Cuatro mujeres asesinadas en 16 días: la violencia desmiente el discurso oficial de la FGE en Chihuahua

Mientras la Fiscalía reporta cifras, la realidad cotidiana revela que las mujeres siguen viviendo en una inseguridad constante y sin garantías reales de protección.

HISTORIASMX. Aunque la Fiscalía General del Estado sostiene que en los primeros 16 días del año se han registrado únicamente cuatro homicidios de mujeres en la entidad, la cifra oficial no concuerda con la percepción ni con la realidad de inseguridad permanente que viven miles de mujeres en Chihuahua, particularmente en la capital del estado.

De acuerdo con el conteo presentado por la Fiscalía, a través de la Fiscalía Especializada de la Mujer (FEM), los cuatro casos se concentran en la ciudad de Chihuahua. Sin embargo, más allá del número frío, los contextos de extrema violencia, la impunidad y la ausencia de resultados claros en las investigaciones refuerzan la sensación de abandono institucional.

Casos que exhiben la brutalidad

El primer hecho se registró la mañana del 5 de enero, cuando fue localizado el cuerpo calcinado de una mujer en el interior de un vehículo en calles de la colonia Sol de Oriente. Hasta el momento, la víctima no ha sido identificada, lo que evidencia fallas estructurales en los procesos de identificación y acceso a la justicia.

Ese mismo día, pero por la noche, otra mujer fue asesinada en la colonia Atenas, al norte de la ciudad. La víctima, Lucero Lizeth D. E., de 44 años, recibió un disparo en la cabeza tras una discusión con otra persona en la cochera de una vivienda, ubicada en el cruce de Clavel y Hades. El caso volvió a mostrar cómo la violencia letal puede estallar en espacios cotidianos sin que existan mecanismos preventivos eficaces.

Violencia que alcanza carreteras y hogares

Otro de los casos corresponde a Elizabeth Soto Núñez, quien fue localizada sin vida junto a sus hermanos Abel e Israel, todos con heridas de proyectil de arma de fuego en la cabeza, en el tramo carretero que conecta Aldama y Ojinaga. La familia había sido privada de la libertad la madrugada del 6 de enero en un domicilio de Aldama, y sus cuerpos fueron encontrados el 8 de enero, confirmando un patrón de violencia extrema y organizada.

El caso más reciente ocurrió el 12 de enero, en el cruce de Miguel Ahumada y Ciudad Campeche, en la colonia Industrial, donde una mujer fue asesinada con dos disparos de arma de fuego. En el interior del domicilio se localizaron dosis de marihuana y cocaína, información que, lejos de explicar el crimen, suele ser utilizada para criminalizar indirectamente a las víctimas, desviando la atención del problema central: la violencia feminicida.

Cifras que no reflejan la realidad

Si bien la FGE insiste en presentar estos hechos como casos aislados, la recurrencia, la brutalidad y la falta de resultados visibles alimentan la percepción de que las mujeres en Chihuahua viven en una inseguridad constante, marcada por el miedo y la desconfianza hacia las instituciones.

Las cifras oficiales no alcanzan para dimensionar el problema, ni para tranquilizar a una sociedad que observa cómo los crímenes contra mujeres se repiten sin que exista una política efectiva de prevención, protección y acceso real a la justicia.

Mientras el discurso institucional se centra en conteos y comunicados, en las calles de Chihuahua persiste una verdad incómoda: ser mujer sigue implicando un riesgo permanente, y la respuesta del Estado continúa siendo insuficiente frente a una violencia que no se detiene.

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