Del norte de México al corazón de la Guerra Fría: la historia del MAR.

El último contingente del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) y la internacionalización de la guerrilla mexicana

HISTORIASMX / Reportaje Especial. – A finales de 1967 y principios de 1970, en uno de los episodios menos conocidos de la historia política y armada de México, un pequeño grupo de jóvenes militantes del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) emprendió un viaje clandestino que los llevaría del árido norte del país hasta los centros de adiestramiento político-militar de Corea del Norte.

Elda Nevárez -aparece en la foto de derecha a izquierda- ex Guerrillera del MAR. Fue de las integrantes del grupo que viajo de México a Corea del Norte.

Se trató del tercer y último contingente del MAR: cuatro mujeres y veintidós hombres, de los cuales siete eran originarios del estado de Chihuahua. Su salida ocurrió en el contexto de la Guerra Fría, en un México marcado por la represión política, la desigualdad social y la radicalización de sectores estudiantiles y campesinos.

México antes de la insurgencia armada.

Durante las décadas de 1950 y 1960, el país vivió una aparente estabilidad política bajo el régimen del Partido Revolucionario Institucional. Sin embargo, bajo esa superficie se acumulaban conflictos sociales profundos.

Juan Chávez de la Rocha, uno de los integrantes chihuahuenses del MAR, recuerda que las condiciones económicas, la falta de canales democráticos reales y la represión sistemática fueron determinantes para que numerosos jóvenes optaran por la vía armada.

Juan Chávez de la Rocha -aparece en la parte izquierda de la imagen- y Fernando Pineda -escritor del libro: En las Profundidades del Mar – El Oro no Llego de Moscú-. Ambos fueron ex guerrilleros del MAR.

Entre los hechos que marcaron a toda una generación destacan:

  • 1952: Miguel Henríquez Guzmán denuncia fraude electoral tras perder la elección presidencial.
  • 1956: el Ejército ocupa violentamente el Instituto Politécnico Nacional, expulsando a decenas de estudiantes del internado.
  • 1964: Genaro Vázquez Rojas llama a la formación de comités de lucha.
  • 1965: el asalto al cuartel de Madera, en Chihuahua, encabezado por Arturo Gámiz, marca el surgimiento de la guerrilla moderna en el norte del país.
  • 2 de octubre de 1968: la masacre de Tlatelolco, ordenada por el presidente Gustavo Díaz Ordaz, cierra toda posibilidad de protesta pacífica para amplios sectores juveniles.

Ese último episodio, ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas, fue —en palabras de los entrevistados— “la gota que derramó el vaso”.

El origen del MAR: Moscú como punto de partida.

Casi al anochecer, durante una entrevista realizada en el verano de 2019 en la región de La Laguna, Juan Chávez relató que el germen del MAR no surgió en México, sino en la entonces Unión Soviética.

Cuatro estudiantes mexicanos que cursaban estudios en la Universidad de la Amistad de los Pueblos Patricio Lumumba, en Moscú, se reunieron para discutir una pregunta central:
¿Qué hacer frente a la situación política y social que vivía México?

La respuesta fue radical: abandonar los estudios, regresar al país y comenzar el reclutamiento de cuadros para una organización revolucionaria armada.

Juan Chávez de la Rocha. Ex Guerrillero del MAR y de los que viajo de México a Corea del Norte.

El escritor e investigador Fernando Pineda Ochoa, autor del libro En las profundidades del MAR: El oro no llegó de Moscú, documenta que los fundadores iniciales fueron Alejandro López Murillo, Leonardo Mendoza Sosa, Camilo Estrada Luviano y Fabricio Gómez Souza, a quienes posteriormente se sumarían otros militantes.

La búsqueda de apoyo internacional.

Una vez en México, el naciente MAR comprendió que su supervivencia dependía del respaldo internacional. Según Fernando Pineda, el primer acercamiento fue con Cuba; sin embargo, la isla declinó apoyar al grupo debido a su relación diplomática con México tras el triunfo del Movimiento 26 de Julio.

Posteriormente buscaron apoyo en Vietnam y China, sin éxito. Finalmente, la respuesta positiva llegó desde la República Popular Democrática de Corea.

Dos militantes del MAR —Fabricio Gómez y Octavio, alias “Julio”— fueron los encargados de realizar las negociaciones con representantes norcoreanos, quienes aceptaron brindar entrenamiento político-militar al grupo mexicano.

Tres viajes, un mismo objetivo.

El primer contingente viajó en 1968: diez elementos que se trasladaron de forma escalonada para evitar sospechas. Su entrenamiento duró seis meses.

En 1969, partió el segundo grupo, integrado por 26 personas, entre ellas dos mujeres. Su adiestramiento se extendió por once meses, con especialización en comunicación y demolición.

Armando Gaytán -alias el «Bigos»- en la parte izquierda de la imagen. Parte de los integrantes del grupo del MAR, que viajo de México a Corea del Norte.

Finalmente, a finales de 1969 y principios de 1970, partió el tercer y último contingente, conformado por 26 militantes. Entre ellos, siete chihuahuenses: Armando Gaytán Saldívar, Herminia Gómez Carrasco, Juan Chávez de la Rocha, Elda Nevárez Flores, Luis Antonio Alvarado Martínez, Cadena y “Pedro”.

El reclutamiento en Chihuahua fue coordinado por Paulino Peña Peña, quien contactó primero a Herminia Gómez; ella, a su vez, extendió la invitación a Armando Gaytán, Juan Chávez y Elda Nevárez.

El viaje clandestino.

Armando Gaytán relató, en una segunda ronda de entrevistas realizadas en la ciudad de Chihuahua, que el trayecto se realizó en grupos pequeños y con múltiples escalas: Alemania, Moscú, Irkutsk en la Siberia soviética, y finalmente Corea del Norte.

El objetivo era claro: evitar la detección por parte de la Dirección Federal de Seguridad, las Guardias Blancas y el Ejército mexicano.

La llegada al campo de entrenamiento.

Juan Chávez recuerda con precisión el momento de arribo al centro de entrenamiento:

“Nos bajamos del automotor asombrados por lo que veíamos. Pensábamos que no había nadie, cuando de la oscuridad surgió una cuadrilla de uniformados completamente armados. Una voz de mando ordenó: ‘¡Atención, firmes, ya!’”.

La sorpresa fue mayor al descubrir que quien comandaba al grupo era una mujer y que aquellos militares no eran coreanos. Eran compañeros del MAR pertenecientes a los contingentes anteriores, quienes rompieron filas para saludarlos.

“Las voces se confundían, pero lo que más se escuchaba era: ‘Compañeros, ¿cómo están?, bienvenidos’”.

Conclusión.

El entrenamiento del MAR en Corea del Norte representa uno de los episodios más complejos y menos documentados de la guerrilla mexicana. No solo revela la dimensión internacional del conflicto interno, sino también la profundidad de la ruptura entre el Estado mexicano y una generación que, tras agotar las vías pacíficas, optó por la insurgencia armada.

Desde el desierto de La Laguna hasta los confines de Asia Oriental, la historia del último contingente del MAR es testimonio de una época en la que la política se vivía —y se moría— con las armas en la mano y la convicción de que otro país era posible.

Por: Gorki Rodríguez / HISTORIASMX-Laboratorio de Periodismo.

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