El insecto chupador prolifera con fuerza tras las lluvias y podría comprometer la producción de nuez en 2026, advierte el Sistema Producto Nuez.
HISTORIASMX. – En el corazón agrícola del centro-sur de Chihuahua, los productores de nuez enfrentan una nueva preocupación: el pulgón negro del nogal, una diminuta pero voraz plaga que cada año regresa con más fuerza, debilitando los árboles y poniendo en riesgo una de las principales actividades económicas de la región.
Según informó Alejandro Licón, presidente del Sistema Producto Nuez, este insecto ha tenido una reproducción inusualmente alta durante el otoño debido a las condiciones climáticas actuales —temperaturas de entre 32 y 36 grados, mañanas frescas y elevada humedad—, factores que favorecen su rápida multiplicación.
“Este año la presencia del pulgón negro ha sido más fuerte por la humedad que dejaron las lluvias pasadas. Aún no vemos daños graves en la cosecha actual, pero sí podría afectar el rendimiento del próximo año”, advirtió Licón.
Un enemigo persistente entre las hojas del nogal
El pulgón negro (Melanocallis caryaefoliae) es un insecto chupador de savia que se esconde en el revés de las hojas del nogal. Durante la primavera, los huevos que pasaron el invierno en las grietas de la corteza eclosionan, dando paso a pequeñas hembras que pueden reproducirse incluso sin apareamiento, a través de partenogénesis.
Los adultos miden alrededor de 2 milímetros, presentan un cuerpo blando de color amarillo claro con manchas oscuras en las patas y ojos rojizos. Se reproducen de manera acelerada, logrando hasta ocho generaciones en una sola temporada, lo que convierte a esta plaga en una amenaza constante.
Daños invisibles, pérdidas futuras
Al alimentarse, el pulgón succiona la savia y deja una sustancia pegajosa conocida como melaza, que atrae un hongo negro que cubre hojas y frutos.
Este proceso reduce la capacidad fotosintética del árbol, debilita su estructura, provoca la caída temprana de las hojas y deja las nueces expuestas al sol, donde pueden sufrir quemaduras y pérdida de calidad comercial.
Los especialistas recomiendan actuar de inmediato cuando se detecte, en promedio, un pulgón o un área dañada por hoja compuesta, antes de que la infestación alcance niveles críticos.
10 mil hectáreas en riesgo
Licón precisó que se calcula una afectación cercana a las 10 mil hectáreas de nogal en la región, sobre todo en huertos con sistemas de riego tecnificado, donde la humedad favorece el ciclo reproductivo del insecto.
Aunque las lluvias han beneficiado la recuperación de los mantos acuíferos, también han generado condiciones perfectas para el desarrollo de plagas que podrían comprometer los árboles de los próximos ciclos agrícolas.
“El verdadero impacto no lo veremos este año, sino en 2026. El pulgón debilita al árbol y reduce sus reservas, lo que se refleja en una menor producción futura”, explicó el dirigente.
Entre la prevención y la adaptación
Productores y técnicos han comenzado a implementar planes de manejo integrado que incluyen monitoreo constante, uso controlado de insecticidas, y la introducción de enemigos naturales del pulgón, como mariquitas y crisopas.
Sin embargo, la estrategia más efectiva sigue siendo la prevención, mediante la limpieza de corteza, el manejo adecuado de humedad, y la detección temprana de los focos de infestación.
A medida que el clima se vuelve más variable, los nogaleros del sur de Chihuahua deberán enfrentar no solo el desafío de mantener la producción, sino el de adaptar sus prácticas agrícolas a un entorno cada vez más propenso a las plagas.
Por Gorki Rodríguez / HISTORIASMX-LABP