Megaproyecto turístico amenaza con desmontar 109 hectáreas de bosque de cardones en La Paz

Organizaciones ambientales advierten que El Saltito Segunda Etapa contempla residencias, un hotel, un campo de golf y cuerpos de agua artificiales en una región con estrés hídrico

La Paz, Baja California Sur.– Un proyecto turístico residencial que pretende transformar más de 109 hectáreas de terreno forestal en la zona costera de El Saltito encendió las alertas entre ciudadanos, colectivos y organizaciones ambientales de La Paz, quienes solicitaron a las autoridades federales negar la autorización actualmente en evaluación.

El proyecto, denominado El Saltito Segunda Etapa, es promovido por Banco Ve Por Más en su carácter de legatario del fideicomiso número 1157. La propuesta contempla el desmonte de 109.622 hectáreas ubicadas en la subdelegación La Fortuna, dentro del municipio de La Paz.

En esa superficie se proyecta la habilitación y comercialización de lotes residenciales, la construcción de un campo de golf, dos cuerpos de agua artificiales, un hotel, un club de playa privado y diferente infraestructura asociada.

El procedimiento presentado ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales corresponde a una solicitud de cambio de uso de suelo en terrenos forestales, identificada con la bitácora 03/DS-0011/03/26.

Aunque el plan considera un periodo de 20 años para preparar y construir el desarrollo, la vegetación existente no puede retirarse sin la autorización federal correspondiente.

Organizaciones solicitan negar la autorización

Mediante un pronunciamiento conjunto, las organizaciones BCSicletos; Es Mi Playa, Mi Barrio; Cerca BCS; Colaboratorio de Ciencias Sociales para la Sustentabilidad; Cómo Vamos La Paz; Contener La Paz; Iniciativa por los Mares y las Costas de México, y Ponguinguiola pidieron detener el procedimiento.

Los colectivos sostienen que el estudio técnico presentado por los promoventes no acredita suficientemente los requisitos ambientales establecidos por la legislación forestal.

“El Saltito ha sido siempre un espacio de toda la comunidad paceña. Lo que está en juego no es un terreno baldío, sino un bosque de cardones y una playa viva, un ecosistema costero que, una vez destruido, no se recuperará”, expresaron.

La solicitud es evaluada por la Semarnat y deberá considerar las opiniones técnicas del Consejo Estatal Forestal de Baja California Sur y del Comité Técnico Estatal de Cambio de Uso de Suelo.

Más de 110 mil plantas dentro del polígono

De acuerdo con los datos difundidos por las organizaciones, en las 109.622 hectáreas existen alrededor de 110 mil plantas leñosas y suculentas. De ese total, aproximadamente 21 mil corresponden a ejemplares de porte arbóreo, 58 mil a arbustos y cerca de 31 mil 800 a cactáceas.

Entre estas últimas sobresalen aproximadamente 17 mil 400 cardones de la especie Pachycereus pringlei, considerada la planta más abundante dentro del sitio.

El cardón desempeña una función estructural dentro del ecosistema desértico, al proporcionar sombra, refugio, alimento y espacios de reproducción para distintas especies. Su crecimiento es extremadamente lento y algunos de los ejemplares de mayor tamaño pueden superar los dos siglos de vida.

“Esto no es monte pelón, es un ecosistema que ninguna reforestación repone en el plazo de una vida humana”, señalaron los colectivos.

Aunque el estudio clasifica como baja la afectación debido a que la superficie solicitada representa 0.88% de un área de influencia de 12 mil 394.773 hectáreas, las organizaciones cuestionaron esa comparación.

Dentro del polígono específico del proyecto se removería prácticamente toda la vegetación forestal, en una superficie descrita por el propio documento como cubierta en más de 95% por vegetación y con un estado de conservación alto.

“Comparar el daño contra una superficie inflada no lo hace pequeño, lo disfraza”, acusaron.

Especies protegidas quedarían dentro del área afectada

Las asociaciones informaron que en el terreno se identificaron al menos cuatro especies incluidas en alguna categoría de riesgo dentro de la NOM-059-Semarnat-2010.

Entre ellas se encuentran:

  • La biznaga Ferocactus townsendianus, considerada amenazada.
  • La lagartija cola de cebra Callisaurus draconoides, catalogada como amenazada.
  • La cachora de árbol cola negra o lagartija peninsular Urosaurus nigricauda, también amenazada.
  • El garambullo Lophocereus schottii, sujeto a protección especial.

Como medida de mitigación, el estudio propone rescatar y reubicar ejemplares en superficies desprovistas de vegetación dentro del área de influencia. Sin embargo, los ambientalistas consideran que trasladar cactáceas desde zonas conservadas hacia suelos áridos no garantiza su supervivencia ni permite reproducir las relaciones ecológicas existentes.

La reubicación de plantas tampoco compensaría de manera inmediata la pérdida de ejemplares de crecimiento lento, especialmente los cardones centenarios que sostienen parte de la estructura del ecosistema.

Campo de golf y lagos artificiales en una ciudad con estrés hídrico

Uno de los puntos más cuestionados es la construcción de un campo de golf y cuerpos de agua artificiales en una región donde la disponibilidad de agua constituye uno de los principales problemas ambientales y urbanos.

El proyecto destina 13.134 hectáreas a dos cuerpos de agua artificiales y otras 16.669 hectáreas a una parte del campo de golf contemplado dentro del plan maestro.

Los colectivos advirtieron que eliminar la vegetación reducirá la capacidad natural del suelo para contener escurrimientos, disminuir la velocidad del agua, favorecer la infiltración y reducir procesos de erosión.

Frente a las más de 109 hectáreas que serían intervenidas, el estudio contempla aproximadamente cinco hectáreas para obras de conservación de suelo, superficie que las organizaciones calificaron como insuficiente.

Durante la etapa de construcción, el abastecimiento de agua se realizaría mediante pipas, mientras la electricidad sería proporcionada por plantas de diésel debido a que el lugar carece de servicios.

El desarrollo proyecta además la instalación de dos plantas desaladoras, cuya salmuera sería conducida al subsuelo. Este procedimiento también genera dudas sobre los posibles efectos de la concentración de sales en el terreno y las aguas subterráneas.

Una playa ubicada a 17 kilómetros de La Paz

El Saltito se localiza aproximadamente a 17 kilómetros al noreste de la capital de Baja California Sur. Durante años ha sido utilizado por familias, pescadores, visitantes y habitantes de La Paz como un espacio costero de convivencia y acceso común.

Los inconformes temen que la construcción de un hotel con club privado y lotes residenciales transforme gradualmente las condiciones de acceso a la playa, aunque la legislación mexicana establece que las playas y la zona federal marítimo-terrestre son bienes de uso público.

El sábado anterior, cientos de personas caminaron por el malecón de La Paz para solicitar que la Semarnat rechace la autorización. Durante la movilización, los participantes defendieron el carácter ambiental y comunitario de El Saltito.

“Así se han ido perdiendo las playas: poco a poco y en silencio. El Saltito todavía es de La Paz, y lo que se decida ahora define si sigue siendo una playa de uso común. Defenderlo depende de que seamos comunidad”, manifestaron.

La decisión final recaerá en las autoridades ambientales federales. Lo que está en discusión no es únicamente la autorización de un desarrollo inmobiliario, sino el futuro de un bosque costero dominado por cardones centenarios, especies protegidas y una playa que la comunidad paceña reconoce como parte de su patrimonio natural.

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