Sube la urea casi 30% y golpea la rentabilidad del campo, advierte productor

El encarecimiento del fertilizante, sumado al alza del diésel y a la baja en los precios de comercialización, está elevando los costos de producción agrícola y reduciendo la utilidad de cultivos como el maíz y el espárrago.

HISTORIASMX. – El incremento cercano al 30 por ciento en el precio del fertilizante urea está generando una presión cada vez mayor sobre la economía de los productores agrícolas, al elevar de forma directa los costos de producción desde el arranque del ciclo agrícola y reducir los márgenes de ganancia al momento de comercializar las cosechas.

Así lo advirtió el productor de espárragos y maíz, Jesús Manuel Vázquez Rentería, quien explicó que el aumento en este insumo estratégico se ha convertido en un problema serio para el sector, especialmente porque coincide con otros factores adversos como el alza en el precio del diésel y la falta de una mejora en los precios de venta de los cultivos.

La urea, un insumo clave para la nutrición de los cultivos

Vázquez Rentería subrayó que los fertilizantes forman parte esencial de los programas de nutrición agrícola, particularmente aquellos que aportan nitrógeno, uno de los elementos más importantes para el crecimiento y desarrollo de la mayoría de las plantas.

Detalló que dentro de los fertilizantes existen tres macronutrientes fundamentales: nitrógeno, fósforo y potasio, siendo la urea una de las fuentes de nitrógeno más utilizadas en el mercado agrícola por su disponibilidad y eficacia.

“El urea es una fuente de nitrógeno y es la más comercial”, explicó el productor, al señalar que este elemento resulta indispensable para la mayor parte de las siembras, con excepción de algunos cultivos específicos como ciertas leguminosas, entre ellas el frijol y la alfalfa, que tienen características distintas en su nutrición.

Un aumento que pega desde el inicio del ciclo agrícola

El productor afirmó que cualquier incremento en el precio de la urea se refleja casi de inmediato en los costos de producción, debido a que se trata de un insumo básico en numerosas etapas del desarrollo agrícola.

En ese sentido, advirtió que el impacto no es menor, ya que el agricultor debe absorber desde el principio un gasto más elevado para sacar adelante sus cultivos, lo que reduce su margen financiero incluso antes de llegar a la cosecha.

De acuerdo con su explicación, este tipo de aumentos afecta directamente la planeación del ciclo agrícola, pues obliga a reajustar presupuestos y enfrentar costos más altos sin que exista certidumbre de recuperación al momento de vender la producción.

Precios bajos del maíz agravan el panorama

A esta situación, dijo, se suma otro factor que complica todavía más la rentabilidad del campo: la falta de mejores precios de comercialización para productos como el maíz.

Vázquez Rentería indicó que, lejos de registrar incrementos que compensen el alza en insumos, algunos cultivos han mostrado un comportamiento adverso en el mercado.

“Vemos que el panorama de precios de cultivos como maíz no tiene precio significativo; en vez de que haya subido, bajó”, comentó.

Esta combinación de insumos más caros y productos agrícolas con precios estancados o a la baja genera un escenario de presión para los productores, quienes deben invertir más dinero para obtener una utilidad cada vez menor.

El diésel también eleva los costos del campo

El productor agregó que otro de los factores que está afectando fuertemente al sector es el incremento en el precio del diésel, combustible indispensable para el desarrollo de múltiples labores agrícolas.

Precisó que este insumo resulta necesario para actividades como la preparación de tierras, el barbecho, el rastreo y la siembra, por lo que cualquier variación al alza repercute directamente en el costo operativo del agricultor.

Además, explicó que el encarecimiento del combustible también obliga a aumentar las tarifas de maquila agrícola, es decir, los servicios mecanizados que muchos productores contratan para trabajar sus terrenos.

Esto no solo impacta a quienes ofrecen esos servicios, sino también a quienes dependen de ellos para preparar sus parcelas, generando una cadena de aumentos dentro del propio sector agropecuario.

Menos utilidad para los productores

Vázquez Rentería advirtió que el problema de fondo radica en que todos los costos vinculados a la actividad agrícola muestran incrementos, mientras que los precios de venta de los productos no presentan el mismo comportamiento.

“Ahorita todo está hacia arriba y cuando le toca a uno vender sus productos, no vemos que aumenten; siguen iguales o bajan”, concluyó.

La situación, afirmó, termina por reducir de manera importante la rentabilidad final de los cultivos, afectando la capacidad del productor para sostener su actividad, reinvertir y enfrentar nuevos ciclos agrícolas en condiciones más favorables.

Presión creciente sobre el sector agrícola

El encarecimiento de fertilizantes, combustibles y servicios de maquinaria se perfila así como uno de los principales retos para el campo, en un contexto donde los agricultores deben hacer frente a mayores costos sin una recuperación equivalente en el mercado.

Para los productores, el alza en la urea no es un ajuste aislado, sino parte de una escalada generalizada en los insumos que amenaza con hacer cada vez más difícil la viabilidad económica de la producción agrícola.

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