Durante la temporada de abril a agosto, comunidades cercanas a zonas nogaleras reportan un incremento de alergias respiratorias, irritación ocular y molestias asociadas al polvo, polen y posibles exposiciones a agroquímicos; el problema se agrava en una región donde el cultivo también presiona acuíferos sobreexplotados.
HISTORIASMX. — El crecimiento del cultivo de nogal pecanero en Chihuahua no solo ha transformado el paisaje agrícola del desierto: también ha abierto una discusión urgente sobre sus posibles impactos en la salud pública y en la disponibilidad de agua subterránea.
Diversas fuentes médicas y científicas reconocen que el polen del nogal pecanero puede provocar síntomas similares a otras alergias respiratorias: estornudos, congestión nasal, goteo, ojos llorosos, comezón en garganta y ojos, e incluso puede agravar cuadros de asma en personas sensibles.
Abril a agosto: temporada crítica para la población
En municipios con alta presencia de nogaleras, habitantes señalan que entre abril y agosto aumentan los cuadros de alergias, irritación y molestias respiratorias. Aunque se requiere vigilancia epidemiológica local para confirmar el peso exacto del nogal frente a otros factores ambientales, el periodo coincide con etapas agrícolas de alta actividad: brotación, polinización, manejo de plagas, aplicación de productos y levantamiento de polvo en zonas rurales.
El problema no debe reducirse solo al polen. La exposición a plaguicidas y agroquímicos también ha sido relacionada en estudios con síntomas respiratorios, irritación en piel y ojos, tos, molestias de garganta y afectaciones en personas expuestas de forma ocupacional o ambiental. La OMS advierte que los plaguicidas altamente peligrosos pueden causar efectos agudos o crónicos y representan un problema de preocupación global.
Agroquímicos: el riesgo invisible.
En el nogal pecanero se utilizan distintos insumos para controlar plagas, enfermedades, maleza y mejorar el rendimiento del cultivo. El riesgo aumenta cuando hay aplicaciones sin control, deriva por viento, falta de equipo de protección, cercanía a viviendas o ausencia de información pública sobre qué productos se aplican, en qué fechas y bajo qué medidas de seguridad.
Una revisión científica sobre exposición ocupacional a pesticidas encontró asociaciones con diversos síntomas y enfermedades respiratorias. Además, investigaciones recientes han señalado posibles efectos acumulativos de mezclas de pesticidas sobre la salud respiratoria y alérgica de trabajadores agrícolas.
Salud pública sin monitoreo suficiente.
El punto grave es que muchas comunidades viven el problema como una realidad cotidiana, pero sin mediciones públicas suficientes: no hay, al menos de forma visible, un sistema local permanente que cruce temporada de polen, aplicación de agroquímicos, consultas médicas por alergias, asma, rinitis e irritación ocular.
Sin esos datos, el padecimiento queda disperso: familias que compran antihistamínicos, niños con crisis respiratorias, adultos mayores con irritación constante y trabajadores agrícolas expuestos directamente.
El agua: la otra cara del problema.
A la presión sanitaria se suma la presión hídrica. El nogal pecanero es uno de los cultivos más demandantes de agua en el norte del país. En Chihuahua, documentos técnicos han advertido que el agotamiento de acuíferos en regiones nogaleras es acelerado y que una parte importante de la superficie de nogal se riega con agua de pozo profundo.
Estudios sobre requerimientos hídricos del nogal en la región centro-sur de Chihuahua señalan que la producción de nuez demanda gran parte del agua disponible, en un contexto de sobreexplotación de cuencas superficiales y subterráneas.
Un modelo que debe revisarse.
El debate no es contra la producción ni contra los agricultores. El punto es que un cultivo rentable no puede sostenerse a costa de acuíferos agotados, posible exposición comunitaria a agroquímicos y temporadas de alergias normalizadas como si fueran inevitables.
Lo mínimo exigible sería un programa de vigilancia sanitaria y ambiental que incluya:
monitoreo de polen, registro de aplicaciones de agroquímicos, avisos preventivos a la población, control de deriva por viento, protección a trabajadores, análisis de agua, regulación de pozos y transparencia sobre el impacto real de las nogaleras en la salud y el acuífero.
El nogal ha dado riqueza a Chihuahua, pero también está dejando preguntas que ya no pueden ignorarse:
¿cuánta agua queda?, ¿qué respira la población?, ¿qué químicos se están aplicando y quién vigila sus efectos?