El reto logístico es enorme, pero también lo es el simbolismo de la fecha: más allá de la limpieza, se trata de preparar un espacio donde la tradición mexicana de recordar a los muertos se viva con la fuerza de la memoria y la unión comunitaria.
HISTORIASMX. – En Jiménez, Chihuahua, la vida cotidiana empieza a girar hacia una de las fechas más significativas para las familias mexicanas: el 2 de noviembre, Día de Muertos. La conmemoración, marcada por flores, música, rezos y la llamada Feria del Hueso, encuentra su epicentro en el panteón municipal, que por estas semanas se transforma en el escenario de una labor intensa de limpieza y acondicionamiento.

Desde hace dos semanas, cuadrillas de trabajadores municipales realizan un despliegue en los andadores, pasillos y espacios comunes, con la meta de entregar un panteón limpio y ordenado para quienes llegarán a visitar a sus seres queridos. Actualmente, 16 personas integran el operativo de limpieza, según menciona el director de Servicios Públicos de Jiménez, Adolfo Morales, apoyadas con herramientas tradicionales y con el respaldo de maquinaria pesada que se espera ingrese para retirar escombro y desechos de construcciones dejados por particulares.
El reto del escombro y las sanciones.
Uno de los problemas más visibles en el camposanto es la acumulación de materiales de construcción que permanecen en distintos sectores del lugar. Las autoridades municipales advirtieron que, en los casos en que las familias realizan mejoras o construcciones en las tumbas, es obligación de los responsables retirar el escombro generado. De lo contrario, podrían aplicarse sanciones para quienes incumplan, ya que este tipo de residuos obstaculiza el trabajo de limpieza y daña la imagen del panteón en fechas donde se espera una gran afluencia.
Un panteón listo para recibir a las familias
El compromiso oficial es que, para el arranque de la Feria del Hueso, el panteón esté en condiciones óptimas. El objetivo no es solo cumplir con una obligación administrativa, sino garantizar un espacio digno y limpio para la convivencia cultural y religiosa que caracteriza al Día de Muertos.

El esfuerzo, aseguran las autoridades locales, se mantendrá hasta que el último rincón del camposanto quede despejado, con la intención de que las familias puedan recorrer sin obstáculos los caminos y dedicar su tiempo exclusivamente a honrar la memoria de sus difuntos.

El reto logístico es enorme, pero también lo es el simbolismo de la fecha: más allá de la limpieza, se trata de preparar un espacio donde la tradición mexicana de recordar a los muertos se viva con la fuerza de la memoria y la unión comunitaria.
Por: Gorki Rodríguez.