De las luchas campesinas de Rubén Jaramillo al asalto de Madera y la expansión de las organizaciones clandestinas: una historia de desigualdad, proyectos revolucionarios, represión y comunidades atrapadas en la violencia política.
HISTORIASMX. – La madrugada del 23 de septiembre de 1965, un grupo de maestros, campesinos y estudiantes atacó el cuartel militar de Ciudad Madera, Chihuahua. La operación fracasó y ocho integrantes del comando murieron, entre ellos Arturo Gámiz y Pablo Gómez. Aquel episodio se convertiría en una referencia de la guerrilla mexicana de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, la historia había comenzado antes: detrás del ataque existían conflictos por la tierra, denuncias contra caciques y una acumulación de experiencias organizativas. Madera fue un parteaguas, pero presentarlo como un comienzo absoluto borraría las luchas que lo hicieron posible. [1, 2]
Este reportaje se concentra en México y sitúa su trayectoria en el contexto internacional. Por guerrilla moderna se entiende aquí el ciclo de organizaciones político-militares que buscaron transformar el orden social mediante la lucha armada durante la segunda mitad del siglo XX. La expresión permite distinguir este proceso de los ejércitos revolucionarios de 1910, aunque sus fronteras son discutidas. Hubo continuidad con antiguas resistencias agrarias y también novedades: proyectos socialistas, clandestinidad organizada y conexiones con las revoluciones de la Guerra Fría. No se trató de un movimiento único ni de una sucesión ordenada de grupos con los mismos objetivos. [3, 4]
Las raíces: tierra, poder regional y una revolución inconclusa.
El movimiento encabezado por Rubén Jaramillo en Morelos permite observar el puente entre el agrarismo zapatista y las insurgencias posteriores. Sus luchas combinaron organización campesina, participación política y episodios armados, de modo que no caben en una separación simple entre protesta legal y rebelión. La historiografía lo reconoce como un antecedente fundamental de las guerrillas de los años sesenta. Su importancia radica precisamente en esa transición: las demandas por tierra y justicia sobrevivían dentro de un Estado que se proclamaba heredero de la Revolución, mientras persistían conflictos con poderes económicos y políticos regionales. [3]
El 23 de mayo de 1962, Jaramillo, su esposa embarazada, Epifanía Zúñiga, y sus hijos Enrique, Filemón y Ricardo fueron sacados de su domicilio y asesinados. La documentación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos atribuye la operación a militares y policías. El crimen ocupa un lugar central en esta historia porque evidencia la vulnerabilidad de una oposición campesina que había recurrido también a la negociación. Como interpretación histórica, permite comprender por qué algunos militantes posteriores desconfiaron de las garantías ofrecidas por el gobierno; no demuestra, por sí solo, que todos los movimientos sociales estuvieran destinados a convertirse en guerrillas. [5]
Las causas: desigualdad, represión y decisiones políticas.
La explicación no puede reducirse a la pobreza. Las investigaciones regionales muestran la importancia de los conflictos agrarios, los cacicazgos, la persecución de dirigentes y la violencia contra organizaciones sociales. Pero las condiciones adversas no produjeron automáticamente una insurgencia: fueron necesarias redes de confianza, dirigentes, experiencias compartidas y una interpretación política que presentara la vía armada como una alternativa. La diferencia es decisiva para entender el periodo. Muchas personas enfrentaron injusticias semejantes sin incorporarse a organizaciones clandestinas, mientras algunos activistas dieron el paso hacia un proyecto que pretendía modificar todo el sistema social. [1, 6, 7]
El contexto internacional amplió el horizonte de lo que esos activistas consideraban posible. La Revolución cubana y otras experiencias revolucionarias ofrecieron referencias, pero la izquierda armada mexicana no siguió una sola doctrina. Hubo influencias del foquismo, el maoísmo, la lucha vietnamita y las guerrillas urbanas latinoamericanas. Tampoco todos los grupos aspiraron únicamente a corregir abusos locales: varios buscaron derrocar al Estado e instaurar el socialismo. La interpretación que surge del contraste entre fuentes es que las causas nacionales y las ideas internacionales se reforzaron mutuamente; explicar el fenómeno como una simple importación extranjera deja fuera sus raíces sociales. [4]
Chihuahua: el camino hacia Madera.
