Jiménez, Chihuahua: un territorio con potencial turístico que comienza a buscar un lugar propio en el mapa estatal

Entre aguas termales, desierto, patrimonio histórico, antiguas rutas ferroviarias y uno de los paisajes más enigmáticos del norte de México, Jiménez posee una oferta turística mucho más amplia de lo que reflejan las estadísticas. Los datos oficiales muestran que todavía no compite en volumen con Juárez, Chihuahua, Creel o Parral, pero durante 2026 apareció ya entre los municipios con alta presencia de visitantes y el Gobierno del Estado comenzó a tratarlo como un destino prioritario para su desarrollo turístico.

HISTORIASMX | Jiménez, Chihuahua.— Para quien atraviesa el sur del estado por carretera, Jiménez puede parecer durante unos minutos una ciudad de paso. Es la puerta por la que miles de automovilistas ingresan a Chihuahua desde Durango y la Comarca Lagunera, un punto donde convergen carreteras, agricultura, comercio y una historia construida alrededor del agua, el ferrocarril y el desierto. Sin embargo, detrás de esa condición de ciudad de tránsito existe un territorio turístico que durante décadas ha permanecido parcialmente desaprovechado.

La pregunta sobre qué lugar ocupa Jiménez dentro del turismo de Chihuahua parece sencilla, pero estadísticamente no lo es. La revisión de información de la Secretaría de Turismo estatal, DataTur y documentos oficiales no permite encontrar, hasta septiembre de 2026, una clasificación anual única que ordene del primero al número 67 a todos los municipios del estado de acuerdo con su actividad turística. Las autoridades utilizan distintos indicadores —turistas-noche, ocupación hotelera, excursionistas, derrama económica, visitas a centros recreativos y afluencia durante periodos vacacionales— y no todos son publicados con el mismo nivel de detalle para cada municipio. Por ello, afirmar que Jiménez ocupa, por ejemplo, el décimo o décimo quinto lugar estatal sería construir una precisión que las fuentes oficiales disponibles no respaldan.

Lo que sí puede afirmarse es que Jiménez todavía no pertenece al grupo de ciudades que concentran de manera permanente los mayores volúmenes de turistas que pernoctan en Chihuahua. Para el periodo vacacional de diciembre de 2025, la Secretaría de Turismo identificó entre los principales destinos a Ciudad Juárez, Chihuahua, Creel, Cuauhtémoc, Hidalgo del Parral, Delicias, Nuevo Casas Grandes, Guachochi, Barrancas del Cobre y Camargo. Jiménez no figuró en aquella relación de localidades con cifras individualizadas de turistas-noche. Esto sugiere que su fortaleza turística actual no está principalmente en el turismo hotelero tradicional, sino en una combinación de excursionismo regional, balnearios, naturaleza, visitas familiares, historia y turismo carretero.

Pero el escenario cambia cuando se observan las temporadas vacacionales.

Durante Semana Santa de 2026, la Secretaría de Turismo reportó cerca de 250 mil turistas-noche y aproximadamente medio millón de excursionistas en todo Chihuahua. Ciudad Juárez fue señalada como el destino de mayor afluencia; Chihuahua y sus alrededores ocuparon el segundo lugar, mientras que las Perlas del Conchos se situaron en tercero. Después de esos grandes polos, la dependencia mencionó específicamente a Bocoyna, Jiménez, Urique, Meoqui y Aldama como municipios con alta presencia turística. La dependencia no estableció un orden entre esos cinco municipios, por lo que tampoco puede decirse responsablemente que Jiménez haya ocupado un número específico, pero sí existe un dato relevante: durante uno de los periodos turísticos más importantes de 2026, Jiménez apareció oficialmente dentro del grupo de territorios con afluencia destacada.

De municipio de paso a Pueblo Tradicional.

