Desapariciones en la Zona Sur de Chihuahua: entre la búsqueda permanente y una realidad que no cede.

PARTE I: La radiografía regional desde la Fiscalía y el contexto nacional.

HISTORIASMX. — En la región sur del estado de Chihuahua, el fenómeno de las personas desaparecidas no es un hecho aislado ni esporádico. Se trata de una problemática persistente que, aunque se mantiene en ciertos niveles constantes según autoridades, continúa representando un desafío estructural en materia de seguridad, justicia y derechos humanos.

Desde la perspectiva institucional, la Fiscalía General del Estado, a través de la Fiscalía de Distrito Zona Sur, sostiene que las labores de búsqueda e investigación no se han detenido. Sin embargo, la permanencia de los casos, la complejidad de los contextos y la dimensión nacional del problema evidencian que la desaparición de personas es una crisis que rebasa lo local.

Una problemática constante: cifras y comportamiento en la región sur.

De acuerdo con lo expuesto por Guillermo Hinojos, fiscal de Distrito Zona Sur, la incidencia de desapariciones en esta región se ha mantenido relativamente estable en los últimos años.

“Se ha mantenido en un mismo promedio desde 2020 a la fecha, reportándose aproximadamente de 6 a 7 reportes de desaparición de manera mensual… estaríamos entre unos 70 u 80 más o menos en el año”, explicó.

Esta estabilidad en las cifras no necesariamente implica una reducción del problema, sino más bien una permanencia que refleja condiciones estructurales aún no resueltas.

Los municipios con mayor incidencia identificados por la Fiscalía son:

  • Guadalupe y Calvo
  • Allende
  • Jiménez

En particular, Jiménez destaca como uno de los puntos con mayor registro dentro de la región sur.

El perfil de las personas desaparecidas: jóvenes en el centro de la problemática.

Uno de los elementos más relevantes en el análisis es el perfil de las víctimas. Según la Fiscalía, la mayor incidencia se concentra en población joven.

“En jóvenes es lo que tenemos la mayor incidencia de reportes de desaparición”, señaló el fiscal.

Este dato resulta significativo, ya que coloca el fenómeno dentro de una dimensión social más amplia, donde factores como vulnerabilidad, contexto delictivo, movilidad y entorno comunitario pueden influir en la desaparición.

Asimismo, aunque no todos los casos están directamente relacionados con el crimen organizado, la autoridad reconoce que algunos contextos sí pueden tener vínculos con actividades delictivas.

Búsqueda inmediata: ruptura con el mito de las 72 horas.

Uno de los aspectos que la Fiscalía enfatiza es el cambio en los protocolos de actuación. A diferencia de la creencia extendida en años anteriores, actualmente no es necesario esperar 72 horas para iniciar la búsqueda de una persona desaparecida.

“Se inicia de manera inmediata… no tenemos por qué esperar 72 horas”, afirmó Hinojos.

Este cambio responde a la legislación vigente y a estándares nacionales e internacionales que reconocen que las primeras horas son cruciales para la localización con vida.

El protocolo incluye:

  • Recepción inmediata del reporte
  • Activación de pesquisas
  • Colaboración con instituciones estatales y nacionales
  • Inicio de rastreos y acciones de investigación

Localización de personas: un alto porcentaje con vida.

Uno de los datos que destaca la autoridad es que aproximadamente el 80% de las personas reportadas como desaparecidas son localizadas con vida.

Además, el tiempo de localización suele ser relativamente corto:

“No excede de los tres meses”, explicó el fiscal.

Este dato permite entender que una parte importante de los casos corresponde a ausencias temporales o situaciones que no necesariamente derivan en hechos violentos. Sin embargo, el porcentaje restante representa el núcleo más crítico del problema, donde las desapariciones pueden estar vinculadas a delitos graves.

Desaparición vs ausencia: una diferencia clave.

Dentro del análisis institucional, existe una distinción importante entre “persona desaparecida” y “persona ausente”.

Según la Fiscalía:

  • Persona ausente: se retira por decisión propia, generalmente por conflictos personales o familiares
  • Persona desaparecida: existe una presunción de vínculo con un hecho violento

Esta diferenciación es fundamental para la clasificación de los casos y la activación de protocolos específicos de búsqueda.

Coordinación interinstitucional: un sistema que trasciende fronteras.

Las desapariciones no se limitan a un territorio específico. En muchos casos, las investigaciones requieren coordinación entre distintas entidades federativas.

La Fiscalía Zona Sur mantiene comunicación constante con otras fiscalías del país, como en el caso de un trabajador minero reportado en Chihuahua pero desaparecido en Sinaloa.

“Se ha tenido una comunicación constante… cualquier información o diligencia se realiza de manera inmediata”, explicó.

Este modelo de colaboración resulta clave ante un fenómeno que frecuentemente involucra movilidad entre estados.

El contexto nacional: una crisis de gran escala.

Aunque la situación en la región sur presenta cifras controladas en términos comparativos, el problema adquiere otra dimensión al observarse a nivel nacional.

En México, el registro de personas desaparecidas supera las 100 mil personas acumuladas en los últimos años, según datos de plataformas oficiales y organismos de derechos humanos.

Esta cifra coloca al país en una situación crítica, donde las desapariciones se han convertido en uno de los temas más sensibles en la agenda pública.

El contraste es claro: mientras a nivel regional se habla de decenas de casos anuales, a nivel nacional la cifra alcanza dimensiones masivas, lo que evidencia que el fenómeno responde a múltiples factores estructurales.

Un problema que no se detiene.

A pesar de los esfuerzos institucionales, el fenómeno de las desapariciones continúa presente en la región sur de Chihuahua. La estabilidad en los números no implica solución, sino una persistencia que obliga a mantener acciones constantes.

La Fiscalía sostiene que el trabajo es permanente, tanto en la búsqueda como en la investigación de los responsables. Sin embargo, el reto sigue siendo complejo: encontrar a las personas desaparecidas y, al mismo tiempo, esclarecer los hechos detrás de cada caso.

Por: Gorki Belisario Rodríguez Ávila / HISTORIASMX.

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