En medio de la crisis hídrica que golpea a la región centro-sur de Chihuahua, productores del municipio de Satevó encontraron en el nopal una alternativa sustentable para alimentar al ganado y mejorar sus tierras, con el respaldo del gobierno local y una empresa minera.
HISTORIASMX. – En las tierras áridas de Satevó, donde la sequía ha dejado los pastizales resecos y los abrevaderos casi vacíos, un grupo de agricultores decidió cambiar el rumbo de su trabajo. Allí, donde antes el ganado apenas encontraba alimento, hoy crecen hileras de nopal forrajero, una planta que promete convertirse en la salvación del campo.
Más de una decena de campesinos participan en un proyecto piloto impulsado por el Gobierno Municipal en coordinación con la empresa minera Plata Real. La idea surgió como una prueba pequeña, con pencas traídas de Coahuila y Zacatecas, sembradas en la comunidad de La Esperanza. Hoy, el cultivo ocupa unas cuatro hectáreas distribuidas en diferentes puntos del municipio y ha comenzado a dar resultados alentadores.
Una alternativa que brota en el desierto
La apuesta por el nopal no es casual. En los últimos años, la sequía prolongada ha afectado gravemente la ganadería y la agricultura en el centro y sur de Chihuahua. Los productores de Satevó, cansados de perder cultivos por falta de agua, encontraron en esta planta resistente una opción viable para alimentar al ganado y abonar sus tierras.
Según datos de la Dirección de Desarrollo Rural municipal, el nopal contiene hasta un 8 % de proteína natural, suficiente para mantener la alimentación del ganado durante las épocas más críticas. Además, su capacidad de retener humedad y regenerar el suelo lo convierte en un aliado del medio ambiente.
Actualmente, el cultivo se desarrolla en comunidades como La Esperanza, Boca del Río y San José del Sitio, donde los campesinos trabajan parcelas que sirven como semilleros para futuras siembras. Cada hectárea, de acuerdo con estimaciones técnicas, puede generar entre 200 y 300 toneladas de forraje al año, con un ahorro de hasta el 50 % en costos de alimentación.
El proyecto piloto y sus resultados
El programa comenzó como una iniciativa experimental con apoyo de técnicos especializados en cultivos de zonas áridas. En una parcela de media hectárea, los productores de Satevó observaron cómo el nopal se adapta con facilidad al suelo semidesértico, manteniéndose verde incluso en los meses más secos.
La empresa minera Plata Real ha aportado asesoría técnica y equipo para monitorear el desarrollo del cultivo. Los resultados preliminares muestran que el nopal no solo puede sustituir al sorgo o al maíz forrajero, sino que los supera ampliamente en rendimiento por hectárea, utilizando menos del 20 % del agua que requieren los cultivos tradicionales.
Además, se contempla aprovechar el nopal en otros usos, como la producción de abono natural o su venta como verdura fresca en cadenas comerciales locales. De esta manera, los agricultores podrían diversificar sus ingresos y fortalecer la economía del municipio.
La sequía y la necesidad de adaptarse
El cambio climático ha golpeado con fuerza a la región. En Satevó, las lluvias se han reducido notablemente durante la última década, y los mantos acuíferos muestran signos de agotamiento. En este contexto, la adopción del nopal forrajero representa no solo una alternativa económica, sino también una estrategia de resiliencia.
El gobierno municipal ha buscado apoyo ante la Secretaría de Desarrollo Rural del Estado para extender el proyecto y capacitar a los productores en el manejo técnico del cultivo. Se pretende instalar sistemas de riego por goteo, con los cuales se puede aprovechar hasta el 90 % del agua disponible, frente al 40 % que suele perderse en los sistemas tradicionales.
El futuro del campo en Satevó
La meta es clara: convertir el nopal en un cultivo clave para la autosuficiencia alimentaria del ganado y en un motor para la economía local. El proyecto podría beneficiar a más de 2 mil unidades de producción pecuaria registradas en el municipio, muchas de ellas pequeñas explotaciones familiares que dependen de la lluvia para sobrevivir.
Si los resultados del piloto continúan siendo positivos, el Ayuntamiento buscará expandir el programa hacia otras comunidades e incluso fomentar convenios de comercialización regional.
En un territorio donde el agua escasea y la tierra se endurece bajo el sol, los campesinos de Satevó comienzan a demostrar que la esperanza también puede tener espinas verdes. Con el nopal, no solo buscan resistir la sequía, sino reinventar el modo de hacer campo en Chihuahua.