Guadalupe y Calvo y la región serrana registran ejecuciones, enfrentamientos y operativos sin freno durante días santos
HISTORIASMX. – Lo que debería ser un periodo de descanso, reflexión y convivencia familiar, terminó convirtiéndose en un escenario de violencia extrema en la región serrana del sur de Chihuahua, donde al menos siete personas fueron asesinadas durante la Semana Santa, la mayoría víctimas de impactos de arma de fuego.
Los hechos, concentrados principalmente en Guadalupe y Calvo, reflejan una realidad que contrasta con los operativos de seguridad desplegados: la violencia no se detuvo, ni siquiera en los días más significativos del calendario religioso.
Guadalupe y Calvo: epicentro de la violencia
De acuerdo con información oficial, este municipio serrano se ha convertido en el punto más crítico, al registrar la mayoría de los homicidios.
La región literalmente “se tiñó de rojo”, encendiendo alertas entre las corporaciones que integran las Bases de Operación Interinstitucional, sin que ello lograra contener los hechos.
El último caso confirmado por la Fiscalía General del Estado (FGE) corresponde a una ejecución registrada el viernes, con lo que se alcanzó la cifra de siete personas sin vida en menos de una semana.
Una cadena de asesinatos: del Domingo de Ramos al Viernes Santo
Entre el Domingo de Ramos y el Viernes Santo, las autoridades atendieron múltiples reportes relacionados con detonaciones de arma de fuego, persecuciones y enfrentamientos armados.
El saldo no deja lugar a dudas: siete personas muertas, tres detenidos, un arsenal asegurado y dos vehículos decomisados.
Hallazgos que reflejan violencia extrema
Los casos documentados muestran niveles de violencia que van más allá de ejecuciones aisladas.
El domingo 29 de marzo, en la carretera Balleza-Guachochi, fue localizado un hombre de aproximadamente 40 años sin vida, con herida de bala en la cabeza y amputación de un dedo, un dato que apunta a posibles actos de tortura.
El martes 31, en el lugar conocido como La Casita sobre la carretera Parral-Balleza, se localizaron tres cuerpos en avanzado estado de descomposición, con impactos de arma de fuego. Las víctimas portaban ropa táctica y porta cargadores, lo que sugiere vínculos con grupos armados.
Un día después, en Guadalupe y Calvo, falleció en el hospital Gabriel M. P., de 47 años, quien presentaba múltiples golpes en el cuerpo, evidenciando otro tipo de violencia.
El jueves 02 de abril, en la comunidad de Mesa de San Rafael, fue asesinado Eustacio Jaime M. P., de 43 años, con impactos de bala. En el lugar se aseguraron casquillos de 7.62×39, .223 y .45, calibres de alto poder, incluyendo armamento de uso exclusivo del Ejército.
Finalmente, el viernes, fue ejecutado Axel Elías G. C., de 25 años, trabajador de la Minera San Julián, en la carretera que conduce hacia El Ocote, lo que evidencia que la violencia también alcanza a civiles.
Detenciones y aseguramientos: ¿contención o reacción tardía?
Durante el mismo periodo, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado informó la detención en Guachochi de “El Larry”, presunto jefe de plaza, junto a dos personas más, además del aseguramiento de armas y vehículos.
Si bien estas acciones forman parte de la estrategia de seguridad, surgen cuestionamientos claros: ¿por qué la violencia persiste pese a la presencia de operativos interinstitucionales? y ¿se está actuando de manera preventiva o únicamente reactiva?
Sierra de Chihuahua: una crisis que se repite
Lo ocurrido durante Semana Santa no es un hecho aislado, sino parte de un patrón constante en la sierra tarahumara, donde la presencia del crimen organizado se mantiene, los territorios siguen en disputa y la violencia se recrudece periódicamente.
La diferencia ahora es el contexto: ni siquiera las fechas religiosas lograron frenar la violencia.
Entre operativos y realidad: la brecha que persiste
Mientras las autoridades destacan operativos y detenciones, los hechos reflejan otra cara: la violencia sigue ocurriendo en carreteras, comunidades y zonas rurales, los cuerpos aparecen en espacios abiertos y la ciudadanía queda en medio de un conflicto que no cesa.
El fondo del problema: territorio, control y abandono
Más allá de los datos, el caso de Guadalupe y Calvo vuelve a poner sobre la mesa una problemática de fondo: disputa territorial entre grupos criminales, aislamiento geográfico, limitada presencia institucional y falta de estrategias integrales de seguridad.
La sierra no solo enfrenta violencia, enfrenta abandono estructural.
Conclusión: una Semana Santa que dejó más preguntas que respuestas
La cifra de siete asesinatos en menos de una semana no es menor. Es un indicador claro de que la situación en la región serrana continúa siendo crítica.
La pregunta ya no es si hay operativos, sino si estos realmente están funcionando.