Documentos geológicos registran cobre, oro y fluorita en la zona; una nueva campaña de exploración busca conocer su continuidad en profundidad. Los antecedentes prueban actividad minera, pero todavía no permiten anunciar una nueva mina comercial.
Jiménez, Chihuahua.— El Cerro de los Reyes guarda una historia que une las rocas del desierto con el trabajo de generaciones de mineros. La pregunta por lo que contiene su subsuelo tiene hoy una nueva razón para hacerse: el 29 de septiembre de 2026, Centenario Gold anunció el inicio de perforaciones en el proyecto Los Reyes. La empresa busca comprobar si la mineralización de antiguas labores continúa a mayor profundidad. El anuncio describe una exploración; todavía no demuestra que exista una nueva explotación comercial viable. [1]
La ubicación merece precisión. Valterra, empresa que anunció un acuerdo sobre el proyecto en 2018, lo situó aproximadamente 12 kilómetros al sur de Ciudad Jiménez. Su objetivo era una franja mineralizada en el contacto entre rocas intrusivas y sedimentarias. Por ello, los datos de un lote o de una muestra no deben extenderse automáticamente a toda la elevación: cerro, sierra, zona mineralizada y proyecto minero son referencias relacionadas, pero de diferente extensión. [2]
Cómo se formaron los depósitos minerales.
La explicación geológica comienza con dos materiales de orígenes distintos. El texto guía de la Carta Magnética Ciudad Camargo G13-2, publicado por el Consejo de Recursos Minerales en 1998, describe en Cerro Los Reyes un cuerpo granítico que penetró calizas cretácicas. Le atribuye una edad probablemente oligocénica y relaciona ese contacto con mineralización de oro y cobre en vetas y mantos. También registra vetas con plata, plomo, zinc y fluorita. [3]
Cuando una intrusión y sus fluidos calientes interactúan con rocas calcáreas pueden transformar su composición y originar un sistema de tipo skarn. El Servicio Geológico Mexicano identifica ese proceso como metasomatismo. Dicho en términos sencillos, la roca cambia mediante intercambio químico con los fluidos; en ciertas condiciones se concentran minerales. La distribución resultante puede ser irregular, de modo que encontrar una concentración elevada en un punto no establece su continuidad en el resto del subsuelo. [4]
El archivo científico conserva observaciones tempranas de esa transformación. Un capítulo del Bosquejo geológico de México, disponible en el repositorio del Instituto de Geología de la UNAM, describe en la sierra de Los Reyes, cerca de Jiménez, calizas alteradas junto a rocas eruptivas, así como granate y epidota. También menciona minas donde predominaban carbonatos y silicatos de cobre. Es un testimonio de que el interés mineralógico antecede ampliamente a la exploración reciente; su nomenclatura histórica debe leerse en el contexto de su época. [5]
Cobre, fluorita y otros minerales documentados.
La cartografía geológico-minera de Ciudad Camargo de 1999 detalla azurita, malaquita y cuprita, junto con calcita, cuarzo y minerales de hierro. Distingue aprovechamientos y prospectos: La Jibosa y Reyna, con cobre y oro; Chilicote, con fluorita y yeso; Chilicote III, con hierro y manganeso; San Francisco y Pedernales, con fluorita; y Cerro Prieto, con caolín. Describe además mármol y señala a El Cíbolo por su explotación de fluorita. Son registros de la zona mineralizada Los Reyes, no un inventario de minas activas en 2026. [6]
Una historia minera que se remonta al siglo XVIII.
