Cada uno de los robos o incidentes ha sido canalizado a las autoridades de seguridad pública, con quienes existe comunicación directa para dar seguimiento a los reportes. Este trabajo coordinado permite reaccionar con mayor rapidez y aumentar la presencia policial en fechas de alta afluencia, como las jornadas cercanas al Día de Muertos.
HISTORIASMX. – El panteón municipal de Jiménez, lugar de recogimiento y tradición, también ha sido escenario de un problema que preocupa a familias y autoridades: los robos y daños en tumbas. Aunque la visita a los difuntos suele estar marcada por la solemnidad y la memoria, en los últimos meses se han documentado al menos ocho incidentes, que van desde hurtos menores hasta ultrajes a sepulturas.
Este fenómeno no solo afecta a quienes acuden al cementerio, sino que también hiere la sensibilidad de una comunidad que ve en el panteón un espacio sagrado.
La estrategia: control de accesos y vigilancia permanente.
Ante esta situación, refiere el director de Servicios Públicos del Municipio de Jiménez, Chihuahua, Adolfo Morales, la administración municipal implementó una serie de medidas que buscan recuperar el orden. Una de las más visibles es el cierre de las puertas secundarias del panteón, limitando el ingreso únicamente a la puerta principal, que permanece bajo control estricto.
De igual manera, se reforzó la vigilancia interna con un velador de día y de noche, encargado de monitorear entradas y recorridos al interior del lugar. Aunque no se trata de una solución definitiva, el objetivo es disuadir a quienes intenten aprovecharse de la vulnerabilidad del recinto.
La coordinación con seguridad pública.
Cada uno de los robos o incidentes ha sido canalizado a las autoridades de seguridad pública, con quienes existe comunicación directa para dar seguimiento a los reportes. Este trabajo coordinado permite reaccionar con mayor rapidez y aumentar la presencia policial en fechas de alta afluencia, como las jornadas cercanas al Día de Muertos.
Un problema que golpea la confianza ciudadana.
Más allá de las pérdidas materiales, los robos en el panteón representan un golpe emocional para las familias, que acuden con ofrendas, flores y recuerdos para honrar a quienes ya no están. El hecho de que estos espacios sufran daños o saqueos genera indignación y refleja la necesidad de mayor cuidado comunitario.
Morales, asegura que las medidas implementadas hasta ahora son un primer paso para recuperar la confianza, aunque el desafío será sostener estos esfuerzos más allá de la temporada del 2 de noviembre.
Por: Gorki Rodríguez.