Los Arenales: la memoria de los dinosaurios enterrada en el desierto de Jiménez

Estudios científicos y cartografía geológica confirman la presencia de restos de hadrosáuridos en esta región del sur de Chihuahua, aunque todavía existen preguntas sobre su antigüedad, procedencia estratigráfica y diversidad paleontológica

Por Gorki Belisario Rodríguez Ávila
HISTORIASMX | Periodismo del Norte, Periodismo con Carácter

HISTORIASMX. – En la inmensidad del desierto del municipio de Jiménez, donde actualmente predominan la arena, los lomeríos erosionados y una vegetación adaptada a condiciones extremas, permanecen sepultadas evidencias de un paisaje completamente diferente. Bajo las areniscas y los conglomerados de la región se conserva parte de la memoria de organismos que vivieron millones de años antes de la aparición de los seres humanos.

Uno de los lugares más importantes para entender ese pasado es la localidad conocida como Los Arenales, en el sureste del estado de Chihuahua. Su relevancia no procede solamente de relatos transmitidos entre habitantes de la región. La existencia de restos de dinosaurios en este punto está documentada en revisiones académicas, trabajos de campo, memorias de congresos paleontológicos y cartografía elaborada por el Servicio Geológico Mexicano.

La evidencia científica disponible permite sostener que en Los Arenales se localizaron restos de al menos un dinosaurio perteneciente a la familia Hadrosauridae, grupo de grandes herbívoros conocidos popularmente como dinosaurios “pico de pato”. También existen registros preliminares de vértebras atribuidas a dinosaurios terópodos, el grupo al que pertenecían los grandes y pequeños dinosaurios carnívoros.

No obstante, la información debe interpretarse con cautela. Hasta ahora no existe una publicación monográfica que describa detalladamente todos los fósiles recuperados, establezca cuántos individuos están representados o determine una especie concreta. Lo que la ciencia confirma es la existencia de un yacimiento con un potencial considerable, pero todavía insuficientemente estudiado.

La evidencia más sólida de Los Arenales.

El registro científico más específico fue presentado durante el XVII Congreso Nacional de Paleontología, celebrado en 2022. El trabajo lleva por título El hadrosáurido (Dinosauria, Ornithopoda) de la localidad Los Arenales: nueva evidencia de la exposición de la Formación Cerro del Pueblo (Campaniano-Maastrichtiano) en La Herradura, Jiménez, Chihuahua.

La investigación fue elaborada por Ángel Alejandro Ramírez Velasco, Arturo Palma-Ramírez, José Alejandro Luévano Pinedo, Pedro Javier Nieto Hernández y Rosario Isabel López Palomino, especialistas vinculados con la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, el Servicio Geológico Mexicano y Gondwana Exploraciones.

Los investigadores situaron el punto de colecta aproximadamente un kilómetro al oeste de la ranchería La Herradura, dentro del municipio de Jiménez. En ese lugar reconocieron una secuencia de areniscas calcáreas compactas, areniscas semicompactas y areniscas conglomeráticas que atribuyeron a la parte inferior de la Formación Cerro del Pueblo.

Entre los materiales recuperados identificaron fragmentos de una vértebra cervical, tres vértebras torácicas, una vértebra caudal y parte de una tibia izquierda. Todos estos elementos fueron asignados a un hadrosáurido adulto o subadulto cuya longitud corporal fue estimada en aproximadamente ocho metros. La cifra fue calculada a partir de las dimensiones de los huesos conservados; no representa el hallazgo de un esqueleto completo de ocho metros.

Los huesos se encontraban desarticulados y mostraban una fuerte alteración provocada por la exposición a la intemperie. Los investigadores observaron pérdida de la superficie cortical, extremos angulosos y fracturas producidas después de la muerte del animal, pero antes de que concluyera el proceso de fosilización.

