Una responsabilidad con vida: el compromiso de Jiménez con el bienestar animal.

El director de Ecología, Martín Guerra, comparte cómo el municipio atiende los reportes de perros en situación de calle y promueve campañas de esterilización para reducir el abandono y fomentar el respeto hacia los animales.

Jiménez, Chihuahua. – En las calles, los ladridos y miradas de perros que buscan refugio son parte del paisaje cotidiano. Pero detrás de cada historia de abandono hay también esfuerzos silenciosos y comprometidos para ofrecer una segunda oportunidad. En Jiménez, el trabajo encabezado por la Dirección de Ecología, a cargo de Martín Guerra, busca transformar la manera en que la sociedad entiende y actúa ante el bienestar animal.

Del reporte al rescate: cómo se atiende un caso.

Cuando un ciudadano llama al 911 o al número personal del director de Ecología para reportar un perro en situación de calle o abandono, se activa un proceso inmediato y estructurado.

“Primero pido una descripción detallada de los hechos, y de preferencia que me la envíen vía WhatsApp, para tener un respaldo visual. Luego acudo personalmente al lugar para dialogar con las personas afectadas y valorar la situación del animal”, explica Martín Guerra.

El objetivo principal es dialogar y encontrar una solución pacífica y responsable. Muchas veces, mediante la conversación, se logra que el propietario recapacite o que algún vecino se comprometa a cuidar al animal.
Pero cuando esto no es posible, se recurre al apoyo de albergues caninos locales, que brindan refugio temporal y atención al perro.

“No se trata solo de retirar al animal del lugar, sino de establecer compromisos y mantener comunicación con las partes involucradas para monitorear el seguimiento del caso”, añade Guerra.

Este modelo busca no solo atender el síntoma del abandono, sino fomentar la conciencia social y la corresponsabilidad ciudadana.

Esterilizar para prevenir, no solo para controlar.

Uno de los pilares del trabajo ecológico en Jiménez es la esterilización. Para Martín Guerra, estas campañas representan una estrategia clave tanto en términos de salud pública como de bienestar animal.

“Las campañas de esterilización controlan la sobrepoblación de perros y gatos, reducen el abandono y los sacrificios. Además, previenen enfermedades como infecciones uterinas o ciertos tipos de cáncer y evitan comportamientos indeseados relacionados con el celo”, explica.

El impacto social también es evidente: menos animales en situación de calle significa menos conflictos vecinales, menos gastos públicos y, sobre todo, una sociedad más empática.
Hasta el momento, entre campañas oficiales y apoyos a casos individuales, se han realizado más de cien esterilizaciones en Jiménez, una cifra que —asegura Guerra— “no debe detenerse”.

Ya se analiza la posibilidad de una tercera campaña, tomando en cuenta factores como la disponibilidad de veterinarios, insumos y solicitudes pendientes. La meta es clara: consolidar un programa permanente de control ético y humano de la población animal.

Contra la desinformación: confiar en las fuentes correctas.

En tiempos de redes sociales y noticias virales, la desinformación puede convertirse en un obstáculo para el trabajo comunitario.
Martín Guerra advierte sobre la importancia de consultar fuentes confiables antes de compartir o creer en cualquier mensaje.

“Hacer caso de fuentes no confiables puede generar conceptos erróneos y juicios anticipados. Una noticia falsa puede parecer real y distorsionar la percepción pública. Por eso es fundamental acudir a medios con trayectoria y credibilidad”, señala.

La Dirección de Ecología mantiene canales abiertos de comunicación para atender dudas, recibir reportes y ofrecer información verificada sobre campañas y acciones en favor del bienestar animal.

Seguridad y prevención: cuando la intervención se complica.

Aunque la mayoría de los reportes se resuelven mediante diálogo, hay ocasiones en las que la intervención puede tornarse tensa o riesgosa. En esos casos, la dependencia recurre al apoyo de Seguridad Pública Municipal.

“Cuando la situación se torna peligrosa para los involucrados, pedimos apoyo. Hay personas alteradas o agresivas, y nuestra prioridad es evitar que un conflicto por un tema animal derive en un problema mayor”, comenta Guerra.

El respeto animal, reflejo de los valores humanos.

Más allá de protocolos y campañas, el mensaje que Martín Guerra impulsa es profundamente humano.
Para él, el respeto hacia los animales refleja la educación, los valores y la empatía que se enseñan desde el hogar.

“El respeto hacia los animales es reflejo de los valores que nos inculcan desde pequeños. Ser empáticos con ellos nos convierte en mejores seres humanos”, afirma.

Y resume su filosofía en una frase que lo acompaña desde el inicio de su labor:

“Una mascota es una extensión de mi propiedad, pero sobre todo, una extensión de mi responsabilidad.”

Cuidar, proteger y respetar a los animales —dice— no es solo una tarea del gobierno, sino una responsabilidad compartida que empieza en cada casa, en cada decisión, en cada acto de humanidad.

Trabajo que marca la pauta.

En Jiménez, el trabajo de la Dirección de Ecología trasciende los reportes y las campañas: busca crear conciencia y transformar la cultura del cuidado animal.
Cada perro rescatado, cada esterilización realizada y cada ciudadano sensibilizado son pasos hacia una comunidad más responsable y solidaria.

Porque, como dice Martín Guerra, el respeto animal no se mide en palabras, sino en acciones.

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