Jiménez refuerza su identidad turística y económica con el Festival de la Nuez y nuevas estrategias de desarrollo.

El director de Turismo y Desarrollo Económico, Antonio Trujillo, detalla los alcances, objetivos y visión a futuro de las actividades gastronómicas, culturales y comerciales que buscan posicionar al municipio como un referente en el sur de Chihuahua.

HISTORIASMX.— Con una visión orientada a la diversificación económica y al fortalecimiento de la identidad cultural local, la Dirección de Turismo y Desarrollo Económico de Jiménez trabaja en la consolidación del Festival de la Nuez, un evento que, según autoridades y participantes, ha evolucionado de actividad comunitaria a plataforma estratégica para emprendedores, productores y prestadores de servicios.

En entrevista con HISTORIASMX, el director de la dependencia, Antonio Trujillo, explicó el alcance de este proyecto y su papel dentro de un plan integral que pretende dinamizar el turismo local y fortalecer la economía interna.

Un festival convertido en política pública.

De acuerdo con Trujillo, el Festival de la Nuez ha dejado de ser una actividad aislada para convertirse en un componente formal de la estrategia municipal.

“El festival ya no solo es un evento gastronómico. Hoy lo tratamos como un eje de identidad y promoción económica”, señaló. “Representa el trabajo de decenas de familias que por años han producido repostería desde sus casas y que ahora cuentan con un escaparate profesional.”

El funcionario explica que la iniciativa surgió en respuesta a la necesidad de visibilizar al sector de microemprendedores y ofrecerles un espacio para comercializar sus productos en condiciones equitativas.
El resultado —asegura— ha sido un crecimiento sostenido en participación y flujo de visitantes.

“Cada edición suma más productores. Eso significa una cosa: que la gente lo considera un espacio útil, funcional y rentable”, añade.

Diálogo con identidad local.

Durante la entrevista, Trujillo subrayó el valor simbólico del festival para la comunidad jimenense.

“El pay tiene historia en Jiménez. Muchas familias crecieron alrededor de esta tradición culinaria. No se trata solo de vender un postre, sino de promover una parte de nuestra identidad”, explicó.

Según el director, el evento logra conectar memoria, economía y cohesión social, una combinación necesaria para municipios que buscan atraer visitantes mediante experiencias culturales auténticas.

Actividades complementarias: producir economía desde la cultura

El Festival de la Nuez no ocurre de forma aislada. Forma parte de una serie de actividades desplegadas por la Dirección de Turismo para incrementar el flujo comercial y cultural en distintas temporadas del año.

Entre ellas destacan:

• Exposiciones artesanales

Dirigidas a productores de cerámica, textiles, bisutería, madera y artículos regionales.
Trujillo explica que estas actividades funcionan como plataformas de visibilidad para quienes normalmente venden desde casa o talleres familiares.

“Muchos artesanos no tienen forma de acceder a espacios comerciales formales. Estos eventos les abren mercado y les permiten profesionalizar su oferta”, dijo.

• Talleres y capacitaciones

Cursos de marketing, empaques, costos, calidad alimentaria y estrategias de comercialización que ayudan a elevar el nivel de los productos locales.

• Activaciones históricas y turísticas

Recorridos guiados, rescate de espacios culturales, rutas por puntos emblemáticos y actividades de turismo social.

• Apoyo al emprendimiento local

Programas de acompañamiento técnico y administrativo para formalizar negocios familiares y facilitar su acceso a créditos o incentivos.

Un municipio que busca convertirse en destino

La estrategia, según Trujillo, apunta a posicionar a Jiménez como un punto turístico y comercial relevante dentro del corredor sur de Chihuahua.

“Jiménez no debe ser solo una ciudad de paso. Tenemos patrimonio histórico, gastronomía tradicional y una comunidad muy activa. Si fortalecemos esas áreas, podemos atraer turismo y generar economía durante todo el año”, afirmó.

Parte de la visión incluye:

  • mejoramiento de imagen urbana;
  • construcción de un calendario permanente de eventos;
  • vinculación con cámaras empresariales y organismos culturales;
  • desarrollo de rutas gastronómicas y turísticas temáticas.

Impacto económico: datos y percepción

Trujillo asegura que el impacto del festival y de las actividades complementarias ya se refleja en indicadores locales:

  • aumento en ventas durante temporadas de eventos;
  • mayor ocupación en hospedajes;
  • derrama en comercios y servicios alimentarios;
  • incremento en el número de emprendedores registrados;
  • crecimiento del flujo de visitantes regionales.

“Cuando medimos el impacto, vemos que no solo beneficia a reposteros o artesanos. Beneficia a los tianguis, panaderías, proveedores, transporte, incluso a quienes venden insumos”, explicó.

El director destaca que este tipo de actividades también fortalecen la percepción interna: “La gente se reconoce en su propia cultura. Eso genera arraigo y participación”.

La importancia de escuchar al sector productivo

Trujillo insiste en que el éxito de cualquier actividad turística depende de la coordinación con la ciudadanía:

“Si no escuchamos a los emprendedores, no hay estrategia que funcione. Cada edición del festival la construimos con ellos. Sabemos qué necesitan, qué productos se venden, qué logística funciona y qué podría mejorarse.”

Proyección a futuro

El director adelantó que la dependencia ya trabaja en ampliar el festival e integrar nuevas actividades regionales:

  • fortalecimiento de ferias gastronómicas estacionales;
  • articulación con instituciones educativas;
  • campañas de promoción turística estatal y regional;
  • profesionalización del sector artesanal y restaurantero;
  • impulso a nuevos festivales temáticos.

“Queremos que Jiménez crezca a través de su gente, su gastronomía y su cultura. Esa es la visión”, concluyó.

Por: HISTORIASMX-LABP

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