Estas características son importantes porque ofrecen pistas sobre lo ocurrido con el cuerpo. El dinosaurio pudo desarticularse, quedar expuesto durante cierto tiempo y sufrir fracturas antes de que sus restos fueran cubiertos por sedimentos. Sin un estudio tafonómico más amplio todavía no es posible determinar si murió en el mismo lugar, si sus huesos fueron transportados por corrientes o si formaron parte de una acumulación producida por varios episodios naturales.

Junto con los huesos fueron encontrados moldes naturales de madera. Esta asociación entre restos vegetales y elementos de dinosaurio fortalece la interpretación de un ambiente con influencia continental. Para los autores, Los Arenales representa una nueva zona de exposición de la Formación Cerro del Pueblo fuera de los afloramientos tradicionalmente estudiados en Coahuila.

Una historia científica que comenzó antes de 2022.

La investigación paleontológica en el municipio de Jiménez tiene antecedentes anteriores a ese trabajo. En 2011, un equipo relacionado con la paleontóloga Marisol Montellano-Ballesteros efectuó recorridos en tres localidades denominadas Arenales, Chamel y Doctor.

Los resultados fueron integrados en 2014 al capítulo The Hadrosaurian Record from Mexico, publicado en el libro académico Hadrosaurs, de Indiana University Press. Los autores señalaron que en las tres localidades se observó material fósil abundante, aunque principalmente fragmentario.

Las rocas estaban constituidas de manera general por areniscas y capas de conglomerados. Entre los materiales se reconocieron fragmentos vegetales, madera fósil y numerosos huesos de dinosaurio. Las vértebras eran los elementos más frecuentes y algunos huesos pequeños fueron considerados posibles restos de individuos juveniles.

El trabajo también advirtió que sólo una parte de los huesos fue encontrada en posición original. Muchos materiales parecían haber sido removidos de su estrato y redepositados por procesos naturales. Esta condición dificulta relacionar cada fósil con una capa geológica precisa y, por lo tanto, establecer con seguridad su edad y ambiente de depósito.

Durante esas exploraciones se recolectaron vértebras y algunos huesos de grandes dimensiones. Entre ellos se encontraba un fémur de aproximadamente 1.3 metros procedente de la localidad Chamel. Los autores señalaron que los materiales permanecían bajo resguardo en el área de Arenales y concluyeron que las tres localidades necesitaban un estudio paleontológico y geológico detallado.

Es fundamental diferenciar estos puntos. El fémur de 1.3 metros fue atribuido a Chamel, no directamente al nuevo punto de colecta descrito en Los Arenales en 2022. Que el material fuera resguardado en el área de Arenales no significa que todos los fósiles procedieran exactamente del mismo estrato o sitio.

Hadrosáuridos y posibles dinosaurios carnívoros.

En 2015, Ángel Alejandro Ramírez Velasco y René Hernández Rivera publicaron en el Boletín Geológico y Minero una revisión de la diversidad de dinosaurios del Cretácico tardío de México. El estudio reunió información procedente de publicaciones, colecciones paleontológicas, trabajos no publicados y observaciones directas de campo.

Dentro de su inventario se registraron en Arenales vértebras cervicales y caudales, fragmentos de fémur y un metatarsiano atribuidos a Hadrosauridae. También se incorporaron dos registros de terópodos indeterminados basados en vértebras observadas en posición original durante 2011.

La posible presencia de terópodos es científicamente interesante porque indicaría que la región no sólo fue habitada por grandes herbívoros. Sin embargo, se trata de un registro provisional. Las tablas del artículo no proporcionan números de catálogo para esos materiales y su referencia principal corresponde a observaciones personales de campo.

Una vértebra aislada y fragmentaria puede permitir reconocer características generales de un terópodo, pero normalmente no ofrece suficientes rasgos diagnósticos para determinar género o especie. Por esa razón, no es científicamente válido afirmar que en Los Arenales se haya identificado un tiranosaurio u otra clase concreta de dinosaurio carnívoro.

La identificación más segura continúa siendo la de Hadrosauridae indeterminado. Los hadrosáuridos fueron dinosaurios herbívoros con baterías dentales especializadas para procesar vegetación y extremidades que les permitían desplazarse tanto sobre dos como sobre cuatro patas. Durante el Cretácico tardío alcanzaron una amplia distribución en América del Norte y constituyen uno de los grupos de dinosaurios mejor representados en México.

