Productores de chile chipotle buscan crear un corredor industrial entre Jiménez y Camargo para obtener la Denominación de Origen

Agricultores de los municipios de Jiménez, Camargo, La Cruz y San Francisco de Conchos impulsan una organización regional para homologar precios, mejorar la calidad y fortalecer la competitividad del chile chipotle, cuya producción en el último año alcanzó las 25 mil toneladas. El proyecto busca sentar las bases para lograr la Denominación de Origen.

HISTORIASMX. – El desierto que se extiende entre Jiménez y Camargo es territorio del chile chipotle. En ese corredor agrícola, donde el sol madura el jalapeño rojo y los hornos de leña lo transforman en un producto emblemático del norte, un grupo de productores ha decidido dar un paso decisivo: unirse para crear un corredor industrial y encaminarse hacia un reconocimiento histórico, la Denominación de Origen.

El impulso nace de una problemática conocida por todos en el campo: la falta de organización, la competencia interna, la disparidad en los precios y la necesidad urgente de elevar estándares para acceder a nuevos mercados. En este contexto, líderes del sector como Roberto Baca, jefe de la Sader en el distrito Río Florido, y Alejandro González Solís, presidente del Grupo Chipotle de Chihuahua, encabezan el movimiento que podría transformar la agroindustria regional.

El chipotle del desierto: una producción que busca identidad

En el último año, la región ha producido hasta 25 mil toneladas de chipotle, una cifra que coloca al norte de Chihuahua entre los grandes aportadores nacionales. Aun así, los productores coinciden en que esta fortaleza no se ha traducido en mejores precios ni en mayor reconocimiento.

Roberto Baca señala que el principal desafío es homologar los precios para evitar la competencia desleal entre los propios agricultores:

“Si trabajamos por separado, cada quien vende como puede y muchas veces pierde. Si nos unimos, todos ganamos.”

La propuesta consiste en que, en lugar de realizar varios cortes por productor, se realice un solo corte conjunto y se comercialicen todas las toneladas a un solo comprador, garantizando un precio justo y estable, además de un cliente seguro.

La carrera por la Denominación de Origen

La región busca sumarse a la lista de productos mexicanos con reconocimiento protegido: el ámb ar de Chiapas, el arroz de Morelos, el café de Chiapas y Veracruz, el tequila, la vainilla de Papantla, la charanda o el chile habanero de Yucatán.

La Denominación de Origen (DO), administrada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), reconoce alimentos cuyas características únicas dependen de su territorio.
En Chihuahua, el chipotle producido entre Jiménez, Camargo, La Cruz y San Francisco de Conchos cumple con estos criterios: clima árido, suelos desérticos, agua proveniente de los ríos Florido y Conchos, y un proceso de ahumado artesanal transmitido por generaciones.

Una cooperativa que crece

En Camargo ya existe la Cooperativa de Productores de Chipotle de Chihuahua, integrada inicialmente por seis socios. Hoy tiene 12 productores en lista de espera y se estima que pronto crecerá a 21 miembros.

La unión pretende:

  • crear un corredor industrial,
  • establecer estándares de calidad,
  • organizar la pisca,
  • controlar el procesamiento y ahumado,
  • asegurar un producto uniforme,
  • consolidar una marca regional del chipotle del norte.

Para lograrlo, la cooperativa trabaja directamente con la Secretaría de Desarrollo Rural, con quienes elaboran un estudio técnico para justificar la Denominación de Origen. Aunque se desconoce el avance del expediente ante el IMPI, el proyecto continúa fortaleciéndose.

Una agroindustria con raíces profundas

La franja productiva del chipotle entre Jiménez y Camargo está formada por 14 centros chileros, donde diariamente trabajan jornaleros provenientes del estado y de regiones como la Sierra Tarahumara, así como de entidades del centro del país.

Sus jornadas comienzan antes del amanecer. Familias enteras participan en la pisca, selección, traslado y empaque del chile, pues entre más se cosecha, más se gana. En estos campos, cada mano cuenta.

El corazón del proceso: ahumar el jalapeño del norte

Sobre la carretera libre a Camargo trabaja Eribaldo Martínez Olarte, uno de los chipotleros más reconocidos de la región. Con 300 hornos logra producir alrededor de 100 toneladas por semana.

Explica que el chipotle nace del jalapeño rojo, que después se ahuma durante 4 a 7 días con leña, dependiendo de la temperatura del desierto.
Su centro agrícola emplea a 450 jornaleros que participan en todo el ciclo: siembra, cosecha, selección, ahumado, empaque y distribución.

Martínez es proveedor de empresas nacionales e internacionales como La Costeña, Herdez, San Marcos y otras firmas que exportan a Estados Unidos y Latinoamérica.

Sequía y retos para el futuro

La mayor amenaza es la sequía. La falta de lluvias ha mermado los mantos acuíferos y obliga a perforar pozos cada vez más profundos. Los productores coinciden en que, si no hay un manejo sostenible del agua, la industria podría enfrentar un estancamiento.

Aun así, el ánimo es de esperanza.
La unión de los productores, la cooperación con autoridades y el objetivo claro de construir un corredor industrial representan, para muchos, la oportunidad de que Chihuahua se convierta en “el estado grande del chipotle”, un referente nacional e internacional.

Hacia un corredor agroindustrial

La Sader, a través de Roberto Baca, confirma que la unión de productores tendría un impacto generalizado, no solo para unos cuantos.
Entre los beneficios:

  • mayor calidad,
  • reducción de tiempos de distribución,
  • acceso a mercados masivos,
  • negociación con compradores de gran escala,
  • fortalecimiento del desarrollo rural,
  • generación de empleos,
  • disminución de la competencia interna.

En las próximas semanas, el proyecto será presentado formalmente ante autoridades estatales y organismos agroindustriales.

Volver arriba