas tiendas, talleres, restaurantes, expendios, ferreterías, consultorios y pequeños comercios; en los campos continúan las labores agrícolas y en las carreteras circulan camiones relacionados con la producción regional. Sin embargo, detrás de esa actividad cotidiana existe un indicador que obliga a mirar con mayor detenimiento lo que está ocurriendo: durante 2025, Jiménez estuvo entre los municipios de Chihuahua con mayor pérdida de puestos de trabajo registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social.

La información consultada para este reportaje muestra que no puede hablarse simplemente de una economía “en crecimiento” o “en crisis”. Existen sectores que avanzaron, negocios que continúan operando y una importante actividad agropecuaria y comercial; pero también hay señales contundentes de debilitamiento: pérdida de empleo formal, reducción de la producción agrícola regional, disminución demográfica y una estructura empresarial dominada casi totalmente por establecimientos pequeños.

La cifra que enciende la alerta: 912 empleos formales menos.

Datos de la Plataforma de Inteligencia Competitiva del Sector Privado, construidos con registros del IMSS y difundidos al cierre de 2025, señalan que el municipio de Jiménez perdió aproximadamente 912 puestos de trabajo formal entre enero y diciembre de ese año. Solo Ciudad Juárez presentó una pérdida absoluta considerablemente mayor.

La cifra necesita una precisión importante. Perder 912 puestos registrados en el IMSS no significa necesariamente que 912 habitantes distintos hayan quedado desempleados durante todo el año. El indicador mide el saldo de plazas registradas: altas menos bajas. Una persona puede cambiar de trabajo, salir temporalmente del mercado laboral, migrar hacia la informalidad o trasladarse a otro municipio. Pero aun con esa consideración metodológica, un saldo negativo de esa magnitud es una señal económica seria para un municipio del tamaño de Jiménez.

El panorama regional confirma el fenómeno. El más reciente Panorama Económico-Social de CODECH reporta que la Región Jiménez perdió 885 empleos formales durante 2025 y terminó diciembre con aproximadamente 6,626 puestos formales registrados ante el IMSS. La diferencia con los 912 empleos perdidos específicamente en el municipio se explica porque la región estadística utilizada por CODECH integra además otros municipios y algunos registraron movimientos positivos que compensaron parcialmente la caída de Jiménez.

Si se reconstruye el dato regional, los 6,626 puestos existentes al cierre de 2025, después de perder 885 en el año, implican aproximadamente 7,511 empleos al cierre de 2024. El descenso regional equivale así a alrededor de 11.8% en un solo año. Se trata de una contracción suficientemente grande como para repercutir en consumo, ingreso de los hogares y actividad de los pequeños negocios.

Y el deterioro se profundizó durante la segunda mitad de 2025. El reporte correspondiente a junio indicaba que durante los primeros seis meses la Región Jiménez había perdido solamente 114 empleos. Para diciembre, el saldo anual negativo había llegado a 885.

IndicadorResultado observado
Empleos formales perdidos en el municipio de Jiménez durante 2025≈ 912
Empleos perdidos en la Región Jiménez durante 2025885
Empleos formales regionales a diciembre de 20256,626
Empleos regionales estimados al cierre de 2024≈ 7,511
Contracción aproximada del empleo regional 2025≈ 11.8%
Unidades económicas regionales en 20252,017
Micro y pequeñas empresas99.4%
Participación del sector terciario en unidades económicas90.5%

No todos los sectores perdieron empleo.

El comportamiento de 2025 tampoco fue uniforme. Durante el primer semestre ya podía observarse qué actividades estaban generando y destruyendo puestos de trabajo.

Hasta junio de 2025, el comercio había perdido 166 empleos, mientras el sector primario perdió 145. Transporte registró cinco puestos menos. Al mismo tiempo, la industria de transformación había agregado 174 empleos, servicios sumó 20, construcción cinco, industria eléctrica dos y extractiva uno.

Aquellos datos mostraban una economía dividida: algunos segmentos industriales conseguían incorporar trabajadores, mientras dos pilares tradicionales de la vida económica regional —el comercio y el campo— registraban retrocesos.

Pero entre julio y diciembre el saldo se agravó considerablemente. Es uno de los elementos que amerita una investigación posterior empresa por empresa para identificar qué cierres, recortes de personal, cambios de razón social, factores agrícolas o movimientos empresariales explican la diferencia entre los -114 empleos acumulados hasta junio y los -885 registrados al concluir diciembre.

