Avanza en 2026 la habilitación del ex cuartel militar de Jiménez para convertirse en museo histórico y natural

Tras décadas de abandono, el emblemático inmueble de la colonia Estación entra en una nueva etapa de rehabilitación; el proyecto busca preservar la memoria, detonar el turismo y reactivar el tejido social.

HISTORIASMX. El antiguo cuartel militar de la colonia Estación, durante años sinónimo de deterioro, inseguridad y olvido, avanza en 2026 en su proceso de rehabilitación para convertirse en un museo histórico y natural, uno de los proyectos culturales más ambiciosos del municipio en las últimas décadas.

En entrevista exclusiva para HISTORIASMX, el alcalde Francisco Muñoz confirmó que ya se realizó una primera inversión destinada a la recuperación estructural del inmueble, y adelantó que en los próximos meses se aplicarán nuevos recursos para dejar el edificio en condiciones óptimas y avanzar hacia su operación como espacio museístico.

De ruina urbana a proyecto cultural.

Durante décadas, los muros de adobe del viejo cuartel —que en otro tiempo albergaron a tropas federales y revolucionarias— se convirtieron en una mancha en el paisaje urbano de Jiménez. Grafitis, techos colapsados y maleza crecieron sobre un inmueble que terminó siendo utilizado incluso como refugio para el consumo de drogas.

Fotografía: HISTORIASMX

Hoy, ese escenario comienza a transformarse. Bajo la actual administración municipal, el edificio es objeto de un rescate integral, con el objetivo de devolverle su valor patrimonial y convertirlo en un espacio de memoria, educación y encuentro comunitario.

Una ciudad que quiere dejar de ser punto de paso.

“El objetivo es claro: que Jiménez deje de ser visto como un simple punto de paso y se convierta en un destino”, expresó el edil.

“Queremos que cuando se piense en historia, en fósiles, en desierto, se piense en Jiménez”, afirmó Muñoz.

El alcalde subrayó que el museo no solo tendrá un enfoque cultural, sino que será una herramienta de desarrollo económico y social, capaz de atraer visitantes, investigadores, estudiantes y familias, generando derrama económica para comercios, servicios y hospedaje local.

“No es solo reconstruir un edificio; es reactivar el corazón de la ciudad”, añadió.

Un tesoro bajo el sol del desierto.

Jiménez y su región resguardan una riqueza histórica y natural poco conocida. Entre sus llanuras y sierras, investigadores han documentado fósiles marinos y terrestres de más de cien millones de años, evidencia de que esta zona fue, en el pasado remoto, fondo de antiguos mares.

“Caminamos sobre lo que alguna vez fueron océanos”, explicó Muñoz. “Hemos encontrado conchas, peces, corales y restos de grandes reptiles marinos. Ese es el tesoro que queremos mostrar”.

El proyecto museográfico contempla salas dedicadas a:

  • La Revolución Mexicana y la historia ferroviaria,
  • Los pueblos nómadas del norte,
  • La biodiversidad del Bolsón de Mapimí,
  • La paleontología regional.

También se proyectan espacios educativos y talleres, enfocados en el conocimiento del desierto chihuahuense, frecuentemente estigmatizado como una tierra vacía.

“Nuestro desierto está lleno de vida”, enfatizó el alcalde. “Biznagas, ocotillos, gobernadora, coyotes, zorros y aves rapaces forman parte de una riqueza que queremos que las nuevas generaciones conozcan y valoren”.

De “picadero” a símbolo de identidad.

Ubicado junto a las antiguas vías del ferrocarril, el ex cuartel fue durante años un edificio fantasma. Vecinos de la colonia Estación recuerdan que nadie quería acercarse a un sitio asociado con el abandono y la inseguridad.

“Hoy lo vemos distinto”, comentó un habitante del sector. “Ver gente trabajando ahí nos devuelve la esperanza de que va a tener vida otra vez”.

La rehabilitación inició con una inversión inicial de tres millones de pesos, enfocada en estabilizar la estructura y recuperar elementos originales. Los trabajos buscan respetar la esencia arquitectónica, utilizando adobe, cal, madera de mezquite y mezclas tradicionales con baba de nopal.

El propio alcalde define el proceso como “una cirugía a corazón abierto”.

“No se trata de modernizarlo sin sentido, sino de reconstruirlo con el mismo espíritu con el que fue levantado hace más de un siglo”, señaló.

Las labores se realizan bajo supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que estableció lineamientos estrictos para conservar su valor patrimonial.

La vida vuelve a los muros.

Hoy, el sonido del martillo y las palas sustituye al silencio. En el patio central, donde alguna vez descansaron soldados y caballos, restauradores trabajan con paciencia para rescatar arcos, vigas y muros.

“Nunca pensamos verlo de pie otra vez”, comenta uno de los albañiles. “Es como si el pueblo respirara su historia”.

El proyecto contempla también galerías temporales, espacios comunitarios y talleres artísticos, con la intención de que el museo sea un centro vivo, no solo un atractivo turístico.

Muñoz subraya el enfoque social del proyecto:

“Decidimos iniciar aquí, en una de las colonias más marginadas, porque la cultura debe llegar a todos. La memoria no puede concentrarse solo en el centro”.

El peso de más de un siglo.

De acuerdo con crónicas locales, el inmueble fue utilizado como cuartel del ejército federal en los años previos a la Revolución Mexicana, cuando Jiménez era un punto estratégico del ferrocarril.

El historiador Carlos Ballesteros explica que, aunque la tradición oral vincula el sitio con Pancho Villa, los registros formales no confirman una ocupación permanente.

“Lo cierto es que el cuartel fue testigo de un periodo turbulento que marcó a Jiménez”, señaló.

Tras el retiro militar, el abandono aceleró su deterioro hasta convertirlo en ruina. En años recientes, denuncias vecinales por su uso como “picadero” impulsaron al gobierno municipal a cercar el área y planear su rescate definitivo.

Una apuesta por la memoria.

En septiembre de 2025, el alcalde Muñoz rindió su primer informe de gobierno desde el ex cuartel, en un acto simbólico que marcó el inicio visible de su recuperación.

“Este lugar fue un símbolo del abandono”, dijo entonces. “Hoy queremos que sea símbolo de orgullo”.

Retos por delante.

Aunque el avance es visible en 2026, el proyecto enfrenta desafíos importantes: asegurar nuevas inversiones, definir una curaduría sólida, establecer un modelo de gestión sostenible y lograr que el museo se integre a rutas turísticas, señalización y promoción regional.

“No se trata solo de restaurar un edificio bonito”, advierte Ballesteros. “Se trata de darle vida y sentido para la comunidad”.

El eco del desierto.

Al caer la tarde, el sol ilumina las paredes recién encaladas del viejo cuartel. El viento del desierto recorre los corredores en restauración, trayendo consigo una promesa renovada.

Una promesa de que Jiménez, al reconstruir su pasado, también está redefiniendo su futuro.

“Jiménez es una joya del desierto que merece brillar ante México y el mundo”, concluyó el alcalde Francisco Muñoz.

Por: HISTORIASMX.

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