El reconocimiento institucional más importante ocurrió en febrero de 2024. Jiménez fue seleccionado junto con Guerrero, Riva Palacio, Valle de Allende y Rosales para recibir la denominación de Pueblo Tradicional de Chihuahua. De acuerdo con el Gobierno del Estado, participaron 17 localidades y la selección fue realizada por un jurado integrado por representantes de las secretarías de Cultura, Innovación y Desarrollo Económico, Comunicaciones y Obras Públicas y Turismo. La categoría busca preservar e impulsar comunidades que mantienen patrimonio cultural, gastronomía y atractivos turísticos.

El nombramiento resulta importante porque cambia institucionalmente la manera de mirar a Jiménez. Ya no aparece únicamente como municipio agrícola o punto carretero: la propia Secretaría de Turismo lo presenta actualmente dentro de su catálogo oficial de Pueblos Tradicionales y destaca su patrimonio histórico, su arquitectura, las festividades y el paisaje desértico que rodea a la ciudad.

En febrero de 2026 esa política comenzó a traducirse físicamente en el centro de la ciudad. El programa estatal Rutas Mágicas de Color intervino aproximadamente 7 mil metros cuadrados de fachadas en el centro histórico de Jiménez mediante una inversión estatal de 500 mil pesos. Según la Secretaría de Turismo, el objetivo fue mejorar la imagen urbana y ampliar las posibilidades del municipio como destino turístico.

Detrás de esas acciones existe una realidad económica sencilla: un turista no genera derrama únicamente cuando compra un boleto para entrar a algún atractivo. Consume gasolina, alimentos, bebidas, hospedaje, artesanías, productos regionales y servicios. Esa es precisamente la lógica que la Secretaría de Turismo expuso durante una gira realizada en Jiménez en marzo de 2025: aumentar el interés por la región para que el gasto de los visitantes alcance hoteles, restaurantes, comercios y otros sectores de la economía local.

Ojo de Dolores: el gran oasis turístico de Jiménez.

Entre todos los atractivos del municipio, probablemente ninguno posee una relación tan profunda con la identidad jimenense como Ojo de Dolores.

A pocos kilómetros de la ciudad emerge en pleno paisaje árido un sistema de agua termal que durante generaciones ha funcionado como balneario, punto de convivencia familiar y espacio recreativo. El Atlas Turístico de Chihuahua reconoce actualmente a Ojo de Dolores como uno de los atractivos oficiales de Jiménez y señala que sus aguas se mantienen alrededor de los 30 grados centígrados. de Chihuahua

Pero Ojo de Dolores es mucho más que un balneario.

Sus aguas albergan organismos cuya historia evolutiva está íntimamente ligada a estos manantiales. La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad registra al Cyprinodon macrolepis, conocido como cachorrito escamudo, precisamente en Ojo de Agua de Dolores, municipio de Jiménez. La localidad tipo de esta especie corresponde al manantial de Hacienda Dolores, aproximadamente 12.5 kilómetros al sur-suroeste de la ciudad.

Otro habitante extraordinario es Gambusia hurtadoi, cuya localidad tipo también es el Ojo de la Hacienda Dolores. Documentos de CONABIO describen al pez como una especie estrechamente vinculada a este sistema de manantiales.

Esta condición transforma por completo su potencial turístico. Ojo de Dolores puede ser promovido como espacio recreativo, pero también como un sitio de interpretación ambiental y educación científica. Un visitante puede entrar al agua sin imaginar que se encuentra dentro de un pequeño ecosistema cuya biodiversidad no existe de la misma manera en ningún otro lugar.

Allí se encuentra uno de los grandes retos turísticos de Jiménez: convertir la popularidad de un balneario tradicional en un modelo que combine recreación, conservación, investigación y divulgación.

Las Pampas: agua caliente en medio del desierto.

Otro de los atractivos oficialmente reconocidos es Aguas Termales Las Pampas. El Atlas Turístico estatal la incluye expresamente entre los lugares de interés del municipio junto con Ojo de Dolores, la Zona del Silencio, la Ex Hacienda de los Remedios, el antiguo Cuartel Militar, el Mini Zoo y el templo del Santo Cristo de Burgos.

