Cuatro jóvenes agrónomos realizan estadías en el Distrito Agropecuario del Río Florido mientras conocen de primera mano la tecnificación del campo en Jiménez, López y Coronado
HISTORIASMX. – En el corazón agrícola del sur de Chihuahua, donde el agua es cada vez más escasa y la tecnificación se vuelve indispensable para la supervivencia del campo, el Distrito Agropecuario del Río Florido de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) —que abarca los municipios de Jiménez, López y Coronado— se ha convertido en un laboratorio vivo de innovación, aprendizaje y también de contradicciones.
Al frente del distrito se encuentra el ingeniero Roberto Baca, quien recientemente recibió a cuatro jóvenes egresados de agronomía de la Universidad Tecnológica de Camargo (UTCAM) para realizar sus estadías profesionales. Durante varias semanas, los estudiantes recorrerán parcelas, invernaderos, campos de alfalfa y sistemas de riego tecnificado, con el objetivo de comprender la realidad productiva de la región.
Pero más allá de la formación académica, la experiencia también les ha mostrado las tensiones estructurales del campo: altos rendimientos, sí, pero también problemas de comercialización, escasez de agua y un futuro incierto por la falta de relevo generacional.
Estadías agronómicas en campo: 400 horas de aprendizaje práctico.
Actualmente, cuatro jóvenes egresados de agronomía realizan su estadía profesional bajo la supervisión del Distrito Agropecuario. Su estancia contempla entre 400 y 460 horas de trabajo, que se extenderán aproximadamente hasta abril.
Según explicó el ingeniero Baca, el objetivo principal es que los estudiantes “vean el campo real y la máquina real”, es decir, que conozcan de manera directa los procesos productivos y la tecnología que hoy define la agricultura regional.
“Los muchachos quieren ver el campo y la maquinaria. No solo teoría. Por eso los llevamos a recorrer el desierto, a ver las tecnologías que se están usando y cómo se está produciendo realmente”, señaló.
Durante el recorrido más reciente, los estudiantes visitaron distintos predios agrícolas donde observaron prácticas de tecnificación, sistemas de riego, fertilización orgánica, producción para exportación y también problemas de mercado que enfrentan los productores.
Tecnologías agrícolas observadas: del riego por cintilla a la siembra en malla sombra.
Uno de los ejes del recorrido fue la identificación de tecnologías que permiten ahorrar agua y aumentar la productividad, especialmente en cultivos de hortalizas.
Riego por cintilla y mejoradores de suelo
En parcelas de cebolla y avena, los estudiantes observaron el uso de riego por cintilla, que permite un ahorro de hasta 40% de agua en comparación con métodos tradicionales.
Además, algunos productores incorporan mejoradores de suelo como:
- Hierro agrícola
- Leonardita
- Composta
Se aplican hasta 7 toneladas por hectárea para incrementar la materia orgánica, mejorar la porosidad del suelo y reducir la evaporación de humedad.
Los resultados productivos son notables:
en la región existen rendimientos de 80 a 100 toneladas de cebolla por hectárea, cifras consideradas altas a nivel nacional.
Producción en malla sombra e invernadero para exportación
Otro de los puntos que más sorprendió a los estudiantes fue la producción de chile bajo malla sombra, donde se cultivan hasta 16 variedades destinadas principalmente a exportación a Estados Unidos.
En estos sistemas se emplean:
- Preparación mecanizada de charolas de almácigo
- Semillas certificadas de alto costo
- Selección manual en cada cavidad
- Producción intensiva bajo protección
La producción se paga mejor en el mercado internacional, aunque el costo de insumos también es elevado.
Altos rendimientos, bajos precios: la paradoja del productor.
A pesar de los avances tecnológicos, el ingeniero Baca subrayó uno de los problemas más graves: la falta de comercialización justa.