El mismo informe remonta los antecedentes a 1725, cuando atribuye a Diego Ladrón de Guevara la denuncia de las minas y el beneficio por fundición de minerales de cobre con plata y plomo. Refiere posteriores trabajos de Asarco, interrupciones prolongadas e intentos de pequeños mineros por reactivar la actividad. Menciona también búsquedas de scheelita en Alhóndiga, sin demostrar con ello un aprovechamiento comercial de ese mineral. Este antecedente colonial procede de la síntesis técnica de 1999: no se cotejó aquí con el expediente original de 1725. [6]
Detrás de esos nombres queda una historia laboral incompleta. Los documentos describen labores y minerales, pero ofrecen poco sobre las personas que trabajaron allí, sus salarios, accidentes, familias o motivos para abandonar las excavaciones. Recuperar esa memoria requiere entrevistas y archivos locales. No sería riguroso sustituir esas voces ausentes por testimonios imaginados ni presentar las antiguas minas como una fuente continua de prosperidad.
Las diferencias en las cifras de extracción histórica.
Incluso el volumen extraído exige cautela. El texto magnético de 1998 consignó unas 4,000 toneladas para la zona y planteó un potencial limitado en profundidad, a partir de su interpretación geofísica. En cambio, un comunicado de Centenario de abril de 2026 atribuyó a Asarco aproximadamente 200,000 toneladas de material de cobre, zinc y plata en Jibosa. La diferencia no quedó resuelta con las fuentes consultadas: pueden intervenir distintos periodos, ámbitos o antecedentes. No corresponde sumar ambas cifras ni elegir una como producción histórica definitiva. [3][7]
El regreso de la exploración empresarial.
El interés empresarial moderno está documentado desde al menos junio de 2018. Valterra anunció entonces un acuerdo para adquirir derechos sobre dos concesiones que sumaban aproximadamente 45 hectáreas. Describió una zona de exploración de más de 800 metros de longitud y destacó la cercanía de carretera, electricidad y ferrocarril. El comunicado advirtió que parte de sus datos históricos no había sido verificada independientemente. Aquella información sustentaba una propuesta de exploración, no una reserva probada. [2]
En enero de 2026, Centenario Gold informó una carta de intención, mediante su subsidiaria Durango Gold Corp., con Vector Factor para una posible adquisición de derechos del proyecto. El anuncio establecía condiciones de exploración y una opción posterior. No debe interpretarse, por sí solo, como prueba de que toda la operación de compraventa quedó concluida. La documentación empresarial permite identificar a los participantes declarados, pero no sustituye la comprobación registral de la titularidad y vigencia de cada concesión. [8]
Qué revelan las muestras de cobre, zinc, oro y molibdeno.
Los resultados divulgados en julio aportaron datos de campo más recientes. Centenario reportó 58 muestras procedentes de superficie, terreros y labores subterráneas de Tueda y Jibosa. Informó una muestra con 27.9 % de cobre y otra, recogida de material acumulado, con 7.19 % de cobre y 2.88 % de zinc. También comunicó valores de molibdeno y anomalías de oro en Tueda. Atribuyó los análisis al laboratorio ALS y señaló revisión técnica de una persona calificada bajo NI 43-101. Son resultados divulgados por la empresa interesada en el proyecto. [9]
Una precisión afecta la lectura del valor más llamativo: el comunicado de julio vinculó el 27.9 % de cobre con una zona de 0.6 metros, mientras que el de septiembre describió ese valor en una muestra de 1.3 metros. Es una inconsistencia documental que requiere aclaración antes de utilizar el ancho para cálculos. En cualquier caso, el porcentaje corresponde a una muestra localizada: no es la concentración promedio del cerro ni permite calcular cuánto metal podría venderse. [9][1]
Perforar para conocer lo que continúa bajo tierra.
El programa anunciado el 29 de septiembre contemplaba entre cinco y seis barrenos, con profundidades de 200 a 500 metros y alrededor de 1,500 metros de perforación acumulada. Sus objetivos eran las posibles prolongaciones de las zonas Jibosa y Tueda. La utilidad de ese trabajo será contrastar una hipótesis: si los cuerpos reconocidos en antiguas labores conservan continuidad bajo ellas. El resultado puede ampliar, modificar o reducir las expectativas iniciales. [1]
La comparación entre etapas ilustra cómo avanza el conocimiento geológico. Una interpretación magnética regional y un muestreo subterráneo no observan exactamente lo mismo ni resuelven las mismas preguntas. La clasificación y evaluación de un depósito deben incorporar su forma, composición, tonelaje y contexto, así como información de barrenación cuando esté disponible. La lectura periodística debe distinguir observaciones, interpretaciones y expectativas comerciales. [4]
Qué dicen los estudios oficiales sobre el uranio.
