Violencia y miedo apagan el Grito en Chihuahua: tres municipios suspenden celebraciones patrias

De acuerdo con el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda, en Guadalupe y Calvo, Gran Morelos y Madera no se realizaron ni la ceremonia ni las actividades relacionadas al 15 de septiembre.

HISTORIASMX. – La suspensión de las fiestas patrias en tres municipios de Chihuahua es el reflejo más claro de que el Gobierno del Estado no logra garantizar la seguridad de su población. A pesar de los discursos oficiales, la violencia y el miedo terminaron por imponerse incluso en una de las celebraciones más significativas para la vida pública: el Grito de Independencia.

Tres municipios sin festejo

De acuerdo con el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda, en Guadalupe y Calvo, Gran Morelos y Madera no se realizaron ni la ceremonia ni las actividades relacionadas al 15 de septiembre.

En Madera, el argumento oficial fue la lluvia registrada durante la noche del 15, que habría impedido el desarrollo del evento cívico “en condiciones seguras”. Sin embargo, los casos de Guadalupe y Calvo y Gran Morelos exhiben otra realidad: la violencia como factor decisivo.

Balaceras, homicidios y terror en la Sierra

En Guadalupe y Calvo, la cancelación derivó de las balaceras en distintos puntos de la zona serrana, incluidas detonaciones en la misma entrada del pueblo durante los días previos. En Gran Morelos, un pleito entre familiares ocurrido la madrugada del 15 dejó un saldo de seis personas asesinadas y nueve heridas, obligando a suspender cualquier celebración.

Mientras tanto, el resto de los municipios sí llevó a cabo las ceremonias patrias, bajo vigilancia de corporaciones estatales y municipales que desplegaron operativos especiales de seguridad.

Un Estado sin control

La explicación oficial no es suficiente para ocultar el trasfondo: las autoridades estatales han perdido la capacidad de garantizar derechos básicos como la seguridad y la paz social. Que los municipios tengan que cancelar sus fiestas por miedo o violencia demuestra un Estado sometido, donde los grupos armados imponen las condiciones y la población queda atrapada en la incertidumbre.

Lo ocurrido en estos tres municipios revela que, más allá de la pirotecnia y los discursos, la violencia sigue siendo la protagonista en Chihuahua, incluso en los momentos que deberían unir a la sociedad.

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