La riqueza de las nogalera$ contrasta con la sequía de los pueblos; el agua del subsuelo se agota mientras las autoridades miran hacia otro lado
HISTORIASMX. – Chihuahua presume ante México y el mundo ser el principal productor de nuez pecana. Con más de 78 mil hectáreas de cultivo y el 62% de la producción nacional, este fruto seco se ha convertido en un motor económico que deja más de 7,800 millones de pesos cada año. Sin embargo, la otra cara de la historia se encuentra bajo la tierra: los acuíferos de la región —particularmente el de Jiménez-Camargo, uno de los más sobreexplotados del país— están pagando el costo de esta bonanza.
Mientras el nogal requiere entre 8,000 y 12,000 metros cúbicos de agua por hectárea al año, los hogares de las ciudades y comunidades cercanas sobreviven con tandeos y pipas.
El oro verde que devora el agua
La nuez pecana no solo es un negocio rentable; es también una de las actividades agrícolas más intensivas en agua. A diferencia de otros cultivos, los nogales demandan riego constante durante casi todo el año para mantener la calidad y el tamaño del fruto destinado a la exportación.
En Chihuahua, esta expansión ha significado perforación indiscriminada de pozos profundos, muchos de ellos clandestinos, que extraen volúmenes muy por encima de la recarga natural de los acuíferos. Según datos de CONAGUA, el acuífero Jiménez-Camargo tiene un déficit anual superior a los 70 millones de metros cúbicos, lo que lo coloca en semicolapso.
El silencio de las autoridades
En teoría, el control del agua subterránea corresponde a CONAGUA, mientras que la SADER, la SEMARNAT y el propio Gobierno del Estado de Chihuahua tendrían que regular y ordenar la actividad agrícola para evitar el colapso.
En la práctica, la permisividad ha sido la norma. No existen límites reales de extracción para las nogaleras; los planes de manejo son papel mojado y las perforaciones ilegales apenas son sancionadas.
Paradójicamente, mientras los productores cuentan con riego asegurado, colonias enteras de Jiménez, Camargo y Parral viven con agua una o dos veces por semana.
Riqueza privada, sed pública
El contraste es brutal: por un lado, los productores de nuez exportan toneladas a Estados Unidos, China y Europa, generando divisas y presumiendo en ferias agroindustriales. Por el otro, la población enfrenta sequías cada vez más largas, tierras de cultivo tradicionales que ya no producen y pozos comunitarios que se secan.
El discurso oficial habla de “valor agregado”, “exportación” y “orgullo pecanero”, pero evita señalar la crisis hídrica que esta actividad está acelerando.
El futuro hipotecado
Expertos en manejo del agua advierten que, de mantenerse esta tendencia, Chihuahua enfrentará una desertificación irreversible en menos de dos décadas. La extracción intensiva de agua para nogal no solo agota el subsuelo, sino que también saliniza tierras y desplaza a productores de temporal y de granos básicos.
La pregunta es inevitable: ¿vale la pena presumir liderazgo mundial en nuez si el costo es condenar a la población a vivir sin agua.
Por: Gorki Rodríguez.