Entre la albor minero, el desierto y los nuevos estudios radiométricos, vuelve a aparecer en documentos oficiales una zona de interés geológico por minerales radiactivos en el municipio de Jiménez; sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar que haya existido una explotación industrial de uranio.
HISTORIASMX. – En medio del paisaje árido del sur de Chihuahua, donde se levantan antiguas formaciones montañosas como frontera entre el desierto, la memoria minera y los viejos caminos del municipio de Jiménez, un nombre vuelve a aparecer en documentos oficiales relacionado con minerales radiactivos.
Durante años, los relatos locales hablaron de minas abandonadas, tiros antiguos, ruinas de un pueblo minero y versiones sobre minerales extraños. Pero ahora, al revisar documentos técnicos y publicaciones oficiales, el tema adquiere una dimensión más seria: esta zona del municipio de Jiménez sí aparece relacionada con uranio en registros federales y estudios del Servicio Geológico Mexicano.
La primera pista fuerte está en el Diario Oficial de la Federación del 18 de mayo de 1967, donde aparece una referencia a una solicitud relacionada con uranio en un lote minero ubicado en Jiménez, Chihuahua. El propio buscador del DOF muestra referencias vinculadas con uranio y zonas serranas del municipio.
Pero la confirmación más contundente y reciente viene del Informe de Autoevaluación enero-diciembre 2024 del Servicio Geológico Mexicano, donde se reporta que el SGM concluyó un estudio geológico y radiométrico en zonas del municipio de Jiménez. En ese documento se precisa que, en una mina de la región, se obtuvieron valores radiométricos de 43 a 880 ppm de uranio equivalente, además de resultados de 1,264 y 956 ppm de uranio en niveles subterráneos, y hasta 344 ppm en superficie. El documento agrega que se trata de una zona de brecha de falla.
Jiménez y las anomalías radiológicas naturales
El antecedente científico más amplio se encuentra en el estudio “Radiactividad Natural en Suelos de Ciudades del Estado de Chihuahua”, elaborado por investigadores del CIMAV y presentado ante la Sociedad Nuclear Mexicana/Sociedad Mexicana de Seguridad Radiológica. El documento señala que Chihuahua cuenta con al menos 56 zonas de uranio o minerales asociados, siendo Peña Blanca el yacimiento más importante del país.
En ese estudio, Jiménez aparece entre las ciudades muestreadas. Los valores reportados para Jiménez fueron: 40.4 Bq/kg de uranio-238, 42.3 Bq/kg de torio-232 y 930.5 Bq/kg de potasio-40. Además, la dosis efectiva calculada para Jiménez fue de 66.4 nSv/h.
El mismo documento advierte que ciudades como Aldama, Bocoyna, Chihuahua, Jiménez y Nuevo Casas Grandes presentan valores vinculados con cercanía a yacimientos importantes o rocas del Terciario. También señala que en Jiménez destaca particularmente el potasio-40, y que las dosis más altas del conjunto incluyen a Aldama, Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, Bocoyna y Jiménez.
Sin embargo, el propio estudio es claro en un punto central: los valores altos de actividad específica y dosis no representan por sí mismos un grave peligro para la población, porque para evaluar riesgo real también se deben medir otros factores, como radón en viviendas, radio y uranio en agua.
Lo que sí se puede afirmar
Con la evidencia revisada, se puede afirmar con sustento documental que:
- Existen registros oficiales relacionados con uranio en el municipio de Jiménez.
- El Servicio Geológico Mexicano realizó estudios recientes en zonas serranas del municipio.
- Se detectaron valores relevantes de uranio en trabajos radiométricos y análisis geológicos.
- Jiménez forma parte de ciudades chihuahuenses con niveles de radiactividad natural por encima del promedio mundial en algunos indicadores.
Lo que NO se debe afirmar sin más pruebas
No se debe afirmar todavía que:
- Haya existido una mina industrial de uranio.
- Se haya extraído uranio a gran escala.
- Haya existido una planta de beneficio de uranio.
- El antiguo pueblo minero haya sido fundado específicamente por uranio.
- Exista un riesgo sanitario actual para la población sin mediciones ambientales específicas.
La redacción correcta sería:
“Se trata de una zona minera histórica del municipio de Jiménez que aparece en registros federales y estudios recientes del Servicio Geológico Mexicano por presencia de uranio y anomalías radiométricas; sin embargo, hasta ahora no hay evidencia pública suficiente para afirmar que haya existido explotación industrial de uranio.”
El mineral de uranio en el municipio de Jiménez
Esta región no es solamente un antiguo asentamiento minero perdido entre piedras, polvo y ruinas. Es también un punto donde se cruzan tres historias: la minería antigua, la geología profunda del desierto chihuahuense y la búsqueda moderna de minerales estratégicos.
La ciencia no confirma todos los relatos populares, pero sí obliga a mirar de nuevo hacia las antiguas sierras mineras del municipio de Jiménez. Allí, donde quedaron tiros de mina, caminos viejos y muros vencidos por el tiempo, los documentos oficiales muestran que bajo la roca existe una historia mineral mucho más compleja: una historia donde el uranio aparece no como mito, sino como dato técnico que debe investigarse con rigor, prudencia y responsabilidad.