Jiménez bebe arsénico: el veneno que corre por el agua de la ciudad.

Un contaminante invisible recorre las tuberías de la ciudad mientras el acuífero que nos abastece se agota por la sobreexplotación.

HISTORIASMX. – En Jiménez, Chihuahua, abrir la llave para llenar un vaso de agua puede ser un acto de riesgo silencioso. Desde hace años, diversos estudios y reportajes han advertido que el líquido que suministra la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) contiene arsénico en concentraciones que superan los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud. El problema no es nuevo, pero sí cada vez más grave, pues se suma a otro enemigo que no se ha atendido: la sobreexplotación del acuífero Jiménez–Camargo, que altera su equilibrio natural y potencia la presencia de este contaminante.

Un problema que viene del subsuelo.

El arsénico que circula por las tuberías de Jiménez no proviene de una fuga industrial ni de un vertido químico reciente. Su origen es geológico: se encuentra de forma natural en las formaciones rocosas del subsuelo. Sin embargo, la extracción intensiva de agua para uso agrícola, ha forzado a perforar pozos más profundos, donde las concentraciones de arsénico son mayores. El abatimiento del nivel freático ha modificado las condiciones químicas del acuífero, liberando el contaminante hacia el agua que finalmente consumen miles de personas.

Karla coria soto arsénico en agua jiménez chihuahua: https://es.slideshare.net/ISISDAMAYANTIRAMREZS/karla-coria-soto-arsnico-en-agua-jimnez-chihuahua

En 2022, medios locales reportaron que la JMAS reconoció la presencia de arsénico por encima de los estándares de calidad, aunque no ha presentado públicamente un plan integral para reducirlo. El organismo argumenta limitaciones presupuestales y técnicas, pero la población sigue consumiendo un agua que, de acuerdo con la ciencia médica, puede causar daños irreversibles a la salud.

El costo en salud: lento pero letal.

La exposición prolongada al arsénico no provoca síntomas inmediatos, lo que lo hace más peligroso. Cáncer de piel, vejiga, hígado y pulmón, lesiones cutáneas, problemas cardiovasculares y daño neurológico son algunas de las consecuencias documentadas. En niños, la exposición puede afectar el desarrollo cognitivo y aumentar el riesgo de enfermedades crónicas en la vida adulta.

El clima semidesértico de Jiménez agrava el escenario: las altas temperaturas obligan a un mayor consumo de agua, lo que incrementa la dosis de arsénico que cada persona recibe diariamente. La OMS establece un límite máximo de 10 microgramos por litro, pero en varios pozos de la región se han registrado valores muy superiores.

La sobreexplotación que empeora todo.

El acuífero Jiménez–Camargo es una de las fuentes de agua subterránea más presionadas de Chihuahua. Según la Comisión Nacional del Agua, presenta un déficit anual: se extrae mucho más de lo que se recarga. La principal causa es el uso agrícola intensivo, especialmente en cultivos como la nogalera, que demandan enormes volúmenes de agua.

Arsénico y flúor en agua subterránea de Chihuahua:corigen, enriquecimiento y tratamientos posibles https://revistascientificas.uach.mx/index.php/tecnociencia/article/download/828/1782/7468

Este desequilibrio no solo disminuye la disponibilidad del recurso para consumo humano, sino que empeora la calidad del agua al obligar la extracción desde capas más profundas, donde la concentración de arsénico es naturalmente mayor. Expertos en hidrogeología advierten que, si la tendencia continúa, la recuperación del acuífero podría ser inviable a mediano plazo.

La falta de transparencia y las soluciones que no llegan.

Aunque la NOM-127-SSA1-2021 obliga a las autoridades a monitorear y reportar de manera pública la calidad del agua, en Jiménez la información disponible para la ciudadanía es escasa y poco actualizada. No hay reportes accesibles que detallen los niveles de arsénico por pozo o colonia, ni una estrategia clara de tratamiento para abatirlo.

Existen tecnologías capaces de reducir el arsénico —como la ósmosis inversa, la adsorción con óxidos metálicos o la coagulación-filtración—, pero su implementación requiere inversión y una gestión eficiente. Paralelamente, es urgente un plan para reducir la sobreexplotación del acuífero, que incluya regulaciones más estrictas sobre el uso agrícola y campañas de concientización para la población.

Un derecho que no se negocia.

El acceso a agua limpia no es un privilegio, sino un derecho humano reconocido por la Constitución. En Jiménez, ese derecho está comprometido por una combinación de factores naturales y humanos: un contaminante silencioso y una gestión hídrica insostenible.

La solución requiere voluntad política, presión ciudadana y un compromiso real por la salud pública. Mientras tanto, el arsénico sigue fluyendo, invisible, en cada vaso que se sirve en las casas, escuelas y comercios de la ciudad.

Por: Gorki Rodríguez.

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