Mientras Parral proyecta más pozos, expertos insisten en detener la sobreexplotación y cerrar tomas clandestinas

Mientras la administración municipal apuesta por aumentar el volumen de extracción, permanece sin respuesta el problema de los pozos clandestinos y la falta de control sobre el uso del agua en sectores comerciales, agrícolas e industriales.

Parral, Chih.— El presidente municipal de Hidalgo del Parral, Salvador Calderón, anunció que su administración contempla la perforación de hasta dos nuevos pozos de agua como medida para combatir el desabasto que afecta a la ciudad, especialmente durante los meses de calor. Según detalló, el objetivo es iniciar las obras antes de que finalice el año y lograr una inyección de hasta 50 litros por segundo a la red municipal.

Sin embargo, esta estrategia —presentada como parte de una «solución definitiva»— ha generado críticas entre especialistas y sectores ciudadanos que consideran que abrir más pozos profundiza un modelo insostenible de manejo hídrico, en lugar de atender los factores estructurales que están agravando la escasez.

¿Solución o parche?

Desde hace años, la región enfrenta una creciente crisis de sobreexplotación del acuífero local. Diversas investigaciones han alertado que el nivel freático ha descendido de manera constante, mientras el número de pozos —legales e ilegales— se ha multiplicado sin una regulación efectiva. Frente a ello, voces expertas insisten en que la solución no pasa por perforar más, sino por cerrar pozos clandestinos, instalar medidores volumétricos y frenar nuevas concesiones.

“No se puede seguir extrayendo agua a ciegas. Cada pozo nuevo pone en riesgo la sustentabilidad del acuífero. Lo que urge es un plan de manejo integral, con monitoreo real, control volumétrico y eliminación de tomas ilegales”, explicó a este medio un exfuncionario de la Comisión Nacional del Agua con conocimiento en el tema.

Una inversión costosa con efectos inciertos

De acuerdo con Calderón, uno de los pozos se perforaría en la zona de Los Mimbres, cerca de instalaciones de Pemex. El proyecto, que ya fue presentado ante la Conagua, contempla una inversión de 25 millones de pesos, incluyendo perforación, equipamiento y la línea de conducción hacia la red principal de agua potable.

Aunque el alcalde calificó esta iniciativa como “un paso hacia una solución permanente”, reconoció que el Ayuntamiento no cuenta con los recursos suficientes para equipar ambos pozos, por lo que en una primera etapa solo se avanzaría con uno.

La ausencia de una política de control

Mientras la administración municipal apuesta por aumentar el volumen de extracción, permanece sin respuesta el problema de los pozos clandestinos y la falta de control sobre el uso del agua en sectores comerciales, agrícolas e industriales.

Tampoco se han implementado —hasta ahora— sistemas de medición volumétrica obligatoria que permitan conocer cuánta agua se extrae y quiénes son los mayores consumidores, lo que dificulta una gestión racional del recurso.

Un modelo agotado

La lógica de “más pozos, más agua” parece no tomar en cuenta que el acuífero de Parral se encuentra en franca sobreexplotación, según datos de la propia Conagua. Insistir en perforaciones sin una regulación de fondo no solo resulta ambientalmente riesgoso, sino financieramente inviable.

“Es como querer llenar un balde con más agua, cuando el balde tiene una fuga que nadie está tapando”, comentó un activista ambiental de la región.

El riesgo es que, ante el agotamiento del acuífero, el problema del agua no se resuelva a mediano plazo y, por el contrario, se agrave con mayor velocidad. La verdadera solución, coinciden diversos actores, no está en seguir sacando más agua, sino en aprender a cuidarla.

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