Las aguas termales poseen para Jiménez una ventaja difícil de reproducir artificialmente. Mientras buena parte del turismo chihuahuense está asociado a montañas, bosques, nieve, barrancas o ciudades históricas, Jiménez puede construir un producto turístico alrededor de una imagen diferente: agua surgida de un territorio desértico.

Esa contradicción visual —desierto y agua— es probablemente uno de los recursos turísticos más poderosos que tiene el municipio.

Documentos estatales anteriores también señalan entre los espacios recreativos regionales a Ojo del Caballo y Ojo de los Remedios, además de Las Pampas y Ojo de Dolores.

La Zona del Silencio: entre el mito y la ciencia.

A decenas de kilómetros de la cabecera municipal aparece otro atractivo completamente distinto. La Zona del Silencio es uno de los nombres turísticos más reconocibles asociados con el desierto del norte mexicano.

Durante décadas se han contado historias acerca de brújulas que dejan de funcionar, radios que pierden su señal, meteoritos, anomalías magnéticas y supuestos encuentros extraterrestres. Muchas de estas afirmaciones pertenecen a la tradición popular y carecen de demostración científica. Sin embargo, precisamente esa combinación entre leyenda, aislamiento y paisaje terminó creando un fenómeno turístico.

Actualmente el Atlas Turístico del Gobierno de Chihuahua incluye oficialmente a La Zona del Silencio dentro de la oferta turística de Jiménez.

La verdadera importancia de esa región, sin embargo, supera las leyendas.

La zona forma parte del Bolsón de Mapimí, dentro del gran Desierto Chihuahuense. La Reserva de la Biosfera Mapimí se extiende por territorios de Durango, Coahuila y Chihuahua; en este último estado comprende parte del municipio de Jiménez. La CONANP señala que protege una de las principales áreas de distribución de la tortuga del Bolsón (Gopherus flavomarginatus), especie endémica y en peligro de extinción.

UNESCO también reconoce a Mapimí dentro de su Programa sobre el Hombre y la Biosfera. El organismo describe este territorio como uno de los paisajes representativos del Desierto Chihuahuense y destaca su riqueza biológica y el desarrollo de proyectos vinculados con conservación, investigación y turismo rural.

El turismo allí, por lo tanto, podría abandonar parcialmente la dependencia de las historias paranormales y avanzar hacia algo mucho más sólido: astroturismo, interpretación del desierto, observación de fauna, fotografía de paisaje, historia científica y educación ambiental.

De hecho, durante una visita realizada por funcionarios estatales de Turismo se inspeccionó el Complejo Ecoturístico Zona del Silencio, que cuenta con instalaciones para observación sideral, hospedaje tipo hostal y temazcal.

La noche puede convertirse en uno de los productos turísticos más importantes de esta región. En un territorio de baja densidad poblacional y grandes extensiones abiertas, el cielo es parte del paisaje.

El Hundido, la Cueva del Jabalí y el territorio menos conocido

Los documentos turísticos estatales también han mencionado históricamente lugares como El Hundido y la Cueva del Jabalí entre los atractivos naturales relacionados con Jiménez, además del Bolsón de Mapimí y Laguna Salinas.

Estos nombres revelan otra dimensión del municipio: una enorme extensión territorial donde existen paisajes poco conocidos incluso para muchos habitantes del propio estado.

Aquí se encuentra también una de las principales debilidades. Poseer un atractivo natural no significa disponer automáticamente de un producto turístico. Para que lugares remotos puedan recibir visitantes de manera sostenible se necesitan caminos, señalización, guías, información geográfica confiable, protocolos de seguridad, áreas de descanso y reglas claras de conservación.

Sin esas condiciones, la promoción puede terminar siendo contraproducente.

La Ex Hacienda de los Remedios.

El turismo de Jiménez tampoco depende únicamente de la naturaleza.

La Ex Hacienda de los Remedios forma parte del catálogo turístico oficial del estado. La Secretaría de Turismo describe el inmueble como un casco de hacienda construido alrededor de 1906 y relacionado posteriormente con el general Eulogio Ortiz. La hacienda formaba parte de un sistema ganadero que caracterizó el sureste chihuahuense durante el tránsito entre los siglos XIX y XX.

