La falta de infraestructura, el abandono de huertas y la sequía han provocado una caída drástica en la rentabilidad de uno de los cultivos más tradicionales de la Sierra Tarahumara
HISTORIASMX. El municipio de Guachochi, ubicado en el corazón de la Sierra Tarahumara, atraviesa una situación crítica en la producción de manzana, uno de sus cultivos más representativos, ya que los productores venden el kilo de fruta a precios que oscilan entre 50 centavos y un peso, debido a la falta de infraestructura, la escasa tecnificación y el abandono progresivo de las huertas.
Producción en declive por la sequía y el abandono de huertas
De acuerdo con Éder Aguirre, director de Desarrollo Rural del municipio, durante los últimos cinco años se ha registrado una tendencia sostenida a la baja en la producción de manzana, afectada principalmente por la sequía prolongada que impacta a toda la región serrana.
“Antes las cosechas podían ser medianamente mayores, pero hoy los rendimientos son muy bajos. Muchos árboles ya no se cuidan, y eso repercute directamente en la calidad del fruto”, explicó el funcionario.
Aunque Guachochi cuenta con huertos bien establecidos en la zona de la cabecera municipal, la mayoría de los árboles no reciben los cuidados técnicos necesarios, como podas, riego o manejo fitosanitario. Esto impide que la manzana alcance la calidad requerida para exportación o venta al mayoreo, por lo que la fruta termina comercializándose como producto de desecho.
Fruta para jugos y venta a intermediarios
“La fruta se vende principalmente a empresas que elaboran jugos, como La Manzanita, en Cuauhtémoc, aunque también se destina a campesinos de Nonoava”, detalló Aguirre.
Actualmente, la producción anual estimada supera las 100 toneladas, pero de esa cifra, un solo productor concentra entre 80 y 90 toneladas, mientras que el resto proviene de pequeños agricultores que trabajan huertas familiares y venden su cosecha a intermediarios a precios mínimos.
Falta de centros de acopio y valor agregado
La ausencia de procesadoras y centros de acopio en la región ha sido uno de los principales factores que mantiene deprimidos los precios, ya que los campesinos no cuentan con opciones para transformar o almacenar la fruta.
“Las empresas pagan muy poco, pero la gente prefiere vender que dejar que se pierda. No hay plantas de jugo ni lugares donde se pueda procesar o empacar la manzana. Todo se va en bruto y al precio que imponen los compradores”, explicó el titular de Desarrollo Rural.
Persistencia del cultivo entre familias rarámuri y pequeños productores
A pesar de las adversidades, la producción de manzana sigue siendo una actividad importante para las familias rarámuri y pequeños propietarios que habitan en las comunidades serranas, pues representa una fuente de ingreso complementaria.
Durante la temporada de cosecha, que se extiende de octubre a noviembre, también se genera empleo temporal para trabajadores rurales, lo que mantiene viva una tradición agrícola de más de medio siglo.
Proyectos de rehabilitación y futuro del cultivo
El Gobierno Municipal de Guachochi trabaja actualmente en proyectos de rehabilitación de huertas y en programas de capacitación técnica para los productores, con el propósito de mejorar la calidad del fruto y ampliar la producción en zonas con potencial agrícola.
“El objetivo es que la manzana vuelva a ser rentable en Guachochi. Hay tierra, clima y gente trabajadora; solo falta fortalecer los mecanismos de producción y comercialización”, expresó Aguirre.
Esperanza en una nueva cadena de valor
Con estas acciones, las autoridades locales esperan que en los próximos años los productores puedan elevar los precios de venta, consolidar una cadena de valor local y aprovechar el potencial agrícola de la Sierra Tarahumara, donde la manzana ha sido por décadas símbolo de trabajo, identidad y sustento para decenas de familias serranas.