Una economía de negocios pequeños.

Para comprender por qué una pérdida de cientos de empleos puede sentirse con tanta intensidad en Jiménez es necesario observar cómo está formada su economía.

CODECH contabilizó 2,017 unidades económicas en la Región Jiménez en mayo de 2025. De ellas, 1,946 tenían entre cero y diez trabajadores y otras 59 entre 11 y 50 empleados. Solamente diez establecimientos se encontraban dentro del rango de 51 a 250 trabajadores y apenas dos superaban los 250 empleados. En otras palabras, 99.4% de las unidades económicas eran micro o pequeñas empresas.

Esto ayuda a explicar una de las vulnerabilidades estructurales de Jiménez. La economía cotidiana descansa sobre cientos de pequeños negocios familiares: tiendas, restaurantes, talleres, servicios personales, comercios, despachos, transporte y establecimientos que normalmente tienen márgenes financieros menores para soportar periodos prolongados de caída en ventas.

Por actividad, aproximadamente 45.9% de las unidades económicas regionales correspondían al comercio, con 926 establecimientos; servicios y transporte concentraban otras 899 unidades, equivalentes a 44.6%. La industria manufacturera representaba 165 establecimientos, aproximadamente 8.2%. En conjunto, el sector terciario reunía 90.5% de todas las unidades registradas.

Esto significa que la economía visible de Jiménez es principalmente una economía de circulación: vender mercancías, transportar productos, preparar alimentos, ofrecer servicios y atender las necesidades de la población. Cuando disminuye el número de trabajadores con ingreso formal o cae el ingreso procedente del campo, el efecto puede transmitirse rápidamente hacia estos establecimientos.

Un trabajador que pierde su empleo no solo pierde un salario. Reduce gastos, posterga compras, elimina consumos no indispensables y modifica sus hábitos. Ese ajuste individual termina reflejándose en la caja registradora de la tienda, el restaurante, el taller mecánico o cualquier pequeña empresa.

El campo continúa siendo fundamental.

Hay además otra característica imposible de separar de la economía jimenense: su dependencia histórica de la agricultura y la ganadería.

CODECH identifica como principales vocaciones económicas de la Región Jiménez a la agroindustria, el turismo y la industria ligera. En sus proyectos de especialización regional también destaca específicamente las cadenas productivas vinculadas con la nuez y los cárnicos.

El problema es que el desempeño reciente del campo ha sido desigual. Según el Panorama Económico-Social regional, durante 2024 el valor de la producción agrícola disminuyó aproximadamente 10% respecto de 2023, mientras el valor de la actividad pecuaria aumentó alrededor de 9.8%.

Es decir, mientras una parte del sector rural experimentó crecimiento, otra enfrentó una contracción significativa.

Esta diferencia importa especialmente en Jiménez porque el campo no funciona aislado. La agricultura mantiene empleos directos, pero también sostiene talleres, comercializadoras, transporte, venta de insumos, maquinaria, combustible, refacciones, servicios profesionales y consumo en la propia ciudad.

Por eso una mala temporada agrícola puede extenderse mucho más allá de las huertas o parcelas.

Jiménez sigue produciendo y exportando.

La existencia de problemas de empleo tampoco significa que el municipio haya dejado de producir.

Data México, plataforma de la Secretaría de Economía, identifica entre los principales productos exportados desde Jiménez durante 2025 a frutos frescos o secos, sin cáscara o mondados, por alrededor de 17.8 millones de dólares, así como bovinos vivos por aproximadamente 14.1 millones de dólares.

Las cifras refuerzan la lectura de una economía vinculada fuertemente al campo, la ganadería y sus cadenas de comercialización.

También revelan una paradoja: un territorio puede mantener exportaciones importantes y, al mismo tiempo, perder puestos formales. Exportar más o mantener altos valores de producción no garantiza automáticamente que el beneficio se traduzca en más plazas laborales, mejores salarios o diversificación económica.

La mecanización, productividad por trabajador, concentración empresarial, temporalidad agrícola y características propias de cada cadena productiva pueden provocar que crezca el valor económico sin que aumente proporcionalmente la ocupación.

Un problema que viene de más atrás.

La estructura económica relativamente pequeña de Jiménez no es reciente.

Los Censos Económicos de 2014, con información correspondiente a 2013, mostraban que Jiménez concentraba aproximadamente 1.6% de las unidades económicas de Chihuahua, pero solamente 0.7% del personal ocupado y 0.4% de la producción bruta total estatal.