Su valor turístico está en algo cada vez más demandado por los visitantes: poder caminar físicamente por un sitio donde todavía permanece la arquitectura de otra época.

Las haciendas permiten contar historias de propiedad rural, ganadería, agricultura, relaciones laborales, Revolución y transformación del territorio. No necesitan ser presentadas únicamente como construcciones antiguas; pueden convertirse en puertas de entrada a la historia social de la región.

El antiguo Cuartel Militar y la memoria revolucionaria.

En la zona de la Estación permanece otro de los edificios con mayor potencial narrativo: el antiguo Cuartel Militar.

La Secretaría estatal de Turismo lo incluye entre los atractivos de Jiménez y relaciona el inmueble con diferentes momentos de la historia regional, incluido el periodo revolucionario. Actualmente el edificio forma parte del patrimonio cultural de la ciudad y su escala lo convierte en uno de los espacios históricos más visibles del municipio.

Su ubicación tiene además un enorme valor turístico porque se encuentra dentro de una zona profundamente relacionada con el ferrocarril.

Jiménez creció alrededor de esas vías. Familias enteras construyeron su vida vinculadas al paso de trenes, talleres, mercancías, pasajeros y trabajadores. Esa memoria ferroviaria podría transformarse en rutas peatonales, fotografía histórica, exposiciones y recorridos guiados.

La estación del ferrocarril: cuando Jiménez conectaba al norte con el país.

La antigua Estación del Ferrocarril constituye otro elemento fundamental de la identidad local. El portal turístico del estado señala que el ferrocarril impulsó el crecimiento urbano y económico de Jiménez al conectarla con Ciudad Juárez y el centro del país, convirtiéndola en un punto relevante de transporte y comercio.

Su historia también quedó marcada por tragedias. El accidente ferroviario ocurrido el 1 de julio de 1972 permanece profundamente arraigado en la memoria colectiva jimenense. La estación, los patios ferroviarios y el antiguo Cuartel forman así un corredor histórico que podría recorrerse no únicamente como patrimonio arquitectónico, sino como un relato sobre la transformación de la ciudad.

En Escalón, además, funcionarios estatales han evaluado espacios para posibles proyectos turísticos relacionados con un museo y una plaza junto a la antigua estación ferroviaria de esa comunidad.

El Santo Cristo de Burgos, plazas y centro histórico.

El templo del Santo Cristo de Burgos aparece actualmente en el Atlas Turístico como uno de los atractivos oficiales de Jiménez. A él se suman la Plaza de Armas, la Plaza de las Lilas y la tradicional Calzada Juárez.

La Plaza de Armas forma parte del corazón histórico de la ciudad, mientras la Plaza de las Lilas conserva vínculos con el antiguo espacio militar de la población. La Calzada, por su parte, surgió históricamente como conexión entre la antigua población y la estación ferroviaria.

Por separado pueden parecer pequeños atractivos; integrados en una ruta peatonal adquieren otro sentido.

Un visitante podría comenzar en la Plaza de Armas, continuar por edificios antiguos, atravesar la Calzada, conocer la zona ferroviaria y terminar en el ex Cuartel. El producto turístico no estaría en cada edificio individual, sino en la historia que los conecta.

Jiménez y el Camino Real de Tierra Adentro.

Uno de los argumentos históricos más fuertes para desarrollar turismo cultural en Jiménez se encuentra varios siglos antes de la llegada del ferrocarril.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia documenta que el territorio fue un punto estratégico del Camino Real de Tierra Adentro, la gran ruta novohispana que comunicaba la Ciudad de México con Santa Fe, Nuevo México. El antiguo Presidio de Huejuquilla de Santa María de las Caldas, fundado en 1753, ofrecía seguridad y descanso a viajeros y caravanas que cruzaban esta región.

