En los primeros diez días del año, la Fiscalía emitió al menos 10 pesquisas por desaparición; activistas advierten que el Gobierno del Estado no ha logrado contener la violencia en regiones clave.
HISTORIASMX. — Los primeros días de enero han dejado un saldo alarmante de violencia y desapariciones en Chihuahua, evidenciando que el Gobierno del Estado y la administración encabezada por la gobernadora María Eugenia Campos Galván no han logrado frenar la crisis de seguridad que persiste en amplias zonas del territorio estatal.
De acuerdo con las pesquisas emitidas por la Fiscalía General del Estado (FGE), en los primeros diez días de enero se han emitido al menos 10 reportes de personas desaparecidas, concentrándose principalmente en los municipios de Aldama, Ojinaga y Casas Grandes.
Corredores de alto riesgo
La lista de desapariciones incluye también municipios del corredor Aldama–Ojinaga, como Coyame del Sotol y Manuel Benavides, así como la región de Nuevo Casas Grandes y su entorno, identificadas como las zonas más complicadas en materia de seguridad, de acuerdo con el activista Gabino Gómez.
“Son regiones donde la presencia criminal se ha normalizado y donde las desapariciones ya no son hechos aislados, sino parte de un patrón”, ha advertido el defensor.
Los primeros reportes
El primer caso documentado en este periodo fue el de Baudel Sosa Marta, de 45 años, visto por última vez el 4 de enero en Aldama, según informaron sus familiares.
De acuerdo con la ficha de búsqueda, Baudel mide 1.78 metros, pesa 78 kilogramos, es de tez blanca, complexión robusta, con cabello castaño claro, ojos color miel, rostro redondo, nariz y boca medianas y labios gruesos. Como señas particulares, presenta varios lunares en el rostro.
Madera: un foco persistente
Ese mismo día, pero en el municipio de Madera, se reportó la desaparición de Jaime Yael Domínguez Núñez, de 17 años, quien vestía pantalón de mezclilla oscuro, chamarra blanca con azul y botas vaqueras.
El adolescente mide aproximadamente 1.83 metros, pesa 70 kilogramos, es de tez trigueña clara, complexión delgada, con cabello negro ondulado, ojos café oscuro, rostro ovalado, nariz chata y boca mediana asimétrica. Como seña particular, usa brackets.
En ese mismo municipio, el 3 de enero fue reportado como desaparecido Raúl Daniel Sandoval Bencomo, de 30 años, originario de Cuauhtémoc. Raúl Daniel tiene tatuajes visibles: el apellido Sandoval en un brazo, un esqueleto en la mano izquierda y un ave en el cuello. Mide 1.60 metros, pesa 60 kilogramos, es de complexión delgada y tez trigueña.
También en Madera, específicamente en la comunidad de La Norteña, fueron reportados como desaparecidos el 3 de enero Lorena Gutiérrez Lozoya, de 38 años, y Óscar Barrón Rascón, de 52 años, sumando a la lista de casos sin resolver en esa región serrana.
El caso que estremeció a Aldama
Uno de los hechos que mayor consternación social generó fue el de los hermanos Elizabeth, Abel e Israel Soto Núñez, originarios y residentes de Aldama. La madrugada del 6 de enero, un comando armado los sacó por la fuerza de un domicilio.
Días después, el 8 de enero, los tres cuerpos fueron localizados sin vida, a un costado de la cinta asfáltica, a la altura del kilómetro 57 de la carretera de cuota Aldama–Ojinaga, confirmando el peor de los desenlaces y evidenciando el control territorial de grupos armados en la región.
Coyame del Sotol: el caso más reciente
El reporte más reciente emitido por la FGE corresponde a Francisco Díaz Herrera, de 18 años, visto por última vez el 6 de enero cuando se dirigía a su hogar en Coyame del Sotol.
Francisco es de complexión delgada, tez trigueña clara, mide 1.75 metros y pesa 70 kilogramos. Como seña particular, presenta dificultad para mover el brazo izquierdo. Tiene cabello oscuro y corto, ojos café claro, rostro ovalado, nariz recta y boca grande y asimétrica. Al momento de su desaparición vestía sudadera azul rey, pantalón de mezclilla, cachucha blanca con negro y tenis negros.
Una crisis sin contención
A pesar de los discursos oficiales y los operativos anunciados, las cifras y los hechos contradicen la narrativa gubernamental. En apenas diez días, las desapariciones y la violencia letal se han concentrado en regiones donde el Estado no ha logrado imponer control ni garantizar seguridad.
Mientras las familias recorren oficinas, carreteras y redes sociales en busca de respuestas, la ausencia de resultados tangibles por parte del Gobierno del Estado profundiza la percepción de impunidad y abandono, en un Chihuahua que inicia el año con más preguntas que certezas.