Hay otra precisión oficial relevante. El Informe de Autoevaluación 2024 del SGM señala que concluyó un estudio geológico y radiométrico en Las Adargas y Los Reyes, municipio de Jiménez. Los valores de uranio destacados corresponden a La Herradura, en Las Adargas; para Los Reyes el informe indica que se descartó continuar estudios. Por tanto, ese documento no respalda presentar al Cerro de los Reyes como un yacimiento de uranio aprovechable, ni trasladarle resultados de otra sierra. [10]
Agua, territorio y empleo: las preguntas para Jiménez.
Para Jiménez, conocer la mineralización es apenas una parte de la discusión. Si la exploración avanzara hacia una propuesta de explotación, habría que esclarecer su demanda de agua, manejo de residuos, superficie afectada, relación con propietarios y beneficios laborales locales. Son preguntas pendientes de un proyecto concreto. Esta revisión no encontró documentación suficiente para afirmar un daño ambiental específico ni para dar por comprobada su ausencia.
En abril, Centenario declaró haber presentado un estudio ambiental y esperar permisos ese mismo mes. Esa declaración no equivale a una resolución de la autoridad. En las fuentes localizadas no se verificaron el expediente ambiental completo ni todos los títulos vigentes; tampoco se encontró una estimación pública de reservas que permita anunciar la vida útil de una mina, su producción anual o un número cierto de empleos. La falta de documentos en esta búsqueda no demuestra que no existan. [7]
El valor del Cerro de los Reyes también está en lo que permite comprender de Jiménez: una historia de transformación geológica, aprovechamientos intermitentes y trabajo humano del que todavía faltan voces. La exploración actual abre una posibilidad que deberá medirse con resultados. Para la comunidad, la información decisiva será aquella que permita conocer cuánto mineral existe realmente, bajo qué condiciones podría aprovecharse y qué consecuencias tendría hacerlo.
Nota metodológica. Investigación de fuentes públicas: cartografía y textos técnicos del CRM/SGM, archivo geológico de la UNAM y comunicados originales de empresas. Los comunicados corporativos se utilizaron como declaraciones de sus emisores, no como estudios científicos arbitrados ni comprobación independiente. No se realizaron entrevistas, visita de campo, muestreo propio ni certificación de concesiones. Se distingue la zona mineralizada histórica de los lotes del proyecto actual.
Fuentes consultadas
- Centenario Gold, inicio del programa de perforación, 29 de septiembre de 2026.
- Valterra, acuerdo sobre Los Reyes, 18 de junio de 2018.
- CRM, Texto guía de la Carta Magnética Ciudad Camargo G13-2, 1998. Páginas impresas 5 y 7 (páginas 8 y 10 del PDF).
- SGM, Clasificación de yacimientos minerales.
- Bosquejo geológico de México, capítulo disponible en la UNAM. Página impresa 256.
- CRM, Carta Ciudad Camargo G13-2: cartografía geológico-minera y geoquímica, febrero de 1999. Sección 3.4, páginas impresas 72–76 y tabla 4. Autores: Luciano Hernández Noriega y colaboradores; convenio CRM/BRGM Francia.
- Centenario, inicio de trabajos, 16 de abril de 2026.
- Centenario, carta de intención, 5 de enero de 2026.
- Centenario, resultados del muestreo, 13 de julio de 2026.
- SGM, Informe de Autoevaluación enero–diciembre 2024. Página 24, apartado de minerales