La verificación en tierra confirmó la magnitud del sembradío: 90 hectáreas con una densidad elevada de plantas, estimadas en más de tres millones y medio de ejemplares de cannabis, lo que colocó el hallazgo entre los más significativos de su tiempo en la región.
Jiménez, Chihuahua. — Entre los archivos de la hemeroteca del Periódico El Siglo de Torreón se conserva el registro de uno de los decomisos de droga más relevantes y menos difundidos del norte del país. El 4 de agosto de 1994, en el ejido Los Acebuches, municipio de Jiménez, el Ejército Mexicano destruyó un mega plantío de marihuana localizado a pocos kilómetros del histórico rancho Búfalo, escenario de otro decomiso emblemático ocurrido una década antes.

El hallazgo, sustentado en notas periodísticas de la época, ocurrió en una zona semidesértica donde la actividad agrícola legal parecía improbable. Bajo esa apariencia, operaba una siembra clandestina de gran escala que, pese a su dimensión, recibió escasa atención mediática a nivel nacional.
Detección aérea y confirmación en tierra.
De acuerdo con los reportes hemerográficos, el plantío fue identificado mediante labores de inteligencia militar y sobrevuelos de reconocimiento, con apoyo de información del Servicio Secreto. Desde el aire, los elementos observaron una extensa mancha verde en medio del desierto, camuflada entre aparentes cultivos de maíz.
La verificación en tierra confirmó la magnitud del sembradío: 90 hectáreas con una densidad elevada de plantas, estimadas en más de tres millones y medio de ejemplares de cannabis, lo que colocó el hallazgo entre los más significativos de su tiempo en la región.
Operativo coordinado.
El aseguramiento del predio se realizó mediante un operativo conjunto en el que participaron aproximadamente 300 elementos del Ejército Mexicano, la Policía Judicial del Estado y la entonces Policía Federal. Las fuerzas ingresaron al ejido Los Acebuches para asegurar y destruir el cultivo sin que se reportaran enfrentamientos.

Las autoridades detallaron que el plantío registraba una densidad aproximada de 40 mil plantas por hectárea, con una altura promedio cercana a 30 centímetros, lo que evidenciaba una planeación agrícola cuidadosa y una fase avanzada de desarrollo.
Proximidad geográfica con Búfalo.
El caso de Los Acebuches adquiere relevancia por su cercanía territorial con el rancho Búfalo, descubierto en 1984 en el municipio de Allende, Chihuahua, y vinculado en su momento a Rafael Caro Quintero. Ambos puntos se localizan en el corredor semidesértico del sur del estado, una región que, durante las décadas de 1980 y 1990, concentró operaciones de siembra y producción ilícita.
A diferencia del caso Búfalo —que tuvo amplia difusión nacional e internacional—, el operativo de Los Acebuches permaneció mayormente en la cobertura regional, pese a tratarse de un decomiso de gran escala.
Impacto comunitario.
Durante el operativo fueron detenidos trabajadores originarios de Hidalgo del Parral y Guadalupe y Calvo, quienes declararon desconocer la identidad de los responsables del terreno. Para habitantes de la zona, el episodio forma parte de una etapa poco documentada, marcada por presencia militar, tensión social y cambios en la dinámica comunitaria.
Un episodio poco visible de la historia reciente.
Décadas después, la reactivación del interés público en los grandes plantíos del norte del país ha vuelto la mirada a estos episodios. Sin embargo, Los Acebuches continúa siendo un caso escasamente referido, pese a estar respaldado por fuentes hemerográficas y a su relevancia para comprender la dimensión territorial del fenómeno en Chihuahua.
Memoria y contexto.
El decomiso de 1994 en Los Acebuches demuestra que la historia del narcotráfico en México no se limita a los episodios más difundidos. Existen hechos documentados que ayudan a comprender la escala, la organización y la geografía de estas operaciones. A casi tres décadas del operativo, el ejido Los Acebuches permanece como un testimonio histórico de una etapa compleja del sur de Chihuahua que merece ser revisada y contextualizada con rigor periodístico.