En la sierra de Chihuahua, el Grupo Popular Guerrillero surgió en un ambiente de conflictos por la propiedad y el reparto agrario. El Archivo General de la Nación identifica a Arturo Gámiz, Pablo Gómez y Salomón Gaytán entre sus principales organizadores y describe las denuncias contra los caciques y los grandes propietarios. En esa trayectoria, maestros y dirigentes campesinos conectaron demandas locales con una perspectiva insurreccional socialista. La escuela rural y las organizaciones agrarias fueron espacios de encuentro político, aunque sería incorrecto convertir a todo el magisterio o al conjunto del campesinado en participantes de la lucha armada. [1]
El ataque de septiembre de 1965 terminó en derrota militar, pero adquirió una proyección política que sobrevivió a sus protagonistas. Su fecha dio nombre, ocho años después, a la Liga Comunista 23 de Septiembre. Esa recuperación muestra cómo un acontecimiento regional pudo transformarse en símbolo nacional y alimentar nuevas identidades militantes. También obliga a distinguir entre la memoria de los combatientes y la evaluación de su estrategia: reconocer las injusticias denunciadas no significa asumir que el ataque tenía posibilidades de iniciar una revolución. La permanencia del símbolo fue mucho mayor que el alcance inmediato de la operación. [2, 8]
Guerrero: de la organización social a la clandestinidad.
En Guerrero, las trayectorias de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas muestran otros caminos hacia la insurgencia. Ambos fueron maestros y dirigentes sociales, pero encabezaron organizaciones diferentes. Vázquez se vinculó con la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria; Cabañas, con el Partido de los Pobres y su Brigada Campesina de Ajusticiamiento. Los estudios sobre la región sitúan su desarrollo en conflictos sociales anteriores y en una creciente represión. Hablar de una sola guerrilla guerrerense oculta diferencias de organización, estrategia y relación con las comunidades que resultan esenciales para comprender su historia. [6, 8]
Para Cabañas, la masacre de Atoyac del 18 de mayo de 1967 marcó una ruptura decisiva. La CNDH documenta que encabezaba una protesta relacionada con una escuela cuando se produjo la agresión contra los manifestantes; después huyó a la sierra. Un comunicado del Partido de los Pobres y de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, conservado en el acervo del AGN y catalogado por Archivos de la Represión, identifica esa matanza como antecedente de su lucha. El documento permite conocer la interpretación de los propios insurgentes y su propósito de construir una sociedad sin explotación, aunque debe leerse como una declaración política de parte. [9, 10]
1968 y 1971: la radicalización de una generación.
La guerrilla mexicana ya existía cuando ocurrió la matanza de Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968. Por ello, resulta históricamente incorrecto afirmar que nació exclusivamente del movimiento estudiantil. La represión de 1968 y el ataque del 10 de junio de 1971 sí contribuyeron a que sectores juveniles consideraran agotadas las posibilidades de transformación pacífica. Esa conclusión tampoco fue compartida por todos: la oposición mantuvo distintas rutas de organización. La clandestinidad armada fue una de las respuestas a la violencia política, con antecedentes propios, decisiones ideológicas y desacuerdos dentro de las mismas izquierdas. [8, 11]
La expansión hacia las ciudades incorporó redes universitarias y grupos con trayectorias diversas. Entre ellos estuvo el Movimiento de Acción Revolucionaria, cuyos integrantes tuvieron experiencias de formación en el extranjero. Archivos de la Resistencia documenta vínculos con estudiantes mexicanos en Moscú y entrenamiento de algunos militantes en Corea del Norte; además, existen informes de la Dirección Federal de Seguridad sobre esos viajes. Su consulta exige cautela: los expedientes policiales registran lo que las agencias investigaban o sostenían, y parte de su contenido procede de interrogatorios. No deben convertirse automáticamente en prueba concluyente de cada acusación que contienen. [12, 13]
La Liga: un proyecto nacional con diferencias internas.
