Crónica de un gobierno bajo fuego: los escándalos que acorralan a Chava Calderón

El desgaste político se ha vuelto una constante para la administración municipal de Parral. Entre grillas internas, hermanos incómodos y funcionarios que renuncian o son expulsados, el proyecto de gobierno de Chava Calderón se tambalea.

HISTORIASMX. – No hay semana sin una nueva polémica. Y si algo ha caracterizado al gobierno de Chava Calderón en Hidalgo del Parral es su propensión al escándalo, al desgaste constante y a la incapacidad de sofocar los incendios internos que él mismo genera o permite.

La administración ha entrado en una fase crítica. Lo ocurrido recientemente en la Tesorería Municipal no solo evidencia rupturas al interior del gabinete, sino que deja expuesto el control tras bambalinas que ejercen los hermanos del alcalde. Lejos de retirarse a los negocios familiares, como se había prometido, los Calderón continúan decidiendo en la sombra.

La caída de Malú Urbina: una salida que huele a imposición

El despido de la tesorera municipal, Malú Urbina, no fue solo un cambio administrativo. Fue un mensaje. De acuerdo con fuentes cercanas al Ayuntamiento, el conflicto con uno de los hermanos del alcalde escaló al punto de los gritos y el rompimiento total. El lunes, Malú acudió a su oficina como cualquier otro día, pero tras un nuevo altercado, fue cesada.

Lo más grave no es solo la forma abrupta en que fue removida, sino el precedente político que deja: quien no se alinea con los intereses del entorno familiar de Calderón, queda fuera. Y en el caso de Malú, una funcionaria con buena reputación en materia de honestidad y manejo presupuestal, el golpe podría acarrearle al alcalde acusaciones de violencia institucional, incluso de género, si no se maneja con cuidado.

Los hermanos Calderón, el verdadero poder tras el trono

La presencia activa y cotidiana de los hermanos de Chava en las decisiones de gobierno ya no es un secreto. Lo saben los funcionarios, los proveedores y hasta los vecinos de las colonias. Un caso reciente en Fovissste Las Fuentes lo retrata con claridad: tras la nevada, la pintura aplicada a las canchas deportivas comenzó a escurrirse por los muros.

Obras Públicas investigó el caso y la responsabilidad recayó en una brigada comandada por Beto Calderón, hermano del alcalde. El motivo: uso de pintura de pésima calidad. El incidente no es menor; revela cómo decisiones operativas clave se toman fuera de los canales institucionales y por personas sin cargo formal.

Evita Aponte y la desbandada en Cultura: un gobierno que pierde su rostro amable

Otro golpe para la administración municipal fue la renuncia de Evita Aponte, Subsecretaria de Cultura. Su decisión de dejar el cargo fue consecuencia directa de su enfrentamiento con Carlos Silva, titular del área, y de su negativa a seguir formando parte de un gobierno “que ya tiene demasiadas manchas”, según fuentes cercanas a su equipo.

Su salida no es un hecho aislado. Refleja el hartazgo de funcionarios que no quieren verse involucrados en la red de intrigas internas, favoritismos familiares y decisiones poco transparentes que hoy dominan al gobierno municipal.

Aaron Carrillo: operador político o ancla de corrupción

El nombre de Aaron Carrillo, asesor político y operador interno, comienza a sonar como otro de los factores de descomposición. Señalado por su cercanía con Norita, y por ser pieza clave en decisiones que han resultado polémicas, se le ubica como una figura de poder sin cargo oficial, pero con fuerte influencia.

Su papel recuerda el de los hermanos del alcalde: personajes sin rendición de cuentas que se mueven entre pasillos, decisiones y contratos, sin responder ante la ley ni ante la ciudadanía.

Síndico ausente, responsabilidades evadidas

Uno de los elementos más inquietantes es el silencio de la Sindicatura Municipal. Pese a las múltiples quejas, denuncias públicas y pruebas sobre la participación directa de los hermanos del alcalde en la gestión diaria del gobierno, la síndico ha optado por no actuar.

Esta omisión alimenta la impunidad, debilita la legalidad y profundiza la percepción de un gobierno cerrado, opaco y manipulado por intereses particulares.

Conclusión: el salvador que se está hundiendo

Chava Calderón llegó a la alcaldía con el discurso de regenerar la política local. Hoy, se enfrenta a los límites de su propia estructura. Lejos de gobernar con institucionalidad, ha permitido que su entorno más cercano —familiares y operadores— tomen control de áreas clave, generen conflictos internos y debiliten a su equipo de gobierno.

La salida de figuras como Malú Urbina y Evita Aponte, sumadas al hartazgo social por escándalos cada vez más frecuentes, dejan claro que el desgaste no es solo mediático, sino estructural. Y tarde o temprano, ese costo político le cobrará factura a quien alguna vez quiso ser el “salvador” de Parral.

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