La peligrosa normalización de informar sin preparación y acreditación oficial.

Una profesión sin filtros: el problema de fondo.

HISTORIASMX. – Hoy en día, la palabra “informar” ha perdido peso, rigor y responsabilidad. En la radio, en medios digitales e incluso en espacios que se presentan como informativos oficiales, proliferan voces que difunden noticias sin contar con ninguna acreditación profesional que respalde su formación como periodistas o comunicadores.

Esta situación no solo es preocupante: es peligrosa para la sociedad.

El periodismo no es improvisación.

El periodismo no consiste simplemente en hablar frente a un micrófono o publicar contenido en redes sociales. Implica ética, verificación de fuentes, análisis crítico y responsabilidad social.

Cuando personas sin preparación ocupan estos espacios, el resultado es claro:
desinformación, rumores y noticias falsas que se viralizan sin control.

Fake news: el costo de la falta de regulación.

El fenómeno de las fake news no surge por casualidad. Se alimenta de entornos donde:

  • No existe control editorial
  • No hay responsabilidad profesional
  • La inmediatez importa más que la verdad

Una persona sin formación puede difundir información errónea que provoque pánico, manipulación social o daño a terceros.

Opinar no es informar.

Uno de los errores más graves de la actualidad es confundir opinión con información.
No es lo mismo expresar una idea que comunicar un hecho verificado.

Informar exige:

  • Formación académica o técnica
  • Criterio profesional
  • Conciencia del impacto público de cada mensaje

Sin estos elementos, muchos “informadores” se convierten en amplificadores de ruido, no en fuentes confiables.

El vacío legal que lo permite.

La ausencia de regulación ha permitido que cualquiera se autoproclame periodista o comunicador, debilitando los estándares que históricamente han dado credibilidad a los medios.

Es importante aclarar:
regular no es censurar.
Regular significa establecer criterios mínimos de profesionalización para quienes ejercen una labor que impacta directamente en la sociedad.

El riesgo social de la desinformación.

Permitir que personas sin preparación informen implica riesgos reales:

  • Manipulación de la opinión pública
  • Desinformación masiva
  • Pérdida de confianza en los medios
  • Daños sociales y políticos irreversibles

La información mal manejada puede ser tan peligrosa como la ausencia de información.

Una llamada urgente al gobierno.

Es momento de que las autoridades pongan atención en este fenómeno. Se necesita abrir el debate sobre la creación de mecanismos que garanticen que quienes informan en espacios formales cuenten con acreditación, capacitación y responsabilidad profesional.

El objetivo no es limitar la libertad de expresión, sino proteger el derecho de la sociedad a recibir información veraz.

Conclusión: recuperar el valor del periodismo.

El periodismo es un pilar de la democracia, pero hoy enfrenta una amenaza silenciosa: la improvisación y la falta de preparación.

Permitir que cualquiera informe sin formación es abrir la puerta a la desinformación sistemática.
Y esa es una factura que ya estamos empezando a pagar como sociedad.

Por: Gorki Rodríguez.

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