El asalto al cuartel de Ciudad Madera (Chihuahua) —realizado en la madrugada del 23 de septiembre de 1965 por un grupo guerrillero campesino y estudiantil— es considerado la primera gran acción insurreccional de la guerrilla contemporánea en México. En 2025 se cumplen 60 años de ese acontecimiento. El siguiente reportaje reúne fuentes primarias y secundarias (archivos, crónicas periodísticas, investigaciones históricas y testimonios) para ofrecer una narrativa amplia, documentada y crítica: qué ocurrió, quiénes participaron, cuántas víctimas hubo, cuál fue la reacción del Estado y cómo ha permanecido en la memoria colectiva del país.
El día y la acción: minuto a minuto.
HISTORIASMX. – En la madrugada del 23 de septiembre de 1965, un pequeño grupo —formado por campesinos, estudiantes, maestros rurales y líderes agrarios— atacó el cuartel militar de la cabecera municipal de Madera, en la sierra de Chihuahua. El asalto fue liderado por figuras como Arturo Gámiz García y Pablo Gómez (entre otros), y formó parte de lo que se conoce como las primeras expresiones armadas organizadas en México en la segunda mitad del siglo XX. El objetivo declarado era desarmar al destacamento, desafiar la presencia militar y dar inicio a una insurrección que, para sus autores, pretendía abrir paso a un cambio social profundo.

Durante el ataque, las fuerzas guerrilleras encontraron mayor resistencia de la esperada: en el cuartel estaban desplegados alrededor de 125 efectivos, muy por encima de la estimación que había hecho el grupo atacante. El resultado fue una breve pero intensa confrontación con numerosas bajas en ambos bandos.
Víctimas, pérdidas y cifras clave (lo que la documentación registra).
Las fuentes consultadas —archivos, crónicas y trabajos de memoria— reportan los siguientes números y nombres, aunque algunos detalles aparecen con variantes en distintas crónicas (por eso se citan varias fuentes para corroborar):
- Bajas militares: al menos 6 soldados muertos (entre ellos un teniente y varios sargentos y cabos) y otros heridos.
- Bajas del grupo guerrillero: se registran al menos 8 guerrilleros muertos durante el enfrentamiento; varios más consiguieron sobrevivir y escapar. Entre los fallecidos aparecen nombres como Arturo Gámiz García (principal dirigente), Pablo Gómez Ramírez (mencionado como participante y líder), Emilio Gámiz, Antonio Scobell, Óscar Sandoval Salinas, Miguel Quiñones Pedroza, Rafael Martínez Valdivia y Salomón Gaytán. También se consignan sobrevivientes como Ramón Mendoza y Guadalupe Scobell Gaytán.
- Heridos y detenidos: además de los heridos en ambos bandos, la represión posterior se tradujo en detenciones masivas y en testimonios de tortura y violencia contra pobladores de la sierra, que fueron perseguidos por el Ejército durante las semanas siguientes. Varias investigaciones y el reporte de la prensa de la época documentan detenciones arbitrarias y malos tratos a vecinos y simpatizantes percibidos.
Nota sobre cifras: los conteos exactos y los nombres a veces varían entre fuentes (prensa contemporánea, archivos estatales, relatos de sobrevivientes y compilaciones históricas). Para este reportaje se han cruzado los nombres y cifras con al menos tres fuentes independientes para minimizar errores.
El contexto político y social de la acción.
La década de 1960 en México estuvo marcada por el crecimiento de movimientos sociales —maestros rurales, estudiantes, campesinos— que protestaban por desigualdades, represión local y falta de acceso a la tierra y la justicia. En la sierra chihuahuense, la conjunción de pobreza rural, disputas agrarias y la presencia de fuerzas armadas creó un caldo de cultivo para la radicalización de algunos sectores. El asalto a Madera ocurrió en ese escenario: jóvenes egresados de normales rurales y líderes agrarios que habían experimentado tensiones con autoridades locales y que vieron en la acción armada una vía de ruptura con la política clientelar y la represión.
Desarrollo militar y reacción estatal.
La respuesta del Estado fue veloz y contundente. Tras el asalto se desplegaron refuerzos: centenares de tropas, retenes en salidas de la población, patrullajes aéreos y ocupación de zonas estratégicas. Hay registros (y testimonios) que hablan de la llegada de unidades especializadas y el uso de aeronaves para intimidar y rastrear a los sobrevivientes. La reacción de las fuerzas federales y estatales incluyó razias en comunidades cercanas, arrestos masivos y, según informes posteriores, detenciones arbitrarias y torturas. Investigaciones contemporáneas y recientes sobre la “guerra sucia” y la represión en México citan a Madera como uno de los episodios tempranos de contrainsurgencia.

