Laguna de Palomas: la comunidad salinera del desierto de Jiménez

En el extremo sureste de Jiménez, dentro del Bolsón de Mapimí, Laguna de Palomas —también conocida como Estación Carrillo— conserva una de las actividades productivas más singulares de Chihuahua: la extracción artesanal de sal en pleno desierto.

HISTORIASMX. – Laguna de Palomas no es únicamente una comunidad rural aislada del municipio de Jiménez. Es un punto donde la geografía, el agua subterránea salina, el clima extremo y el trabajo ejidal han dado forma a una economía particular: la producción de sal continental mediante evaporación solar.

Ubicada dentro del acuífero Laguna de Palomas, clave 0848 de CONAGUA, esta zona se localiza completamente dentro del municipio de Jiménez y cubre una superficie aproximada de 1,652 kilómetros cuadrados en el límite suroriental de Chihuahua. Su territorio forma parte de las subprovincias fisiográficas del Bolsón de Mapimí y de las Llanuras y Sierras Volcánicas, una región marcada por cuencas cerradas, escasa lluvia y alta evaporación.

Un pueblo nacido entre el ferrocarril, el ejido y la sal.

Laguna de Palomas también es conocida como Estación Carrillo, nombre ligado a su origen ferroviario. Su ubicación cerca de la antigua ruta del ferrocarril permitió que la sal extraída en el desierto pudiera transportarse hacia mercados ganaderos e industriales.

El estudio técnico Las salinas de Carrillo: un ejido de producción de sal continental en el desierto chihuahuense documenta que el ejido Laguna de Palomas y Estación Carrillo fue creado en 1964; sin embargo, fue hasta 1973 cuando la empresa salinera fue expropiada y los beneficios de la producción pasaron al ejido. En 1991, el estudio registró 112 personas trabajando en la producción salinera, dentro de una población estimada entonces en alrededor de 800 habitantes.

¿Por qué hay sal en Laguna de Palomas?.

La explicación está en la naturaleza del Bolsón de Mapimí. Se trata de una región de cuencas endorreicas, es decir, depresiones sin salida directa al mar. En estos sistemas, el agua de lluvia y los escurrimientos se concentran en partes bajas; al evaporarse, dejan sales acumuladas en el suelo y en cuerpos lagunares intermitentes.

La revista Trace describe al Bolsón de Mapimí como una región de Chihuahua, Durango y Coahuila con cuencas cerradas y lagunas someras con fuertes concentraciones de sales, entre ellas cloruro de sodio. Menciona específicamente que algunas de estas sales son explotadas artesanalmente en sitios como Laguna de Palomas y Laguna Jaco, mientras que en Laguna del Rey la explotación es industrial.

La técnica: salmuera, sol, viento y tiempo.

La producción en Laguna de Palomas se basa en un principio sencillo, pero altamente dependiente del clima: bombear agua salina del acuífero, conducirla a estanques al aire libre y permitir que el sol y el viento evaporen el agua hasta que la sal cristalice.

El estudio de las Salinas de Carrillo explica que el agua bombeada de un acuífero salino se canaliza hacia estanques donde se evapora por la acción combinada del viento y el sol. También precisa que la salmuera se remueve con pala de madera para romper la costra superficial y acelerar la evaporación; la cosecha se realiza cuando queda un nivel aproximado de 8 centímetros de salmuera en el fondo del estanque. Cada planilla podía producir alrededor de 6.5 toneladas por cosecha.

Charcas y planillas: una ingeniería rural del desierto.

Las salinas no son simples charcos de agua salada. Funcionan como un sistema de estanques organizados: algunos concentran la salmuera y otros permiten la cristalización final. Esta técnica, aunque artesanal, requiere conocimiento empírico del clima, del comportamiento del agua y de los tiempos de evaporación.

El estudio técnico señala que la producción enfrenta una paradoja climática: en verano hay mayor evaporación, pero también más lluvias; en invierno llueve menos, pero la evaporación disminuye. Por ello, la producción depende del equilibrio entre temperatura, viento, radiación solar y precipitación.

Producción variable: el clima decide la cosecha.

La sal de Laguna de Palomas no se produce con la regularidad de una fábrica industrial. La lluvia puede retrasar o reducir una cosecha; la sequía, en cambio, puede favorecer la concentración de salmuera, aunque también incrementa la presión sobre el agua.

El modelo técnico aplicado a las Salinas de Carrillo estimó producciones potenciales muy variables: entre 11,825 y 23,150 toneladas en años extremos analizados entre 1983 y 1990. El propio estudio subraya que la producción amplifica las variaciones anuales del clima.

Una sal para uso ganadero e industrial.

Históricamente, la sal de Carrillo se vendía por tonelada, en camiones o costales de 50 kilos, y era transportada por tren. El estudio documenta que su uso principal estaba ligado a la fabricación de alimento para ganado y a la industria química, con clientes en regiones como La Laguna y Guanajuato. Entre 1983 y 1990, las declaraciones fiscales reportaban ventas anuales promedio de 8,553 toneladas.

El acuífero: base productiva y punto crítico ambiental.

La producción de sal depende del agua subterránea salina, pero el mismo territorio enfrenta un problema mayor: la presión sobre el acuífero. CONAGUA reporta que la descarga del acuífero Laguna de Palomas ocurre principalmente por bombeo y que no existen manantiales ni flujo base en ríos. En el balance técnico, la extracción calculada por bombeo fue de 63.3 hm³ anuales, mientras que la recarga total media anual se estimó en 23.1 hm³.

Ese desequilibrio tiene consecuencias: CONAGUA señala que, por la explotación del recurso para uso agrícola, el nivel piezométrico ha descendido en algunas zonas, especialmente en áreas de concentración de pozos.

Un paisaje de alta evaporación y poca lluvia.

El clima explica tanto la existencia de las salinas como su fragilidad. En esta zona dominan climas secos y muy secos; CONAGUA reporta, con base en la estación Escalón, una precipitación media anual de 324.45 mm, una temperatura media de 18.36 °C y una evaporación potencial anual de 1,821.46 mm. Es decir, se evapora muchas veces más agua de la que cae como lluvia.

Laguna de Palomas: patrimonio productivo y advertencia ambiental.

Laguna de Palomas representa una forma de vida adaptada al desierto. Su sal no sólo es un producto: es memoria ejidal, conocimiento climático, economía rural y cultura del trabajo en una de las regiones más áridas de Chihuahua.

Pero también es una advertencia. El mismo paisaje que permite producir sal por evaporación solar es un territorio con agua limitada, acuíferos presionados y actividades productivas que requieren vigilancia técnica. La sal puede seguir siendo identidad y sustento, siempre que su aprovechamiento se entienda dentro de los límites reales del desierto.

Por: Gorki Belisario Rodríguez Ávila / HISTORIASMX.

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