Aunque esos datos tienen más de una década y no deben utilizarse para describir directamente la economía actual, sí ofrecen una referencia histórica relevante: Jiménez contaba con una cantidad importante de establecimientos respecto de su tamaño, pero su participación en empleo y producción era proporcionalmente menor.

La fotografía de 2025 —con 99.4% de las empresas regionales clasificadas como micro o pequeñas— muestra que esa característica de atomización empresarial continúa siendo importante.

La población también disminuye.

Existe otro fenómeno silencioso relacionado con la economía: Jiménez lleva años perdiendo población.

El Censo de Población y Vivienda 2020 contabilizó 40,859 habitantes en el municipio de Jiménez, aproximadamente 0.98% menos que en 2010.

A escala regional, las estimaciones utilizadas por CODECH son todavía más claras. La Región Jiménez habría pasado de alrededor de 49,597 habitantes en 2015 a 46,034 en 2025. Solo entre 2024 y 2025 la estimación descendió de 46,354 a 46,034 habitantes, es decir, aproximadamente 320 personas menos. En los últimos once años, la región registró un decrecimiento medio cercano a 0.6% anual.

La relación entre población y economía es bidireccional.

Una economía con pocas oportunidades laborales puede empujar a jóvenes y profesionistas hacia Chihuahua, Juárez, Delicias, Parral, Estados Unidos u otras ciudades. Al mismo tiempo, una población que disminuye representa menos consumidores, menos demanda de vivienda, servicios, alimentos y comercio.

Así puede formarse un círculo difícil de romper: menos oportunidades provocan migración; la migración reduce el mercado interno; un mercado más pequeño desincentiva algunas inversiones; y la falta de inversión limita nuevamente la creación de empleo.

El desempleo estatal no cuenta toda la historia de Jiménez.

Existe además una precaución metodológica indispensable.

Data México muestra para Chihuahua una tasa de desocupación de 2.15% durante el primer trimestre de 2026 y una tasa de participación laboral de 58.4%. Sin embargo, la propia plataforma advierte explícitamente que esas cifras corresponden al estado de Chihuahua, porque las encuestas laborales no tienen representatividad estadística a nivel municipal.

Por ello sería incorrecto afirmar que Jiménez tiene actualmente una tasa de desempleo de 2.15%.

Para analizar la realidad municipal reciente resulta más útil seguir los registros administrativos del IMSS sobre empleo formal, aunque estos tampoco representan a todos los trabajadores porque excluyen buena parte del empleo informal, trabajadores por cuenta propia y otros esquemas laborales.

Esto es particularmente importante en una economía con cientos de microestablecimientos.

Empleo formal no es igual a toda la economía.

Hay una mujer que vende alimentos desde su casa, un mecánico que trabaja por cuenta propia, un productor agrícola independiente, una persona que realiza trabajos eventuales o alguien que tiene un negocio familiar y que no necesariamente aparece como trabajador afiliado al IMSS.

Todos ellos forman parte de la economía.

Por ello, la pérdida de 912 puestos formales no permite concluir que toda la actividad económica municipal haya caído en la misma proporción. Lo que sí permite afirmar es que la parte formal del mercado laboral sufrió una contracción significativa durante 2025.

Y para las familias involucradas, la diferencia entre formalidad e informalidad no es solamente estadística.

Un empleo formal puede significar salario constante, seguridad social, incapacidad médica, cotización para retiro, acceso a crédito de vivienda y mayor estabilidad financiera. Cuando desaparece, una persona puede continuar trabajando, pero hacerlo en condiciones más precarias o inestables.

El rostro humano detrás de las estadísticas.

Hablar de 912 puestos menos puede convertir a las personas en una cifra.

Pero detrás de cada registro puede existir una historia diferente: el joven que termina una carrera tecnológica y no encuentra dónde ejercerla en su ciudad; el padre de familia que después de años en una empresa debe buscar empleo temporal; la mujer que comienza a vender comida para complementar los ingresos del hogar; el trabajador agrícola que depende de una temporada cada vez más incierta; o el pequeño comerciante que ve disminuir sus ventas y decide no contratar a otra persona.

Es allí donde la estadística económica adquiere su verdadera dimensión.

La pérdida de empleo también puede observarse en decisiones aparentemente pequeñas: dejar para después la reparación del automóvil, comprar menos ropa, suspender una salida familiar, reducir alimentos fuera de casa, no ampliar un negocio o posponer la construcción de una vivienda.

