Sequía, incertidumbre y resiliencia: familias rarámuri de Guachochi cosechan 30% menos que en 2024

La desconfianza provocada por años de sequías severas redujo la siembra entre las comunidades rarámuri, que este 2025 registraron una baja significativa en su producción agrícola pese a que el clima resultó favorable

Menos siembra, menos cosecha: el costo de un clima impredecible

HISTORIASMX. – Este año, las familias rarámuri de Guachochi cosecharon 30% menos que en 2024. No fue una mala temporada de lluvias ni un invierno severo lo que afectó al campo. Fue el miedo y la incertidumbre que dejó la larga sequía de años recientes, aquella que provocó que cientos de familias perdieran trabajo, semillas, esfuerzo y días enteros invertidos en los sembradíos.

Durante noviembre y diciembre, como cada ciclo agrícola, las comunidades trabajan para recolectar y almacenar los frutos que les permitirán sostenerse durante los meses siguientes. Sin embargo, este 2025 el volumen de producción fue menor porque, simplemente, se sembró menos.

“Tuvimos lluvias suficientes, pero no cosechas”: Desarrollo Rural

De acuerdo con Elder Aguirre, director de Desarrollo Rural del municipio, las familias rarámuri enfrentaron un dilema desde el inicio del ciclo agrícola:
¿Sembrar y arriesgarlo todo otra vez, o esperar ante la duda por la falta de lluvias?

La experiencia de años pasados —cuando la sequía arrasó con la mayor parte de las siembras— generó una profunda desconfianza entre los campesinos.

“En ciclos previos se perdió la inversión de trabajo y de tiempo. Eso provocó temor. Este año tuvimos buen tiempo de lluvias, hubo suficiente, pero no de cosechas”, explicó Aguirre.

Aunque en 2025 el clima fue favorable —sin temperaturas extremas ni periodos prolongados de sequía—, la decisión ya estaba tomada desde meses atrás: sembrar menos para no arriesgar todo.

Qué se cosechó y cómo lo aprovechan las familias

Los principales cultivos recolectados este año fueron:

  • Maíz
  • Frijol
  • Cebolla
  • Chile
  • Tomate
  • Otros vegetales de autoconsumo

Estos alimentos forman parte de la base alimentaria rarámuri y, según Aguirre, son preparados y almacenados por cada familia para subsistir. Cuando existe excedente, la dinámica comunitaria permite intercambiar productos entre familias o incluso venderlos para obtener algún ingreso.

“Hay quienes obtuvieron más frijol y maíz que cebolla y chile, y entre ellos mismos los intercambian. También hay quienes los venden al mejor postor”, detalló el funcionario.

Riesgos crecientes, decisiones difíciles

La reducción en la siembra no responde a falta de voluntad o capacidad. Es una consecuencia directa del cambio climático y sus efectos cada vez más impredecibles.
Un año puede volverse demasiado seco; otro, demasiado frío. La incertidumbre hace que sembrar —una tradición vital para los rarámuri— se convierta en un riesgo constante.

Elder Aguirre subrayó que la labor campesina en la región está marcada por una realidad compleja:

  • Lluvias irregulares
  • Temperaturas extremas inesperadas
  • Pérdidas económicas por cosechas fallidas
  • Pérdida de semillas y esfuerzos familiares

Cada ciclo, las comunidades deben decidir cuánto sembrar y qué tan grande será la apuesta para garantizar alimento suficiente para el año.

Conclusión: una cosecha que refleja incertidumbre

El 30% menos de cosecha registrado este 2025 no es solo una cifra agrícola. Es una señal del impacto emocional, económico y climático que los últimos años han dejado en las comunidades rarámuri. Aunque la naturaleza fue benévola este ciclo, la desconfianza en el clima pesó más que las lluvias.

Para las familias rarámuri, sembrar sigue siendo un acto de resiliencia, pero también un desafío que cada año exige evaluar riesgos, proteger sus recursos y adaptarse a un futuro climático que ya no promete estabilidad.

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