La importancia de ese pasado permanece vigente. En junio de 2026 Jiménez fue sede del 5.º Encuentro Regional del Camino Real de Tierra Adentro, organizado con participación del INAH, investigadores, cronistas, promotores culturales y autoridades. El programa incluyó paneles, recorridos y actividades para divulgar el patrimonio vinculado con esa ruta histórica.

Esto abre una posibilidad diferente al turismo de fin de semana: construir una ruta histórica que vincule a Jiménez con Valle de Allende, Parral y otros puntos de la antigua red caminera del norte.

Las Perlas del Conchos: Jiménez ya forma parte de un corredor regional.

El futuro turístico probablemente tampoco dependa de vender a Jiménez de manera aislada.

La Secretaría de Turismo integra actualmente al municipio dentro de la región conocida como Perlas del Conchos, junto con Meoqui, Delicias, Julimes, Rosales, Saucillo, La Cruz, Camargo y San Francisco de Conchos. Para Semana Santa de 2025, las autoridades señalaban que este corredor contaba con alrededor de 1,200 habitaciones de hotel y cerca de 70 balnearios, con una expectativa de aproximadamente 100 mil visitantes durante aquel periodo vacacional.

La ventaja es evidente: un turista que viaja por la región puede visitar varios municipios durante una misma ruta.

Jiménez puede aportar aquello que otros puntos del corredor no tienen en la misma combinación: desierto, aguas termales, patrimonio ferroviario, Camino Real, Zona del Silencio, biodiversidad y gastronomía ligada a la nuez y a la producción agrícola.

Gastronomía: una oportunidad todavía subutilizada.

El turismo también se construye alrededor de una mesa.

La promoción turística estatal ha señalado productos tradicionales de Jiménez como los jamoncillos, pay de nuez y chorizo, además de platillos vinculados a la gastronomía regional.

La nuez posee especial importancia porque Jiménez está rodeado por una de las zonas nogaleras más reconocibles del sur de Chihuahua. Vincular producción agrícola y turismo permitiría desarrollar recorridos de huertas, productos derivados de nuez, repostería, gastronomía regional y experiencias vinculadas al campo.

En otras regiones del mundo este concepto se denomina agroturismo. En Jiménez buena parte de la infraestructura productiva ya existe; lo que falta es transformarla en una experiencia organizada para visitantes.

Entonces, ¿qué lugar ocupa realmente Jiménez?

Con las fuentes actualmente disponibles, la respuesta más rigurosa es esta:

Jiménez todavía no puede ser ubicado responsablemente en un número exacto dentro de un ranking turístico estatal porque la Secretaría de Turismo no publica una clasificación integral de los 67 municipios bajo un solo indicador.

Los datos disponibles sí permiten construir una imagen mucho más precisa.

Juárez y Chihuahua continúan concentrando las mayores cifras de visitantes en distintas temporadas, mientras Creel, Barrancas del Cobre, Parral y otros destinos poseen mercados turísticos consolidados.

Jiménez se encuentra en otra etapa.

Es un destino emergente con fuerte peso del excursionismo regional y del turismo recreativo, reconocido oficialmente desde 2024 como Pueblo Tradicional, incorporado a Perlas del Conchos y mencionado en Semana Santa de 2026 entre los municipios con alta presencia turística.

Ese matiz es importante: no se trata de presentar a Jiménez artificialmente como uno de los tres destinos turísticos más grandes de Chihuahua, porque las estadísticas no lo sostienen. Su verdadera historia quizá sea más interesante.

Jiménez posee los elementos para crecer.

Un municipio donde caben varios tipos de turismo.

En pocos municipios del sur de Chihuahua pueden encontrarse, dentro del mismo territorio, tantas posibilidades distintas.

Está el turismo de naturaleza, representado por el Bolsón de Mapimí, el desierto y la Reserva de la Biosfera.

Está el turismo recreativo y termal, representado por Ojo de Dolores, Las Pampas y otros manantiales.

Está el turismo científico, sostenido por especies endémicas, geología, ecosistemas desérticos y décadas de investigación en Mapimí.

Está el astroturismo, especialmente alrededor de la Zona del Silencio.

