De acuerdo con habitantes de la zona, los olores fétidos se presentan de forma constante, afectando tanto a las viviendas como a los establecimientos comerciales que operan en el área.
HISTORIASMX. – En la calle Jesús García, ubicada en el primer cuadro de Parral, los malos olores provenientes del drenaje pluvial volvieron a generar molestia entre vecinos y comerciantes, quienes señalan que el problema ha persistido durante años sin que la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) ni el municipio implementen una solución efectiva.
Un problema histórico sin atención
De acuerdo con habitantes de la zona, los olores fétidos se presentan de forma constante, afectando tanto a las viviendas como a los establecimientos comerciales que operan en el área.
El drenaje pluvial que cruza esta calle fue construido hace más de dos décadas y, según testimonios, nunca ha recibido mantenimiento profundo ni limpieza adecuada. Su recorrido inicia en la colonia Fátima y culmina en el río Parral, a la altura del callejón San Ginés.
Falta de mantenimiento y acumulación de desechos
Durante un recorrido por el sitio, se constató que el canal pluvial —actualmente tapado y cubierto por la calle— arrastra residuos sólidos y desechos, lo que provoca la generación de gases y malos olores. Vecinos también mencionan la presencia de excremento y basura, situación que se agrava con las lluvias o con el paso del tiempo al no realizarse limpieza preventiva.
Omisión institucional y responsabilidades compartidas
El problema refleja una falta de coordinación entre la JMAS y el Ayuntamiento, ya que ninguna autoridad ha realizado trabajos de saneamiento o inspección estructural del canal.
Aunque el drenaje sanitario opera con normalidad, el drenaje pluvial permanece olvidado, acumulando residuos que terminan por contaminar el entorno urbano y el cauce del río Parral.
Llamado ciudadano a la acción
Comerciantes y vecinos de la zona piden una intervención urgente y la implementación de un programa permanente de limpieza y desazolve. Consideran que la omisión de las autoridades ha permitido que este problema se mantenga por más de veinte años, afectando la imagen urbana, la salud pública y la calidad de vida de quienes habitan y trabajan en el sector.