Los restos de Jiménez no contienen, hasta donde muestran los estudios consultados, suficientes elementos craneales o caracteres anatómicos exclusivos para asignarlos a una especie. No se ha descrito formalmente un “dinosaurio de Los Arenales” como género o especie nueva.

¿Qué antigüedad tienen los fósiles?

La edad de los fósiles es uno de los puntos más complejos. El trabajo de 2022 atribuyó el nuevo punto de Los Arenales a la Formación Cerro del Pueblo y lo colocó en la transición entre el Campaniano y el Maastrichtiano, las últimas etapas del periodo Cretácico.

Los estudios de referencia efectuados en Coahuila sitúan esta formación alrededor de los 72.5 millones de años. Esa estimación fue obtenida mediante la combinación de fósiles indicadores, magnetoestratigrafía y correlaciones regionales. La Formación Cerro del Pueblo es reconocida por conservar plantas, moluscos, crustáceos, peces, tortugas, cocodrilos y numerosos restos de dinosaurios.

La cifra de 72.5 millones de años corresponde a secciones geológicas estudiadas principalmente en el área de Saltillo. Aplicarla a Los Arenales depende de que la correlación realizada por los geólogos del Servicio Geológico Mexicano sea correcta. Por ello, debe considerarse una edad geológica regional aproximada, no una datación directa de los huesos de Jiménez.

La Formación Cerro del Pueblo se depositó en una extensa planicie costera donde coexistieron canales, áreas inundables, lagunas, lagos, pantanos y zonas próximas al mar. No era un desierto semejante al actual. Era un territorio dinámico en el que el avance y retroceso de las aguas modificaba continuamente los ambientes.

El punto estudiado en Los Arenales podría representar una porción de mayor influencia continental dentro de ese sistema. La presencia de madera y la ausencia de fósiles marinos en algunas de las localidades de Jiménez respaldan esa posibilidad, aunque todavía se requieren análisis sedimentológicos más detallados.

Una discusión geológica todavía abierta.

En 2021, el propio Ramírez Velasco publicó una revisión crítica de los hadrosaurios mexicanos. En ella planteó que algunos restos atribuidos a hadrosáuridos en el área de Jiménez podrían proceder de afloramientos de la Formación Aurora, integrada por rocas marinas someras del Albiano, dentro del Cretácico temprano.

Esta interpretación colocaría esos materiales en un periodo considerablemente más antiguo que el propuesto para la Formación Cerro del Pueblo. El planteamiento fue presentado como una posibilidad sustentada en observaciones personales, no como una conclusión respaldada por una columna estratigráfica publicada para cada fósil.

La aparente contradicción no necesariamente significa que uno de los trabajos sea incorrecto. El área de Jiménez es extensa y contiene afloramientos de distintas edades. Los restos estudiados antes de 2014 pudieron proceder de puntos diferentes al nuevo sitio reconocido durante la elaboración de la carta Guimbalete.

También es posible que el nombre Los Arenales se utilice para identificar una zona amplia y no una única cantera paleontológica. Sin coordenadas científicas controladas, perfiles estratigráficos y números de catálogo asociados con cada ejemplar, resulta difícil relacionar todos los materiales con una sola unidad geológica.

El nuevo punto descrito en 2022 cuenta con una asociación estratigráfica más precisa porque fue reconocido durante los trabajos de la carta geológico-minera Guimbalete G13-B44. El catálogo del Servicio Geológico Mexicano muestra esta carta para territorio de Coahuila y Chihuahua, publicada en 2024.

El valor científico de un yacimiento fragmentario.

La importancia de Los Arenales no depende de encontrar un esqueleto completo ni de atribuir inmediatamente los huesos a una especie espectacular. En paleontología, los fragmentos también contienen información valiosa.

