En México, el fruto se adaptó a diferentes regiones y encontró en el Valle de Allende un suelo y un clima propicios. Su sabor astringente y su pulpa dura no lo hacen apto para el consumo fresco, pero sí lo convierten en materia prima ideal para ates, cajetas, mermeladas, licores y jaleas.
Una fruta antigua con aroma a historia.
HISTORIASMX. – En el municipio de Allende, al sur del estado de Chihuahua, todavía se levantan, entre nogales y maizales, los árboles de membrillo. Algunos superan los 100 años de edad, con troncos torcidos y corteza áspera, testigos de un tiempo en el que este fruto era parte central de la economía y la alimentación local. El membrillo (Cydonia oblonga), originario del Cáucaso y del sudoeste asiático, fue llevado a Europa, domesticado en Creta —donde tomó su nombre científico— y reverenciado en la antigüedad como símbolo de amor, fertilidad y felicidad.
En México, el fruto se adaptó a diferentes regiones y encontró en el Valle de Allende un suelo y un clima propicios. Su sabor astringente y su pulpa dura no lo hacen apto para el consumo fresco, pero sí lo convierten en materia prima ideal para ates, cajetas, mermeladas, licores y jaleas. Su fuerte aroma, además, enriquece la repostería tradicional, como el pastel de manzana.
Hoy, sin embargo, el membrillo enfrenta un futuro incierto. El nogal pecanero, con mayor demanda y mejores precios, se expande sobre las tierras que antes le pertenecían. Los huertos de membrillo sobreviven más por tradición que por rentabilidad.
Allende: un municipio con vocación agrícola.
El municipio de Allende tiene una extensión de 2,471 km², ubicado a 1,552 metros sobre el nivel del mar, colindando con Jiménez, Camargo, Valle de Zaragoza, Parral y Coronado. Sus corrientes principales son el Río Valle de Allende y el Río Parral, que desembocan en el Río Florido y, más adelante, en el Conchos. El clima es árido extremoso, con temperaturas que oscilan entre 38°C en verano y -11°C en invierno, y con un promedio de apenas 61 días de lluvia al año.
Esta geografía condiciona la producción: se trata de un municipio eminentemente agropecuario, donde predomina la fruticultura. El nogal pecanero, por su rentabilidad, es el cultivo estrella, seguido por manzana, maíz y papa. El membrillo, aunque con menor superficie, representa un patrimonio agrícola que todavía sostiene la economía de familias que se niegan a abandonarlo.
El diagnóstico: un mapa de la producción.
La comunidad de Pueblito, ubicada a 13 kilómetros de la cabecera municipal, fue el epicentro de la investigación académica realizada para diagnosticar el estado del cultivo. Allí se contabilizaron 34.2 hectáreas plantadas de membrillo, repartidas entre 22 productores.
Algunos datos ilustran la situación:
- Microproductores: el 95% tiene superficies pequeñas, insuficientes para competir en grandes mercados.
- Edad de los árboles: promedio de 43 años, con ejemplares jóvenes de apenas 5 y otros centenarios.
- Variedades: el 100% son criollas, sin injertos, lo que limita la innovación genética.
- Tecnología: solo el 32% posee tractor y bombas de riego; el resto opera de manera artesanal.
- Sistemas de cultivo: 9 de cada 10 huertas combinan el membrillo con otros cultivos, principalmente nogal y maíz.
La dependencia del riego es clara: 95% de la superficie plantada requiere agua para sostenerse. Sin embargo, los costos de extracción y la competencia con otros cultivos más rentables hacen cada vez más difícil mantener la producción.
Entre la tradición y el mercado.
El membrillo en Allende no es solo una fruta, es también un producto cultural. Aunque el consumo en fresco es limitado, en la gastronomía mexicana tiene un espacio privilegiado: desde los ates artesanales, hasta la nieve y el ponche que se venden en ferias locales.
A nivel de mercado, la mayoría de los productores (86%) venden el fruto en fresco hacia estados como Michoacán, Coahuila, Zacatecas, Jalisco y Aguascalientes, así como en ciudades cercanas como Parral y Chihuahua capital. Sin embargo, los precios deprimidos —entre $1.80 y $2.30 por kilo, inamovibles en los últimos 15 años— vuelven incosteable la actividad.
Un grupo minoritario (27%) ha optado por transformar el fruto en cajetas, jaleas, mermeladas y licores, lo que les permite obtener mayor valor agregado. Estos esfuerzos, aunque pequeños, representan una vía posible para rescatar el cultivo.
Las problemáticas identificadas.
El diagnóstico en campo enumeró una serie de obstáculos estructurales que han frenado el desarrollo del cultivo:
- Falta de organización entre productores.
- Coyotaje: intermediarios que imponen precios bajos.
- Pagos tardíos de los compradores.
- Desánimo: el bajo precio genera abandono de huertas.
- Falta de tecnología para industrialización y conservación del fruto.
- Nula información de precios y mercados.
- Escaso apoyo gubernamental.
La consecuencia es clara: la producción de membrillo se ha convertido en una cadena de pérdidas. Muchos productores carecen de liquidez incluso para cubrir los gastos de mantenimiento de sus huertos.
El contraste con el nogal pecanero.
Mientras tanto, el nogal pecanero continúa expandiéndose en el Valle de Allende y en todo el sur de Chihuahua. Su precio en dólares, su demanda internacional y la seguridad de su comercialización lo convierten en la opción lógica para muchos agricultores.
Cada hectárea de membrillo abandonada suele convertirse en una plantación de nogal. Así, el futuro del membrillo se encuentra estrechamente ligado a la capacidad de ofrecer una alternativa rentable frente a este cultivo hegemónico.
La importancia de rescatar el cultivo.
Más allá de los números, el membrillo es una pieza de identidad para Allende. Su producción artesanal, sus usos tradicionales y su historia centenaria lo convierten en un cultivo que merece ser protegido.
El diagnóstico propone tres ejes de acción fundamentales:
- Organización de productores para negociar mejores precios y reducir el coyotaje.
- Agroindustria local, con valor agregado a través de la transformación en dulces, cajetas, mermeladas y licores.
- Acceso a información y apoyo gubernamental, con estrategias de mercado y tecnología adecuada.
De lograrse estas acciones, el membrillo podría pasar de ser un cultivo en extinción a un producto emblemático y rentable, capaz de competir con otros frutales.
Entre el olvido y un rayo de luz.
El membrillo en Allende representa el dilema de muchas comunidades rurales en México: mantener un cultivo tradicional que forma parte de su cultura, o abandonarlo ante la presión de la rentabilidad y los mercados globalizados.
Hoy, los árboles centenarios de Pueblito resisten como un recordatorio de que la tradición también puede ser futuro, si se combina con organización, innovación y apoyo institucional.
El desafío no es menor: requiere rescatar un patrimonio agrícola, pero también asegurar que los productores encuentren en él un medio de vida digno. Si se logra, el membrillo dejará de ser “el cultivo en riesgo” para volver a ocupar su lugar como fruta de identidad, aroma y resiliencia en el sur de Chihuahua.
Por: Gorki Rodríguez.
Referencia: Universidad Autónoma de Chihuahua. (2010). Diagnóstico del cultivo del membrillo en el municipio de Allende, Chihuahua (Tesis de licenciatura). Facultad de Ciencias Agrotecnológicas, UACH.