“Nos están despojando del monte”: alerta por desplazamiento forzado indígena en la Sierra Tarahumara

La organización Contec A.C. denuncia una crisis humanitaria ignorada por el Estado en Guadalupe y Calvo, Guachochi y Moris. Familias rarámuri, ódami, pima y guarijío son desplazadas por la violencia criminal mientras las autoridades minimizan la tragedia.

HISTORIASMX.- En lo más profundo de la Sierra Tarahumara, donde la tierra aún guarda los ecos de la resistencia indígena, comunidades enteras están siendo arrancadas de su territorio. Casas vacías, caminos silenciados y montes deshabitados son el rastro visible de una tragedia que se repite sin tregua: el desplazamiento forzado indígena provocado por la violencia criminal.

La organización Consultoría Técnica Comunitaria (Contec A.C.) ha emitido un posicionamiento público donde advierte que la región vive una crisis humanitaria de gran escala, especialmente en los municipios de Guadalupe y Calvo, Guachochi y Moris. La denuncia no es nueva, pero la gravedad ha escalado en los últimos tres años, con el uso de drones en enfrentamientos, prolongadas balaceras y un conflicto territorial entre grupos armados que ha roto el tejido comunitario.


🚨 El silencio del Estado y la violencia cotidiana

De acuerdo con Contec, los pueblos originarios de la Sierra han vivido durante décadas bajo el control de organizaciones criminales, pero desde 2021 se ha desatado una lucha por el control del territorio entre distintos grupos, lo que ha incrementado la violencia. Las comunidades afectadas, como Llano Grande, El Pinito, Cinco Llagas y Dolores (en Guadalupe y Calvo), Rocheachi (en Guachochi) y varias localidades de Moris, han sido escenario de desplazamientos forzados.

“La vida ya no es posible allí. Quedarse significa arriesgarse a morir, a desaparecer, a ser testigo de una guerra que no es nuestra”, relata una mujer desplazada de la comunidad de Dolores.

El informe de Contec cuestiona el papel del Estado: autoridades han negado o minimizado la existencia del desplazamiento, incluso han criminalizado a las víctimas. Mientras tanto, la presencia de grupos armados en la región se ha normalizado, generando abandono, despojo y ruptura comunitaria.


📍 ¿Dónde ocurre el desplazamiento?

Las comunidades mencionadas en el posicionamiento se encuentran en zonas de alta riqueza forestal, minera y cultural. Pero también son espacios sin presencia efectiva del Estado, donde las decisiones las toman actores armados.

MunicipioComunidades desplazadasPueblos originarios afectados
Guadalupe y CalvoLlano Grande, El Pinito, Cinco Llagas, DoloresRarámuri, ódami
GuachochiRocheachiRarámuri, guarijío
MorisDiversas localidades (no especificadas)Pima, ódami

🧭 La ciudad como refugio, la montaña como ausencia

Algunas de las personas desplazadas se encuentran en refugios improvisados, otras en casas prestadas, y un grupo incluso ha llegado a la Ciudad de México, según reveló el medio Raíchali. La organización Contec exige a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado (Ceave) que establezca contacto inmediato con estas personas, pues hasta ahora no ha habido respuesta clara ni seguimiento institucional.


✋🏼 La exigencia: verdad, justicia y estrategias integrales

Más allá del llamado a frenar la violencia armada, Contec insiste en que no se puede atender esta crisis solo con más presencia militar. La organización propone una respuesta basada en:

  • Reconocimiento oficial del desplazamiento forzado interno.
  • Atención humanitaria inmediata y digna.
  • Estrategias comunitarias, de diálogo, justicia social y reconstrucción del tejido indígena.
  • Transparencia por parte de autoridades como la Gobernadora Maru Campos, la Fiscalía del Estado, la Guardia Nacional y la Secretaría de Gobernación.

🔥 ¿Quién nombra esta guerra? ¿Quién escucha a los que huyen?

El pronunciamiento surge mientras nuevos enfrentamientos armados se reportan en la cabecera municipal de Guadalupe y Calvo, una región donde la violencia es constante y los reportes comunitarios rara vez llegan a los medios nacionales. Lo que está en juego no es sólo la seguridad, sino la existencia misma de comunidades indígenas en sus territorios originarios.

“Están destruyendo la raíz. No es solo la casa o el cultivo. Es el monte, la lengua, la forma de estar en el mundo”, concluye un líder comunitario que ha acompañado a familias desplazadas.


🧭 Conclusión: reconocer el desplazamiento es el primer paso para detenerlo

La Sierra Tarahumara grita entre el silencio oficial. Mientras sus habitantes caminan hacia el exilio interno, el Estado debe dejar de mirar hacia otro lado y asumir su responsabilidad ante la historia y la humanidad.

Contec no solo denuncia; también acompaña, documenta, gestiona y exige. Su posicionamiento es una alerta para un país que no puede seguir normalizando que niñas, niños, ancianos y comunidades completas abandonen sus montes para sobrevivir.

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