En uno de los predios visitados, un productor tenía alrededor de 20 toneladas de cebolla sin vender, ya que el precio ofrecido era de apenas 4 pesos por kilo, mientras en el mercado al consumidor se vendía hasta en 20 pesos.
Esta brecha refleja una constante en el campo:
- Alta productividad
- Inversión en tecnología
- Bajos precios al productor
La situación se repite en cultivos tempranos de cebolla, donde en los últimos años el mercado ha sido desfavorable.
Alfalfa orgánica y nuevas variedades: otro modelo productivo.
Producción de alfalfa con fertilización orgánica
El recorrido también incluyó predios de alfalfa donde se emplean técnicas orgánicas:
- Lombricomposta
- Acuaponía
- Fertilización natural
Estos métodos han permitido prolongar la vida productiva del cultivo:
- Un cultivo convencional dura 3 o 4 años
- Con manejo orgánico puede durar hasta 6 años
En términos de rendimiento:
- Jiménez: alrededor de 20 toneladas secas por hectárea al año
- Coronado: 12 toneladas por limitación de agua
- Con bombeo: hasta 16 toneladas
Sin embargo, el mercado aún no paga significativamente más por la producción orgánica, lo que desincentiva su adopción masiva.
Escuelas de Campo Agroecológicas y eficiencia hídrica.
El distrito también impulsa el programa ECAS (Escuelas de Campo Agroecológicas), donde se promueven prácticas como:
- Riego por cintilla
- Acolchado plástico
- Fertilización eficiente
En Villa López, un productor logró 95 toneladas por hectárea de cebolla utilizando cintilla y acolchado, con un ahorro de hasta 70% de agua respecto a métodos tradicionales.
El mensaje del distrito es claro:
el agua subterránea es limitada y debe usarse con responsabilidad.
Investigación estudiantil: fertilización y suelos.
Cada estudiante desarrollará un proyecto:
- Medición de macronutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio)
- Comparación entre fertilización orgánica y química
- Evaluación de rendimientos en diferentes regiones
- Estudios en cebolla, chile y alfalfa
Uno de los enfoques será determinar cuánto nutriente es realmente asimilable por la planta, ya que un suelo puede ser rico en minerales pero no necesariamente disponible para el cultivo.
También se analiza el uso de fertilizantes como:
- Sulfato de amonio
- Urea
- Nitrato de amonio (bajo control por seguridad)
El gran desafío: relevo generacional en el campo.
Más allá de la tecnología, el ingeniero Baca advirtió un problema estructural:
la falta de jóvenes que quieran dedicarse al campo.
“El campo no se va a acabar por falta de apoyos. Se va a acabar porque la mayoría de los agricultores son adultos mayores y los hijos ya no quieren nada con el campo”.
La migración, la falta de rentabilidad y la dureza del trabajo agrícola han alejado a nuevas generaciones. Por ello, la tecnificación se vuelve indispensable ante la escasez de mano de obra.
Recomendación a universidades: más práctica, menos teoría.
El jefe del distrito considera que las universidades deben reforzar la formación práctica.
“Mi recomendación es que sea más práctico que teórico. Que los estudiantes salgan más al campo. Aquí estamos abiertos a compartir experiencia”.
Los cuatro estudiantes han mostrado disposición y ganas de aprender. Tres provienen de familias agricultoras y una es de origen urbano, lo que genera una mezcla interesante de perspectivas.
Entre la innovación y la incertidumbre.
El Distrito Agropecuario del Río Florido muestra un campo en transición:
- Tecnificación creciente
- Ahorro de agua como prioridad
- Producción de alto rendimiento
- Problemas de mercado
- Falta de relevo generacional
La experiencia de los jóvenes de la UTCAM no solo es una estadía académica:
es una inmersión en la realidad del campo chihuahuense, donde la innovación convive con la incertidumbre.
El reto será que esa nueva generación no solo observe, sino que decida quedarse.
Por: Gorki Rodríguez / HISTORIASMX-LABP.