Uno de los gestos que quedó en la memoria es el tratamiento desigual de los cuerpos: los militares muertos recibieron honores y se les dio funeral, mientras que los cuerpos de los guerrilleros fueron enterrados en una fosa común por orden de la autoridad estatal —un acto que generó indignación en los pobladores y fue recordado por familiares y cronistas. Algunos relatos periodísticos y testimonios destacan la negativa de cierta autoridad religiosa a bendecir a los guerrilleros, en contraste con el funeral militar dedicado a los soldados.
¿Quiénes fueron los atacantes? rostros y trayectorias.
El grupo que protagonizó el asalto estaba integrado por una mezcla de profesores rurales, estudiantes de las normales rurales, campesinos y líderes locales. Entre las figuras más citadas en las fuentes están Arturo Gámiz García y Pablo Gómez, ambos con vínculos a la militancia agraria y educativa en la región. Muchos de ellos habían participado antes en actos de desobediencia civil o en movimientos agrarios; el asalto del 23 de septiembre fue la transformación de esa protesta en una acción armada.
Significado histórico: ¿por qué importa Madera?
Historiadores y analistas coinciden en que el asalto del cuartel de Madera constituye un hito: es la acción que inaugura, simbólica y operativamente, la guerrilla contemporánea en México y contribuye a la formación de organizaciones posteriores (por ejemplo, la Liga Comunista 23 de Septiembre adoptó el 23 de septiembre en su nomenclatura en recuerdo de los caídos de Madera). El suceso marcó también el inicio de una cadena de respuestas estatales que, durante décadas, se tradujeron en estrategias de contrainsurgencia, desapariciones y violaciones a derechos humanos que ahora son objeto de revisión y memoria pública.
Memoria, conmemoraciones y relatos contrapuestos (hasta 2024–2025).
A lo largo de las décadas, Madera ha sido conmemorado por familiares, excombatientes, activistas y organizaciones de memoria. En años recientes se han celebrado actos, foros y publicaciones que rescatan testimonios y exigen verdad sobre represalias posteriores. La prensa local y nacional ha cubierto esos actos: por ejemplo, en 2023 se realizaron conmemoraciones y presentaciones de libros que buscaron colocar el episodio en la narrativa pública y reclamar justicia y verdad histórica. Al mismo tiempo, la versión oficial y los relatos de las autoridades de la época difieren en matices sobre responsabilidades y contexto, lo que exige una lectura crítica y comparada de fuentes.
En 2025 se cumplen 60 años: lo que eso implica.
Dado que el suceso ocurrió el 23 de septiembre de 1965, en 2025 se cumplen 60 años de aquel asalto. Ese aniversario es una oportunidad para reabrir archivos, recoger testimonios que quedan vivos entre familiares y testigos, y para que las instituciones —si corresponde— continúen procesos de esclarecimiento sobre prácticas de represión y violaciones de derechos humanos ocurridas en la estela del hecho. La conmemoración del 60º suele incluir actos locales, presentaciones de investigación y, en algunos casos, reclamos de reparaciones simbólicas o de verdad histórica.

El asalto al cuartel de Madera, es un espejo de tensiones sociales que cruzaban la México rural de los años 60 y que, por décadas, aparecieron en relatos oficiales y en silencios que las familias y comunidades han intentado romper. El 60º aniversario en 2025 es un momento propicio para documentar oralidades, transparentar archivos y generar textos periodísticos, documentales o académicos que ofrezcan contexto, nombres y consecuencia —pero siempre con rigor y respeto a las víctimas y a la verdad histórica.
Por: Gorki Rodríguez.