La Liga Comunista 23 de Septiembre se fundó el 15 de marzo de 1973 en Guadalajara con la intención de reunir diversas corrientes armadas. Su proyecto buscaba una transformación socialista, y la publicación clandestina Madera sirvió para difundir su pensamiento entre estudiantes y trabajadores. La organización representó un esfuerzo de coordinación más amplio que muchos núcleos anteriores, pero no absorbió a toda la insurgencia. La documentación sobre sus agrupaciones fundadoras muestra discusiones, alianzas parciales y rupturas, incluidas diferencias entre sectores del MAR respecto a la integración y al peso del trabajo político frente a la acción militar. [8, 12, 14]
El desarrollo de la lucha armada incluyó asaltos, secuestros y ataques que las organizaciones justificaban como medios de financiamiento, liberación de presos o confrontación con el Estado. El intento de secuestro de Eugenio Garza Sada, el 17 de septiembre de 1973, terminó con la muerte del empresario y de integrantes del comando. Estos hechos forman parte de la evaluación histórica del movimiento y de sus consecuencias humanas. El análisis periodístico debe examinar las acciones concretas y sus víctimas, además de las causas y los programas políticos; las aspiraciones de justicia social no eliminan la responsabilidad por la violencia ejercida. [8]
La respuesta estatal y las comunidades bajo sospecha.
La contrainsurgencia alcanzó a personas que no participaban en acciones armadas. Rodolfo Gamiño Muñoz documenta, para Guerrero, detenciones extrajudiciales, encarcelamiento clandestino, tortura y desaparición forzada, además de prácticas de control y castigo contra comunidades consideradas bases de apoyo. El parentesco, la proximidad territorial o la sospecha podían colocar a una persona dentro del universo perseguido. Por eso, la historia rebasa los enfrentamientos entre soldados e insurgentes: incluye a familias que perdieron integrantes, comunidades sometidas a vigilancia y habitantes cuya vida cotidiana quedó condicionada por la presencia de fuerzas represivas. [6]
El término Guerra Sucia identifica este ciclo de persecución, aunque su periodización varía según los estudios. La investigación comparativa de Adela Cedillo subraya una particularidad mexicana: la represión ocurrió bajo un régimen autoritario de partido hegemónico que conservaba instituciones civiles y electorales. Su análisis también advierte que el debilitamiento de las guerrillas no se explica por una sola causa: intervinieron el exterminio y la persecución, las divisiones internas y la apertura de opciones políticas. La reforma de 1977 y la amnistía de 1978 deben situarse dentro de ese proceso, sin atribuir toda la transformación institucional exclusivamente a la insurgencia. [4]
Las mujeres y las historias que quedaron fuera.
Una reconstrucción centrada únicamente en dirigentes masculinos deja incompleta la historia. Francisco Ávila Coronel, en un estudio publicado en Secuencia, cuestiona el predominio de narraciones que presentan a las mujeres como figuras secundarias del movimiento armado socialista. Su propuesta exige reconocerlas como agentes políticos y estudiar sus experiencias por derecho propio. Para el periodismo, esto implica buscar más allá de las biografías de los jefes guerrilleros y revisar también las relaciones de género dentro de las organizaciones: los discursos de emancipación no garantizaban, por sí mismos, relaciones igualitarias entre sus integrantes. [15]
El fin del siglo: continuidad y transformación.
La aparición pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el 1 de enero de 1994, mostró que la insurgencia no había desaparecido, pero tampoco permanecía idéntica a la de los setenta. El estudio de María del Carmen Legorreta sobre su formación distingue entre el núcleo establecido en 1983 y la transformación posterior mediante su relación con comunidades indígenas. Su análisis cuestiona tanto la explicación que atribuye todo a condiciones estructurales como la que reduce el movimiento a la voluntad de una pequeña vanguardia. Las redes comunitarias, las decisiones locales y los cambios organizativos fueron parte de su desarrollo. [7]
El Ejército Popular Revolucionario se presentó públicamente el 28 de junio de 1996, durante la conmemoración de la masacre de Aguas Blancas. Su aparición confirma la persistencia de otras corrientes armadas al final del siglo, aunque no autoriza a equiparar sus trayectorias con la del zapatismo. Mirado en conjunto, el periodo revela una historia plural: resistencias agrarias, proyectos socialistas, radicalización juvenil, violencia insurgente y represión estatal. Comprender sus inicios requiere conservar esas diferencias y escuchar a quienes quedaron entre los proyectos revolucionarios y las estrategias de contrainsurgencia, sin reducirlos a protagonistas anónimos de una confrontación. [16]
Nota metodológica. Investigación documental en fuentes digitales: materiales del AGN, fichas y documentos catalogados por Archivos de la Represión y de la Resistencia, publicaciones de la CNDH y artículos académicos disponibles en SciELO y revistas universitarias. No se realizaron entrevistas ni consulta presencial de archivos. Se distingue entre los hechos reconstruidos, las declaraciones de los actores y las interpretaciones de investigadores. Las fuentes policiales deben contrastarse por su finalidad persecutoria y las condiciones en que se produjo parte de la información.
