Con el tiempo, los vecinos de ambas colonias han aprendido a reconocerla y admirarla. Muchos guardan cuidadosamente sus botellas para entregárselas cuando pasa.
Una vida marcada por el esfuerzo.
HISTORIASMX. – Cada mañana, la señora Margarita sale de su humilde vivienda ubicada entre las colonias Tierra y Libertad y Estación a espaldas de la escuela Emiliano Zapata. A pesar de enfrentar capacidades diferentes, ella no se detiene: con determinación empuja un triciclo viejo y oxidado que amenaza con desarmarse en cualquier momento.
En él carga una enorme saca donde deposita las botellas de plástico que recolecta a lo largo de su recorrido, su única fuente de ingresos para salir adelante.
El apoyo de la comunidad.
Con el tiempo, los vecinos de ambas colonias han aprendido a reconocerla y admirarla. Muchos guardan cuidadosamente sus botellas para entregárselas cuando pasa.
“Ya sabemos más o menos a qué hora pasa, por eso las apartamos y se las damos con gusto”, comenta una vecina de la colonia Estación.
Estos pequeños gestos se han convertido en una cadena de solidaridad que le permite a Margarita continuar su labor con un poco menos de dificultad.
Un trabajo que también ayuda al planeta.
La labor de Margarita no solo es un ejemplo de dignidad y perseverancia, sino también de cuidado ambiental. Gracias a su esfuerzo, cientos de botellas de plástico no terminan contaminando calles, arroyos o tiraderos clandestinos.
“Ella ayuda más de lo que muchos creemos, porque al juntar las botellas contribuye al reciclaje y nos enseña que todos podemos hacer algo por el planeta”, señala un colono de Tierra y Libertad.
El triciclo que pide un relevo.
El viejo triciclo de Margarita se ha convertido en su fiel compañero de trabajo. Sin embargo, está tan deteriorado que en cualquier momento podría dejarla varada.
Vecinos coinciden en que sería un acto de justicia social ayudarla con un triciclo nuevo. “Ella se lo ha ganado con su esfuerzo. No pide limosna, pide trabajo digno, y un triciclo nuevo sería una gran ayuda”, expresó una habitante de la colonia Estación.
Una mujer que inspira.
Entre calles polvosas, botellas acumuladas y largas caminatas, doña Margarita se ha convertido en un símbolo de lucha silenciosa.
Su historia recuerda que, con voluntad, solidaridad y amor por la vida, es posible superar las adversidades. Su figura empujando el triciclo desgastado es, para muchos, un recordatorio de que la verdadera grandeza está en la humildad y la perseverancia.