El rostro del descuido animal: una fotografía desde ejido Zaragoza genera conciencia

En Chihuahua esta responsabilidad no es únicamente moral. La Ley de Bienestar Animal para el Estado de Chihuahua, cuya versión vigente registra reforma al 1 de julio de 2026, establece que quien sea propietario, encargado o poseedor de un animal debe brindarle un trato respetuoso.

Jiménez, Chihuahua.— Una imagen captada en el ejido Zaragoza, municipio de Jiménez, vuelve a colocar sobre la mesa una realidad que muchas veces permanece normalizada: perros y gatos que viven en condiciones de aparente abandono, con alimentación insuficiente, sin atención veterinaria o expuestos permanentemente a las condiciones del entorno.

En la fotografía se observa a un perro con una condición corporal visiblemente delgada y con señas de desnutrición. Una imagen por sí sola no permite establecer médicamente que el animal padezca desnutrición ni determinar las causas de su estado físico —para ello sería necesaria la valoración de un médico veterinario—, pero sí constituye una señal que invita a preguntar por sus condiciones de alimentación, salud y cuidado.

Detrás de cada animal doméstico existe una responsabilidad humana. Tener un perro o un gato no significa simplemente colocarlo en un patio, darle alimento ocasionalmente o conservarlo mientras es cachorro. Implica asumir durante años el compromiso de proporcionarle agua limpia, alimentación suficiente, refugio frente al frío y el calor, atención veterinaria, higiene, vacunación, seguridad y un trato digno.

La ley también establece obligaciones

En Chihuahua esta responsabilidad no es únicamente moral. La Ley de Bienestar Animal para el Estado de Chihuahua, cuya versión vigente registra reforma al 1 de julio de 2026, establece que quien sea propietario, encargado o poseedor de un animal debe brindarle un trato respetuoso, suministrarle alimento y agua suficientes, disponer de un espacio adecuado para protegerlo de las condiciones climatológicas y proporcionarle atención veterinaria para conservarlo saludable. Además, la legislación establece que un animal no debe ser abandonado y responsabiliza a su cuidador de buscarle un alojamiento que garantice su bienestar cuando ya no pueda conservarlo.

Por ello, mantener deliberadamente a un animal sin los cuidados indispensables puede tener consecuencias. El Código Penal del Estado de Chihuahua contempla una multa de hasta 200 Unidades de Medida y Actualización (UMA) para quien omita dolosamente los cuidados de un animal de compañía de su propiedad cuando esa omisión ponga en peligro su salud.

Cuando el maltrato intencional provoca lesiones que ponen en peligro la vida del animal, la legislación establece penas de seis meses a un año de prisión y multa de hasta 250 UMA. Si los actos dolosos de maltrato ocasionan la muerte de un animal de compañía, la sanción puede alcanzar de seis meses a dos años de prisión, además de una multa de hasta 250 UMA.

No significa que cualquier animal delgado constituya automáticamente un delito. Cada caso debe investigarse y valorarse atendiendo a las circunstancias, al estado de salud del ejemplar y a la existencia o no de una conducta deliberada. La propia Fiscalía General del Estado ha explicado que las omisiones de cuidado pueden ser atendidas inicialmente en el ámbito municipal, mientras que los hechos que constituyen un delito y ponen en peligro la vida de un animal corresponden a la Fiscalía.

El abandono también es una forma de sufrimiento.

Existe una idea equivocada de que el maltrato animal solamente ocurre cuando alguien golpea directamente a un perro o un gato. La realidad es más amplia. Privarlos de alimento, mantenerlos permanentemente sin agua, negarles atención médica cuando enferman, dejarlos expuestos durante horas a temperaturas extremas o abandonarlos también puede ocasionarles dolor, enfermedades y eventualmente la muerte.

La dimensión del problema puede observarse en las actuaciones de las propias autoridades. Tan solo durante 2025, la Fiscalía de Distrito Zona Norte informó del aseguramiento de 789 animales encontrados en condiciones de maltrato, malnutrición, abandono o insalubridad durante diversos cateos realizados en Ciudad Juárez.

Y Jiménez no se encuentra ajeno a este problema. En marzo de 2025, la Fiscalía Zona Sur investigó incluso la muerte de una perrita en este municipio ante la posibilidad de un caso de crueldad. La investigación finalmente descartó el delito después de que una valoración veterinaria estableciera que las lesiones habían sido ocasionadas por el ataque de un animal salvaje. El caso demuestra precisamente la importancia de denunciar, investigar y recurrir a evidencia veterinaria antes de establecer responsabilidades.

Tener una mascota es aceptar una responsabilidad.

Un cachorro puede llegar a una casa como regalo, por impulso o porque alguien simplemente lo encontró bonito. Pero ese cachorro crecerá, necesitará alimento todos los días, enfermará alguna vez, deberá recibir vacunas, requerirá espacio, limpieza, ejercicio y posiblemente vivirá más de una década dependiendo de una persona para satisfacer prácticamente todas sus necesidades.

Por eso, antes de adoptar, comprar o recibir un animal, existe una pregunta fundamental: ¿podemos hacernos responsables de él durante toda su vida?

Si la respuesta es no, lo responsable es no adquirirlo. Y cuando una familia ya no puede mantener a un perro o gato, abandonarlo en una comunidad rural, carretera, lote baldío o simplemente expulsarlo de casa no representa una solución. Se deben buscar alternativas como una adopción responsable, asociaciones protectoras, familiares capaces de recibirlo o instancias encargadas de bienestar animal.

Un perro amarrado permanentemente, un gato sin alimento o un animal enfermo al que nadie atiende no necesita lástima momentánea: necesita responsables que actúen.

Denunciar también es proteger

Cuando una persona detecte un posible caso de maltrato grave, abandono o un animal cuya vida pudiera encontrarse en peligro, documentar responsablemente las condiciones y comunicarlo a las autoridades puede hacer la diferencia. La Fiscalía General del Estado ha exhortado a reportar posibles casos de maltrato animal a través del 911, mediante la denuncia anónima 089 o directamente ante las instalaciones correspondientes de la Fiscalía.

El objetivo tampoco debe ser emprender acusaciones públicas sin una investigación previa, sino lograr que el animal sea valorado y, cuando corresponda, protegido y que las autoridades determinen responsabilidades.

Un llamado desde Jiménez.

La imagen tomada en el ejido Zaragoza puede convertirse en algo más que una fotografía compartida durante algunas horas en redes sociales. Puede servir para recordar una responsabilidad colectiva.

Los perros y los gatos sienten hambre, sed, frío, calor, miedo y dolor. No son juguetes para los niños, adornos para un patio ni objetos que puedan desecharse cuando dejan de resultar cómodos.

Adoptar significa comprometerse. Alimentar significa ser constante. Esterilizar es prevenir abandono. Llevarlos al veterinario es parte de su cuidado. Y cuando exista maltrato, denunciar es también una manera de protegerlos.

Porque tener un animal de compañía no es un derecho sin obligaciones: es aceptar la responsabilidad de una vida que dependerá de nosotros.

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