Fuentes consultadas.
- Archivo General de la Nación, “El Grupo Popular Guerrillero y el asalto al cuartel de Madera”. https://www.gob.mx/agn/articulos/el-grupo-popular-guerrillero-y-el-asalto-al-cuartel-de-madera
- CNDH, “Fundación de la Liga Comunista 23 de Septiembre”, antecedentes de Madera. https://www.cndh.org.mx/sites/default/files/documentos/2024-03/FRN_MAR_15-1.pdf
- “La vertiente realista y la memoria en dos cuentos sobre la guerrilla mexicana”, antecedentes jaramillistas. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2448-60192020000100101&script=sci_arttext
- Adela Cedillo, “Perspectiva comparativa de las llamadas guerras sucias en América Latina y México”, Historia Mexicana, 74(1), 2024, pp. 171–222. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2448-65312024000300171&script=sci_arttext
- CNDH, “Asesinato de Rubén Jaramillo”. https://www.cndh.org.mx/sites/default/files/documentos/2025-05/FRN_MAY_23-1.pdf
- Rodolfo Gamiño Muñoz, “Fuerzas armadas, contrainsurgencia y desaparición forzada en Guerrero en la década de los sesenta y setenta”, Letras Históricas, núm. 17. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2448-83722017000200185&script=sci_arttext
- María del Carmen Legorreta, “Análisis de la fundación del EZLN en Chiapas desde la perspectiva de la acción colectiva insurgente”, LiminaR, 2012. https://liminar.cesmeca.mx/index.php/r1/article/view/2
- CNDH, “Fundación de la Liga Comunista 23 de Septiembre”. https://www.cndh.org.mx/sites/default/files/documentos/2024-03/FRN_MAR_15-1.pdf
- CNDH, “CNDH conmemora aniversario de la masacre en Atoyac del 18 de mayo de 1967”. https://hist.cndh.org.mx/index.php/documento/cndh-conmemora-aniversario-de-la-masacre-en-atoyac-del-18-de-mayo-de-1967
- Archivos de la Represión, “Comunicado de Lucio Cabañas: Dos Golpes de la Guerrilla”, ficha y documento del acervo AGN/DFS. https://biblioteca.archivosdelarepresion.org/item/91006
- UNAM, “Resonancias históricas”, plataforma sobre activismo estudiantil. https://puedjs.unam.mx/activismo_estudiantil/resonancias-historicas/
- Archivos de la Resistencia, “Creación de la Liga Comunista 23 de Septiembre”. https://biblioteca.archivosdelaresistencia.org/page/materiales-liga-comunista-23-de-septiembre
- Archivos de la Represión, informes de la DFS sobre viajes de integrantes del MAR a Corea del Norte, 1971. https://biblioteca.archivosdelarepresion.org/item/104532
- AGN, “Madera: el órgano de difusión de la Liga Comunista 23 de septiembre”. https://www.gob.mx/agn/articulos/madera-el-organo-de-difusion-de-la-liga-comunista-23-de-septiembre
- Francisco Ávila Coronel, “Historiografía del problema de género en el Movimiento Armado Socialista Mexicano (MASM) de los años sesenta y setenta del siglo XX”, Secuencia, núm. 120, 2024. https://secuencia.mora.edu.mx/Secuencia/article/view/2288
- “La vertiente realista y la memoria en dos cuentos sobre la guerrilla mexicana”, referencia a la aparición del EPR. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2448-60192020000100101&script=sci_arttext