El contrato abierto con El Heraldo de Chihuahua revela recursos propios destinados a difusión institucional, mientras protestas recientes y documentos oficiales reconocen insuficiencia en infraestructura educativa para miles de alumnos.
HISTORIASMX. – Mientras estudiantes de la Universidad Autónoma de Chihuahua han denunciado falta de agua, insumos, equipo, mantenimiento y espacios dignos en facultades como Odontología, Ciencias Políticas, Química e Ingeniería, un contrato interno de la UACH muestra que la institución autorizó hasta 930 mil pesos para servicios de publicidad y difusión oficial con la empresa Compañía Periodística del Sol de Chihuahua S.A. de C.V., editora de El Heraldo de Chihuahua.
De acuerdo con la orden de compra 2800, fechada el 24 de abril de 2024, la UACH registró un importe de 801 mil 724.14 pesos, más 128 mil 275.86 pesos de IVA, para un total exacto de 930 mil pesos por “difusión, avisos y publicaciones oficiales”.
El contrato, identificado como UACH-DA-A120301-2024-DC, fue adjudicado de manera directa para difundir información cultural, académica, administrativa y de investigación de la Universidad en medios impresos y digitales. El propio documento señala que el servicio fue solicitado por la Coordinación General de Comunicación Social y cubierto con recursos propios de la partida 36203.
Un contrato de publicidad frente a una universidad con aulas y clínicas en crisis.
La cláusula segunda del contrato establece un esquema abierto: un monto mínimo de 372 mil pesos y un monto máximo de 930 mil pesos, IVA incluido. Es decir, la Universidad no estaba obligada a gastar todo, pero sí dejó autorizado ese techo presupuestal para servicios de difusión.
El contraste surge porque las demandas estudiantiles no son aisladas. En mayo de 2026, estudiantes de Odontología protestaron y cerraron áreas de trabajo por falta de material, insumos y equipo indispensable para su formación profesional; también denunciaron deterioro de salones, áreas de consulta, unidades dentales, mobiliario y máquinas de rayos X.
La protesta incluyó cadenas en puertas de aulas clínicas y cierre de espacios de trabajo. Los alumnos señalaron que las prácticas clínicas y académicas se han visto afectadas por la falta de materiales básicos para atender pacientes y realizar actividades en laboratorios y consultorios.
Falta de agua, fallas eléctricas y espacios deteriorados.
Otros reportes periodísticos documentaron que estudiantes de Odontología denunciaron falta constante de agua en clínicas, baños y áreas de atención en malas condiciones, falta de limpieza, carencia de insumos, daños en pisos, techos y conexiones eléctricas.
La propia UACH reconoció, a través de versiones difundidas en medios, que las inconformidades principales eran la falta de agua y problemas eléctricos en la clínica de Odontología; además, se informó que la escasez de agua en Campus I se agravó por la alta demanda y por compartir el recurso con la Facultad de Química.
El problema está reconocido en documentos oficiales.
La crisis no sólo aparece en testimonios estudiantiles. En la Matriz de Indicadores 2025 de la UACH, el programa 112505 identifica como problema que las alumnas y los alumnos de la Universidad Autónoma de Chihuahua cuentan con insuficiente infraestructura educativa. El documento reporta una población potencial afectada de 27 mil 565 estudiantes de educación superior y una población objetivo de 3 mil 155 alumnos que requieren mejoras en infraestructura.
Ese mismo documento señala recursos federales del Fondo de Aportaciones Múltiples para Infraestructura Educativa Superior por 9 millones 721 mil 939 pesos, destinados al programa de infraestructura educativa superior.
Las quejas no se limitan a Odontología.
En marzo de 2026, estudiantes del campus nuevo denunciaron deficiencias en infraestructura, principalmente en las facultades de Química e Ingeniería, con señalamientos de abandono, deterioro y falta de mantenimiento.
En 2023, alumnos de Ciencias Políticas y Sociales también exigieron “condiciones dignas”, denunciando falta de espacios adecuados, problemas de mantenimiento y necesidad de mejorar equipos. Esa protesta se sumó a inconformidades en Medicina, Ciencias Biomédicas y Odontología.
Adjudicación directa y preguntas de fondo.
El contrato con El Heraldo fue adjudicado directamente el 22 de marzo de 2024, según el documento interno. La UACH justificó la contratación para difundir la vida cultural, académica, administrativa y de investigación de la institución.
El anexo del contrato incluye tarifas para publicidad impresa, digital y revista mensual: plana, doble plana, robaplana, cintillo, octavos, suplementos especiales y banners digitales.
El punto de interés público no es únicamente si la contratación es legal, sino si resulta socialmente justificable que una universidad con carencias reconocidas en infraestructura educativa destine hasta 930 mil pesos a difusión institucional mientras parte de su comunidad estudiantil exige agua, equipo, aulas funcionales, clínicas dignas e insumos básicos.
Observación documental.
El contrato presenta aparentes inconsistencias de redacción: en una parte menciona el periodo del 1 de enero al 31 de diciembre de 2023, aunque el contrato, la orden de compra y la adjudicación corresponden a 2024.
La UACH enfrenta una tensión pública: por un lado, sostiene contratos de comunicación social para proyectar su vida institucional; por otro, sus propios estudiantes y documentos oficiales exhiben una realidad de infraestructura insuficiente. La pregunta central queda abierta: ¿qué prioridad debe tener la imagen pública de la Universidad cuando sus aulas, clínicas y laboratorios siguen siendo motivo de protesta?