Cada una representa menos circulación de dinero dentro de la economía local.

¿Está Jiménez en crisis económica?

Los datos disponibles no permiten sostener responsablemente que toda la economía de Jiménez se encuentre en colapso.

Existe actividad empresarial, continúan las exportaciones agropecuarias, el sector pecuario mostró crecimiento en 2024 y la región mantiene vocaciones económicas relevantes. Incluso durante el primer semestre de 2025 la industria de transformación consiguió crear empleos.

Pero tampoco sería correcto minimizar las señales negativas.

La pérdida aproximada de 912 empleos formales en el municipio durante 2025, la disminución agrícola registrada durante 2024, el descenso poblacional regional y la enorme concentración de establecimientos en micro y pequeñas empresas conforman un cuadro que merece atención pública.

Más que un colapso, los datos describen una economía vulnerable que necesita diversificarse.

La gran tarea: producir más valor y más oportunidades.

Jiménez posee ventajas que no son menores: ubicación estratégica sobre importantes corredores carreteros y ferroviarios, tradición agrícola y ganadera, producción de nuez y chile, actividad pecuaria, posibilidades agroindustriales, patrimonio histórico, cercanía con el Bolsón de Mapimí y la Zona del Silencio y una base de pequeños empresarios que mantiene viva buena parte de la economía cotidiana.

CODECH reconoce precisamente como vocaciones regionales la agroindustria, el turismo y la industria ligera.

El desafío consiste en transformar esas ventajas en empleo más estable.

No basta con producir nuez; el reto es procesarla, empacarla, transformarla y agregarle valor localmente. No basta con producir ganado; se requiere fortalecer cadenas de procesamiento, refrigeración, logística y comercialización. No basta con recibir visitantes; el turismo necesita hospedaje, recorridos, restaurantes, experiencias culturales, servicios y productos locales capaces de prolongar la estancia y distribuir la derrama.

Cada eslabón adicional representa la posibilidad de crear puestos administrativos, técnicos, industriales, turísticos, logísticos y profesionales.

Jiménez necesita retener a su gente.

Quizá el indicador más importante no sea únicamente cuántos empleos se perdieron en 2025, sino cuántas posibilidades reales tendrá un joven de Jiménez para construir aquí su vida durante los siguientes diez o veinte años.

Porque una ciudad pierde mucho más que habitantes cuando sus nuevas generaciones deben emigrar por falta de oportunidades.

Pierde profesionistas, consumidores, emprendedores, familias, conocimientos y futuros negocios.

Los datos revisados por HISTORIASMX dibujan una advertencia, pero también una oportunidad. Jiménez sigue teniendo recursos, producción agropecuaria, pequeñas empresas y actividades económicas capaces de crecer. Lo que necesita es ampliar su base productiva y disminuir su dependencia de pocos sectores.

El comercio seguirá siendo indispensable. El campo seguirá siendo parte de la identidad económica regional. Pero una ciudad sostenible requiere también industria, transformación agroalimentaria, servicios especializados, tecnología, turismo organizado y empleos profesionales.

Conclusión.

La pregunta inicial era sencilla: ¿el empleo y la economía de Jiménez aumentaron o disminuyeron?

La respuesta, después de revisar los indicadores disponibles, requiere matices.

El empleo formal disminuyó de manera considerable durante 2025. El municipio perdió alrededor de 912 puestos registrados ante el IMSS y la Región Jiménez cerró el año con 885 plazas menos y aproximadamente 6,626 empleos formales, lo que representa una contracción regional cercana a 11.8% respecto al cierre estimado de 2024.

La economía, sin embargo, no disminuyó en todos sus componentes. El sector pecuario registró incremento en el valor de producción durante 2024 y existen importantes exportaciones agropecuarias. Pero la actividad agrícola regional retrocedió aproximadamente 10%, mientras comercio y sector primario ya mostraban pérdidas de plazas durante la primera mitad de 2025.

El resultado es una economía que continúa trabajando, produciendo y comerciando, pero que durante el periodo analizado no consiguió convertir esa actividad en una expansión sostenida del empleo formal.

Ese quizá sea el verdadero reto económico de Jiménez.

Que producir más signifique también trabajar más.

Que exportar más se convierta en mejores salarios.

Que el campo genere industria.

Que el turismo genere negocios.

Y, sobre todo, que permanecer en Jiménez vuelva a ser una opción económica viable para las nuevas generaciones.

HISTORIASMX — Periodismo del Norte, Periodismo con Carácter.

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