El municipio no solo se ha abierto a recibir más visitantes, también ha trabajado para mejorar la experiencia. Desde la rehabilitación de baños y albercas en espacios públicos hasta proyectos innovadores como la escalinata hacia las pinturas rupestres, cada acción fortalece la infraestructura turística.
Una anécdota que cambió la ruta.
HISTORIASMX. – “Antes de entrar a la presidencia me tocó ir a Chihuahua a hacer unos trámites. Para hacer tiempo, con mi esposa y mi niña nos subimos al recorrido turístico de Chihuahua Bárbaro. En el trolebús me tocó sentarme enseguida de unas señoras que venían de Juárez, muy entusiasmadas porque andaban recorriendo todo el estado: que ya habían ido a Casas Grandes, a Guachochi, a Parral, a Creel… y entonces yo les pregunté: ¿y Jiménez, por qué no van?”

La respuesta fue desconcertante: “¿y qué hay en Jiménez?”
“En ese momento entendí la dimensión del reto. No sabían que en Jiménez tenemos manantiales, historia, fósiles, aventura en el desierto. Les platiqué un poco, y hasta el chofer del recorrido se interesó: ‘¿a poco sí hay tanto?’. Esa pregunta me quedó grabada”, relató el alcalde municipal de Jiménez, Francisco Muñoz.
El sueño que se volvió realidad.
Lo que parecía una plática casual se transformó en hechos. Tiempo después, Chihuahua Bárbaro empezó a ofertar rutas hacia Jiménez.
“Un día me tocó verlos aquí, pura casualidad, en el Ex Cuartel Militar. Eran dos camionetas llenas de visitantes. Yo llegué y les pregunté si querían entrar, y como no había quién les explicara mucho, yo mismo les di el tour. Les conté lo de Pancho Villa, lo de la Calzada, lo de Siete Leguas… y ellos quedaron sorprendidos. Fue un momento bonito, porque entendí que tenemos mucho que mostrar y que nos faltaba creérnosla más”, narró el alcalde.

Desde entonces, Jiménez dejó de ser un lugar olvidado en la ruta del turismo chihuahuense y empezó a ser un destino a descubrir.
El orgullo de la Ciudad de los Ríos.
Jiménez, conocida como La Ciudad de los Ríos, guarda entre sus calles y paisajes un mosaico de atractivos que muy pocos imaginan hasta que los visitan:
- La Calzada Juárez, emblema de la ciudad y testigo de su historia.
- El Centro Histórico, con casonas antiguas que respiran tradición.
- La Parroquia del Santo Cristo de Burgos, símbolo de fe y arquitectura.
- El Ex Cuartel Militar, donde se cruzan la memoria revolucionaria y la cultura local.
- Las aguas termales del Ojo de Dolores y Los Remedios, ideales para el descanso.
- El Ojo del Caballo, lugar de leyendas y paisajes únicos.
- La enigmática Zona del Silencio, imán para científicos y aventureros.

“Cuando les empecé a contar todo esto, muchos visitantes me decían: pues no sabíamos que tenían tanto. Y esa es la clave: tenemos que enseñar lo que somos, porque Jiménez es tierra de historia, de agua y de desierto”, comentó Muñoz.
Hospitalidad y nuevas obras para el turismo.
El municipio no solo se ha abierto a recibir más visitantes, también ha trabajado para mejorar la experiencia. Desde la rehabilitación de baños y albercas en espacios públicos hasta proyectos innovadores como la escalinata hacia las pinturas rupestres, cada acción fortalece la infraestructura turística.

“Es un gusto enorme ver cómo la gente empieza a venir. No nada más es economía, también es identidad. Es que se reconozca que Jiménez tiene algo especial que ofrecer. Y créanme que cada visitante se lleva un pedacito de nuestra tierra en el corazón”, aseguró el alcalde.
Testimonios de primera mano.
La experiencia de Muñoz guiando personalmente a los visitantes en el Ex Cuartel refleja la esencia de Jiménez: cercanía, orgullo e historia viva.
“Los turistas se emocionaban cuando les contaba del fusilamiento que aquí estuvo planeado, del caballo Siete Leguas, de cómo Villa pasó por estas tierras. Se me quedaban viendo sorprendidos. Y yo pensé: si con solo contarles un poco ya se enganchan, imagínense con todo lo que falta por mostrar”, dijo el alcalde.

Ese contacto directo, esa pasión por la historia local, es lo que ha distinguido la nueva etapa turística del municipio.
Una invitación abierta.
Hoy, con rutas ya en marcha y visitantes que comienzan a llegar con más frecuencia, Jiménez se posiciona como un nuevo atractivo dentro de la vasta riqueza chihuahuense.

“Nos da mucho gusto que ahora Jiménez esté en la ruta. Este apenas es el inicio, pero sé que vamos a seguir creciendo. Aquí hay hospitalidad, hay historia, hay cultura, hay agua, hay desierto. Y lo más importante: hay gente buena que recibe con los brazos abiertos”, concluyó el alcalde.
Y finalmente lanzó una invitación clara y emotiva:
“Visitar Jiménez es vivir la esencia de Chihuahua: caminar por la Calzada Juárez, sumergirse en los manantiales de Dolores, conocer la historia revolucionaria en el Ex Cuartel, dejarse llevar por las leyendas del Ojo del Caballo o asombrarse con el misterio de la Zona del Silencio. Aquí se respira vida, historia y hospitalidad. Vengan, descúbrannos, y estoy seguro que querrán regresar.”