34 años detrás de la cámara, frente a la tragedia, el poder y la historia de un estado marcado por la violencia y la transformación digital
Reportaje Especial / HISTORIASMX. – Francisco Luis López Matán, mejor conocido como Paco Loco, no necesita presentación en el gremio periodístico de Chihuahua. Su cámara ha sido testigo de la historia viva: presidentes de la República, figuras del espectáculo, escenas de violencia extrema y momentos que definieron el rumbo noticioso de todo un estado. A sus 34 años de trayectoria, su identidad se funde con el acto de documentar. No ha sido espectador: ha sido protagonista de la historia en primera fila.
“Empecé en Foto Flash”, recuerda. Era una época sin teléfonos inteligentes ni cámaras digitales. La imagen se capturaba en placas metálicas que apenas permitían seis fotografías. La revelación era artesanal: cuarto oscuro, ampliadora, papel especial, químicos. Era magia, dice. Y fue esa magia la que lo llevó a cruzar la puerta del periódico Novedades —después Vanguardia— donde se inició como reportero gráfico empírico. Años más tarde, ese mismo impulso lo llevaría a titularse como Licenciado en Periodismo.
Cuando Vanguardia quebró, llegó la llamada que cambiaría su vida: El Diario de Chihuahua lo integró a su plantilla. Desde entonces, no ha soltado la cámara.
El impacto de ver la muerte de cerca.
Sus primeros pasos en el periódico fueron en la sección policíaca. No existían los protocolos actuales: no había cintas amarillas, ni perímetros de seguridad. El fotoperiodista era parte directa del escenario del crimen.
“Veía a las personas muertas muy de cerca. Al principio me impactaban, después te vas acostumbrando… pero nunca te vuelves frío. Cuando son niños, el alma se te parte.”
Veintitrés años cubriendo sucesos violentos transformaron su forma de mirar la vida, pero no lograron quebrantar su vocación. Lo afirma con firmeza: “Nunca pensé en cambiar de trabajo. Soy hiperactivo, y esta profesión le dio sentido a mi vida, con ella saqué adelante a mis tres hijos.”
El fotoperiodismo como acto de fe en la realidad.
López Matán no concibe la fotografía como arte decorativo, sino como acto de responsabilidad pública. La cámara es un instrumento de verdad inmediata, una prueba irrefutable del momento.
“Una imagen habla más que mil palabras”, dice. “Y hoy esa verdad está en riesgo”.
Se refiere al uso de inteligencia artificial en la generación de imágenes falsas que pueden difundirse como noticia real. Lo considera un peligro mayúsculo para la democracia y la credibilidad de los medios.
“La inteligencia artificial puede poner palabras en boca de alguien o hechos en imágenes que nunca ocurrieron. Eso puede destruir un periódico, un periodista, y engañar a la sociedad. Usarla para manipular una fotografía es como darse un tiro en la cabeza.”
Para él, la IA puede ser una herramienta de apoyo en redacción o búsqueda de datos, pero nunca debe reemplazar la esencia del periodista: estar presente, observar, comprobar y documentar la verdad.
La inmediatez digital y el riesgo de la sustitución.
Paco Loco ha vivido la transición del papel al entorno digital. Antes, la competencia entre medios se resolvía al día siguiente, cuando los periódicos llegaban al kiosco. Hoy, una nota puede difundirse en segundos. Y advierte que pronto no será necesaria la presencia humana:
“En 10 o 20 años espero seguir de pie, quizá ya jubilado, pero si Dios me permite continuaré haciendo lo que más me apasiona: el periodismo. Veo un avance preocupante para reporteros y fotógrafos; algún día podríamos ser reemplazados por la inteligencia artificial, donde una sola persona, conectada a sistemas y cámaras estratégicamente colocadas, podría hacer el trabajo que hoy requieren 20 profesionales en el terreno.” Advierte Francisco López.
La muerte como compañera de ruta.
Ha recibido amenazas de muerte en dos ocasiones. Ha sentido “el frío de la bala cerca”. Pero las experiencias que más lo marcaron no fueron los enfrentamientos armados, sino la muerte de los más vulnerables: los niños.
“Lo más doloroso es fotografiar cuerpos de niños quemados, cuando aún humean… cuando solo quedan cráneos y huesos. Esas imágenes no se van nunca.”
A pesar de ello, insiste en que su compromiso es con la ciudadanía: documentar, informar y dejar constancia de los hechos. No romantiza el oficio. Lo honra.
Su legado y el mensaje a las nuevas generaciones.
Después de más de tres décadas de carrera, se define como “una persona incansable”. No espera premios ni reconocimientos: espera ser recordado por la imagen precisa que reveló la verdad de un momento histórico.
A los jóvenes les envía un mensaje directo:
“Lean más, indaguen, no sean flojos. No se conformen con lo que les aparezca en una pantalla. El periodista debe ir al lugar, tocar el suelo, sentir el ambiente y mirar a los ojos a la gente.”
Conclusión: el hombre que convirtió la realidad en testimonio.
Francisco “Paco Loco” López Matán representa a una generación de periodistas que se formaron en la calle, en el cuarto oscuro, en la línea del peligro y en la búsqueda constante de la verdad.
Fotografía: Francisco “Paco Loco” López Matán
Su historia no es solo la de un fotoperiodista, sino la de un testigo del México contemporáneo: un país de contrastes, tragedias, poder y humanidad.
En un futuro dominado por la inteligencia artificial, su voz advierte: “La tecnología puede almacenar millones de imágenes, pero jamás podrá reemplazar el pulso humano que tiembla al presenciar la verdad.”
Recientemente en la edición del premio Estatal de Periodismo en el estado de Chihuahua -2025-, José Vasconcelos; Francisco López, recibió un reconocimiento, por sus más de 30 años de trayectoria como Fotoperiodista.