Una vértebra puede aportar datos sobre el tamaño y la anatomía de un animal. Una tibia puede ayudar a estimar sus proporciones corporales. La orientación de los huesos permite investigar el movimiento de antiguas corrientes, mientras que las fracturas, el desgaste y la pérdida de superficie ósea ayudan a reconstruir lo sucedido entre la muerte del organismo y su enterramiento.

La madera fósil y los restos vegetales permiten aproximarse al paisaje que rodeó a los dinosaurios. Las características de las areniscas y conglomerados pueden revelar si existieron ríos, inundaciones, canales o episodios de alta energía capaces de transportar huesos.

Para determinar si Los Arenales constituye una acumulación de varios dinosaurios sería necesario realizar excavaciones controladas, elaborar un mapa de distribución de cada elemento, identificar las capas de procedencia y calcular el número mínimo de individuos. Sin esos trabajos no puede establecerse científicamente la dimensión total del depósito.

El problema del registro y las colecciones.

Las publicaciones de 2014 y 2015 reconocen que parte de los fósiles del municipio permanecía bajo resguardo local y que algunos ejemplares carecían de un número institucional de catálogo. Esta situación limita la posibilidad de que otros investigadores examinen los materiales, reproduzcan las identificaciones y comparen los huesos con ejemplares conservados en colecciones nacionales.

La Colección Nacional de Paleontología de la UNAM resguarda materiales científicos y cuenta con una colección geográfica de referencia integrada por miles de localidades. También dispone del portal UNIPALEO para consultar ejemplares tipo y materiales asociados con publicaciones.

En la consulta pública realizada a la Paleobiology Database no apareció un registro de dinosaurios de Los Arenales. La base reflejada por Mindat para el municipio de Jiménez muestra únicamente una localidad cuaternaria denominada Jimenez Cave. Esta ausencia no invalida los trabajos científicos publicados; evidencia que los fósiles cretácicos de Los Arenales todavía no han sido incorporados de manera completa a las principales bases paleontológicas internacionales.

Registrar los ejemplares, depositarlos en una colección reconocida y vincular cada hueso con su ubicación estratigráfica no es un procedimiento burocrático menor. Es lo que permite transformar un hallazgo aislado en evidencia científica verificable y disponible para futuras generaciones.

Un patrimonio que todavía espera ser comprendido.

Los Arenales representa una de las ventanas paleontológicas más prometedoras del sur de Chihuahua. Los estudios disponibles confirman la presencia de restos de grandes dinosaurios herbívoros y mantienen abierta la posibilidad de que también existan evidencias de terópodos. La asociación con madera fósil y sedimentos continentales ofrece además la oportunidad de reconstruir un ecosistema completo, no solamente una lista de huesos.

Pero el conocimiento actual continúa siendo preliminar. Faltan excavaciones sistemáticas, estudios tafonómicos, perfiles geológicos, análisis anatómicos comparativos, números de catálogo y una publicación integral dedicada exclusivamente al yacimiento.

La riqueza científica de Los Arenales no debe medirse por afirmaciones extraordinarias, sino por la información que sus rocas y fósiles pueden aportar sobre el pasado de Chihuahua. Cada fragmento conserva una parte de una historia ocurrida hace decenas de millones de años, cuando el territorio que actualmente ocupa el desierto de Jiménez era recorrido por grandes dinosaurios y atravesado por antiguos sistemas fluviales y planicies costeras.

El verdadero desafío consiste en estudiar ese patrimonio con rigor, protegerlo de la extracción desordenada y garantizar que los materiales conserven la información sobre el lugar y la capa donde fueron encontrados. Separado de su contexto geológico, un fósil puede convertirse únicamente en una pieza llamativa. Documentado científicamente, puede explicar cómo era una región entera antes de que surgiera el paisaje que conocemos.

Los Arenales no es todavía una historia paleontológica concluida. Es un archivo abierto bajo el desierto, una zona cuya importancia apenas comienza a definirse y que podría modificar el conocimiento sobre la distribución de los dinosaurios del Cretácico en el norte de México.

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