La historia de Jiménez se teje con hilos de valentía y esperanza. Antes de ser la ciudad que conocemos hoy, este territorio fue hogar de tribus originarias y escenario de los primeros pasos de los colonizadores españoles que venían desde Santa Bárbara, Parral y Valle de San Bartolomé.
HISTORIASMX. – Jiménez no es solo un punto en el mapa: es un cruce de historias, un lugar donde los ecos del pasado conviven con la calidez de su gente, la riqueza de su cultura y la majestuosidad de sus paisajes.

Situada en el extremo sureste de Chihuahua, a la entrada del Bolsón de Mapimí y cerca de Durango, Jiménez se alista para vivir una de sus temporadas más esperadas: la Feria Santo Cristo de Burgos 2025, una celebración que no solo evoca tradición, sino que también impulsa la identidad turística y cultural de esta tierra.
Un legado que se levanta desde el siglo XVIII
La historia de Jiménez se teje con hilos de valentía y esperanza. Antes de ser la ciudad que conocemos hoy, este territorio fue hogar de tribus originarias y escenario de los primeros pasos de los colonizadores españoles que venían desde Santa Bárbara, Parral y Valle de San Bartolomé. En 1643, el capitán Diego de Zubía levantó la Hacienda de Dolores de Guajoquilla a la orilla del Río Florido. Sin embargo, la resistencia indígena hizo que el lugar fuera abandonado y repoblado varias veces.

Finalmente, el 4 de enero de 1753, el capitán Bernardo Antonio Bustamante y Tagle fundó el Real Presidio de Santa María de las Caldas del Valle de Huejuquilla, un enclave militar que marcó el inicio definitivo de lo que hoy es Jiménez. Desde entonces, este presidio se convirtió en un bastión de seguridad para viajeros que temían los ataques de apaches y comanches.
Salvador Mendoza Rede, cronista local, lo explica así:
“Jiménez no era solo un sitio de paso: era un refugio, un punto seguro para caravanas que recorrían el Camino Real de Tierra Adentro, esa vasta ruta que conectaba la Ciudad de México con Santa Fe. Aquí se protegían vidas, mercancías y sueños.”
El Camino Real: la arteria histórica que nos conecta con el mundo
Con casi 3 mil kilómetros de longitud, el Camino Real de Tierra Adentro fue, en el virreinato, la gran ruta de comercio y colonización. Jiménez fue un eslabón esencial en esa cadena, tanto por su ubicación estratégica como por la promesa de agua y resguardo en medio del desierto. Por este camino pasaron metales, textiles, herramientas y también ideas, cultura y fe.

Hoy, este itinerario es reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial, y Jiménez es parte de esa riqueza viva. Caminar por sus calles es descubrir huellas coloniales que dialogan con monumentos revolucionarios, ferrocarrileros y modernos.
Un destino para vivir experiencias únicas
Durante la Feria Santo Cristo de Burgos, que se llevara a cabo del 01 al 10 de agosto en Jiménez, no solo ofrece música, juegos y gastronomía: abre sus puertas al turismo histórico y de naturaleza. En entrevista exclusiva para HISTORIASMX, el alcalde Francisco “Pancho” Muñoz subraya:
“Jiménez es mucho más que feria: es cultura, historia y hospitalidad. Es la tierra de aguas termales y la entrada a la enigmática Zona del Silencio. Queremos que cada visitante se lleve el recuerdo de nuestra calidez y de un territorio lleno de magia.”
1. Tierra de aguas termales
A pocos minutos del Centro Histórico, brotan los manantiales que han dado identidad al municipio: Ojo de Dolores, Las Pampas y las cavernas termales de la Hacienda de Los Remedios. Espacios ideales para descansar, disfrutar del agua tibia y convivir en un entorno natural.
2. La Zona del Silencio: el misterio del Bolsón de Mapimí
Localizada en los límites de Chihuahua, Durango y Coahuila, esta región es famosa por fenómenos electromagnéticos, flora única como los nopales morados y cielos nocturnos que invitan a la observación astronómica. Desde Jiménez se organizan recorridos para aventureros y amantes del ecoturismo.
3. Centro Histórico y patrimonio cultural
Entre plazas, iglesias y casonas antiguas, el visitante puede recorrer:

- La Iglesia del Santo Cristo de Burgos, joya espiritual y arquitectónica.
- El Antiguo Cuartel de la División del Norte, cargado de historia revolucionaria.
- La Calzada Juárez, con sus árboles centenarios y la icónica Glorieta Mariano Jiménez.
- El Molino Harinero Río Florido, gigante industrial del pasado, testigo mudo de guerras y bonanza económica.
Ferias que unen tradición y modernidad
La Feria Santo Cristo de Burgos no es solo una fiesta: es un símbolo de identidad. Durante varias semanas, la ciudad vibra con eventos culturales, presentaciones artísticas, juegos mecánicos y la tradicional verbena popular. Este año, el Gobierno Municipal apuesta por una feria organizada, segura y con precios accesibles, buscando que nadie se quede sin disfrutar.

“Queremos que nuestras familias y visitantes encuentren en la feria un espacio digno, seguro y lleno de alegría. Jiménez es anfitrión por naturaleza”, destacó el alcalde Muñoz.
Una invitación para todos
Jiménez se prepara para recibirte con los brazos abiertos. Ven a caminar por sus calles históricas, sumérgete en aguas termales, contempla un atardecer desde la Sierra de Chupaderos, vive la experiencia en la Zona del Silencio y celebra con nosotros la feria que da vida a la tradición.
Porque Jiménez no solo se visita: se vive, se siente y se recuerda.
Por: Gorki Rodríguez.