De enero a la fecha, la corporación ha consignado alrededor de 90 casos al Ministerio Público. Entre ellos se cuentan robos, lesiones y delitos derivados de riñas.
HISTORIASMX. – Cuando un reporte llega a la comandancia de Jiménez, el destino del caso depende de un detalle crucial: si se trata de una falta administrativa o de un delito.
“Todo delito, del menor al mayor, es obligación nuestra darle conocimiento al Ministerio Público. Todo. No hay de que éste sí y éste no. Los únicos que se quedan con nosotros son las faltas administrativas, como la gente que anda ebria o las riñas”, explicó el comandante Leonardo Olivas.
De enero a la fecha, la corporación ha consignado alrededor de 90 casos al Ministerio Público. Entre ellos se cuentan robos, lesiones y delitos derivados de riñas. “Ya cuando hay un tipo de delito, aunque sea mínimo, nuestro deber es dar vista a la autoridad que le compete. Ellos son los que determinan si se judicializa la carpeta o si llegan a un arreglo”, detalló.
Así, entre riñas y robos, la línea que separa lo administrativo de lo penal marca la diferencia en el actuar de la policía local, siempre con un mismo objetivo: garantizar que cada hecho tenga una ruta legal definida.