Productores salvan hasta el 90% de sus cultivos con técnica alternativa en Valle de Zaragoza.

Campesinos de Valle de Zaragoza vencen a la sequía con ingenio y esfuerzo

HISTORIASMX | Valle de Zaragoza, Chihuahua. -En un año en el que el sol fue implacable y la lluvia escasa, donde el cauce del río parecía una cicatriz seca sobre la tierra y la presa apenas reflejaba el cielo, un grupo de productores agrícolas se rehusó a rendirse. El agua era casi un recuerdo, pero en Valle de Zaragoza, la creatividad del campo encontró una forma de resistir: el método lápiz.

Fue el propio director de Desarrollo Rural del municipio quien lo describió como una táctica sencilla pero efectiva, resultado de la experiencia y necesidad.

“Consiste en enterrar un tubo delgado, como si fuera un lápiz, hasta encontrar filtraciones de agua subterránea. Cuando el tubo ‘suda’, se empieza a extraer de ahí para el riego”.

Con esa técnica rudimentaria —nacida más del desespero que de una escuela agrícola— los campesinos lograron rescatar hasta el 90% de sus cosechas, entre ellas sandía, melón, alfalfa y otros forrajes esenciales para el sustento local.

🌾 Cuando la lluvia no llega, la tierra escucha

El año agrícola había comenzado con expectativas nubladas, pero no por tormentas. La falta de agua en el canal principal y un río cuyo rebalce más cercano estaba a más de 50 kilómetros, puso a prueba la tenacidad de los campesinos.

Los pronósticos eran duros: muchas hectáreas serían abandonadas, los cultivos morirían antes de crecer. Pero fue allí donde surgió este “truco del lápiz”, un acto casi intuitivo que convirtió en fuente lo que parecía árido.

“Aunque el canal llevaba muy poca agua, la gente no se dio por vencida. Con este método lograron salvar sus cosechas”, dijo el funcionario municipal.

🍉 Sandía, el fruto más rescatado

El cultivo de sandía fue el más beneficiado por esta práctica. Muchos productores apostaron por ella aún en la incertidumbre, y aunque los precios fueron bajos —con ventas que llegaron a 1.50 pesos por kilo en el peor momento—, la cosecha se logró, lo cual ya es, en sí mismo, una victoria.

“No fue un buen año para ganar, pero sí para demostrar de qué estamos hechos”, comentó un productor, mientras mostraba con orgullo sus surcos aún verdes bajo un cielo que por fin, en julio, dejó caer algo de agua.

🌧️ La esperanza sigue bajo tierra

Con las lluvias recientes, hay un leve alivio. Pero no es suficiente. La presa aún necesita una recarga significativa para asegurar el siguiente ciclo agrícola. Aun así, las autoridades y productores coinciden en que lo logrado este año es una muestra del poder del trabajo comunitario y del ingenio rural.

“Fue un año muy difícil, pero el campo sigue de pie gracias al ingenio y trabajo duro de nuestra gente”, concluyó el director.

📍 Valle de Zaragoza no solo cultivó sandía este año: cultivó esperanza.

🪣 Y todo, con un simple tubo, clavado como un lápiz, buscando agua donde ya no la había.

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