Está el turismo histórico, construido alrededor del Camino Real de Tierra Adentro, el Presidio, el ferrocarril, la Revolución, las haciendas y el antiguo Cuartel Militar.

Está el turismo rural y gastronómico, conectado con la producción nogalera, la ganadería, los productos regionales y las comunidades del municipio.

Y existe también un turismo basado en la imaginación popular: el misterio que durante décadas ha rodeado a la Zona del Silencio.

El reto consiste en conectarlos.

Tener atractivos no significa tener todavía un destino consolidado.

Esta quizá sea la discusión más importante.

Jiménez tiene lugares turísticos, pero convertirlos en una economía turística permanente requiere algo más que enumerarlos en un folleto.

Hace falta señalización homogénea, información digital confiable, rutas bien diseñadas, guías locales capacitados, infraestructura sanitaria, seguridad carretera, conservación del patrimonio, imagen urbana, experiencias nocturnas, mejores conexiones entre atractivos y una estrategia de promoción capaz de provocar que el viajero se quede una noche más.

La diferencia económica entre una ciudad de paso y una ciudad turística puede resumirse precisamente en eso: lograr que el visitante se detenga.

Que quien viaja de Torreón hacia Chihuahua no solamente cargue gasolina.

Que entre al centro histórico.

Que coma en un restaurante.

Que visite el Cuartel.

Que conozca Ojo de Dolores.

Que duerma en Jiménez.

Que al día siguiente viaje hacia la Zona del Silencio o recorra una antigua hacienda.

Y que finalmente regrese.

Los destinos turísticos que conforman la oferta de Jiménez.

La revisión del Atlas Turístico de Chihuahua, la Secretaría estatal de Turismo, INAH, CONANP y documentos gubernamentales permite identificar como parte de la oferta o del potencial turístico municipal a Ojo de Dolores; Aguas Termales Las Pampas; La Zona del Silencio; la porción de la Reserva de la Biosfera Mapimí y el Bolsón de Mapimí vinculada a Jiménez; Ex Hacienda de los Remedios; Antiguo Ex Cuartel Militar; Iglesia del Santo Cristo de Burgos; Plaza de Armas; Plaza de las Lilas; Calzada Juárez; antigua Estación del Ferrocarril; espacios históricos ferroviarios de Escalón; Mini Zoo de Jiménez; Ojo del Caballo; Ojo de los Remedios; El Hundido; Cueva del Jabalí y Laguna Salinas, aunque algunos de los espacios naturales se encuentran en zonas remotas o forman parte de regiones geográficas que rebasan los límites municipales, por lo que su promoción requiere precisar accesos, propiedad, regulación y condiciones de visita.

La oportunidad está en el desierto.

Durante décadas Jiménez aprendió a mirar hacia la agricultura, la ganadería, el ferrocarril y el comercio como pilares de su economía. El turismo permaneció en buena medida como actividad complementaria, concentrada en temporadas específicas y en lugares conocidos principalmente por habitantes de la región.

Ahora existe otra posibilidad.

El reconocimiento como Pueblo Tradicional, su incorporación a la estrategia turística estatal, el nuevo Atlas Turístico de Chihuahua, las acciones de imagen urbana y la presencia creciente del municipio en periodos vacacionales indican que Jiménez ha comenzado a recibir una atención institucional mayor. El Atlas presentado por el Gobierno estatal en septiembre de 2026 reúne precisamente los atractivos de los 67 municipios para facilitar la planeación de rutas y ampliar la promoción de destinos que históricamente han tenido menor visibilidad.

Pero ninguna plataforma puede sustituir el trabajo sobre el territorio.

El verdadero potencial de Jiménez está en algo que siempre ha estado ahí: su posición geográfica.

Durante la Colonia fue lugar de protección para quienes atravesaban el Camino Real. Después llegaron los trenes y nuevamente se convirtió en punto de conexión. Hoy las carreteras siguen llevando diariamente personas por ese mismo territorio.

La historia parece repetirse.

Jiménez continúa siendo un lugar por donde la gente pasa.

La oportunidad turística consiste en darle razones para quedarse.

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