Dos menores de entre 1 y 5 años están confirmados en el estado; organizaciones señalan falta de énfasis en prevención y cobertura en la Sierra Tarahumara
HISTORIASMX. — El municipio de Urique, en la Sierra Tarahumara, registró el primer caso de tosferina del año 2026, una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que afecta principalmente a niñas y niños pequeños. De acuerdo con la Secretaría de Salud del Estado, actualmente hay dos casos confirmados en la entidad: uno en la región serrana y otro en la ciudad de Chihuahua, ambos en menores de entre 1 y 5 años de edad.
La vocera de la dependencia, Farreli Ordoñez, informó que seis casos sospechosos fueron descartados tras los estudios correspondientes y que se mantiene monitoreo epidemiológico en los entornos donde habitan los pacientes confirmados.
Enfermedad prevenible, pero persistente
La tosferina es una infección bacteriana que se transmite por gotículas al toser o estornudar y puede prevenirse mediante vacunación. Las autoridades sanitarias han reiterado la importancia de completar los esquemas de inmunización infantil, especialmente en comunidades con menor acceso a servicios médicos.
Sin embargo, el registro de un caso en la Sierra Tarahumara vuelve a poner sobre la mesa una problemática estructural: la limitada cobertura y el acceso desigual a servicios de salud en comunidades indígenas.
En regiones como Urique, donde predominan comunidades rarámuri dispersas en zonas de difícil acceso, el traslado a centros médicos puede implicar horas de camino por brechas serranas. En muchos casos, la atención depende de brigadas itinerantes o unidades médicas con recursos limitados.
Monitoreo activo, pero con desafíos estructurales
La Secretaría de Salud aseguró que ambos menores se encuentran bajo atención médica y seguimiento epidemiológico para evitar complicaciones y cortar posibles cadenas de contagio. También se han implementado cercos sanitarios y revisión de contactos.
No obstante, especialistas en salud pública señalan que las acciones reactivas no sustituyen una estrategia preventiva sólida y permanente en zonas de alta marginación.
La persistencia de enfermedades prevenibles mediante vacunación en comunidades indígenas refleja, según analistas, déficits históricos en cobertura, infraestructura, personal médico y campañas de sensibilización culturalmente adecuadas.
Brecha en salud indígena
Datos nacionales han documentado que las poblaciones indígenas presentan mayores índices de rezago en vacunación, mortalidad infantil y enfermedades respiratorias. En la Sierra Tarahumara, factores como la dispersión geográfica, la pobreza, la barrera del idioma y la migración temporal complican el seguimiento de esquemas completos de inmunización.
Aunque la autoridad estatal ha exhortado a madres y padres de familia a acudir a su unidad médica más cercana ante síntomas como tos intensa o dificultad respiratoria, en muchas comunidades la “unidad más cercana” puede encontrarse a varias horas de distancia.
Más allá del llamado a no bajar la guardia
La Secretaría de Salud reiteró que continuará informando sobre la evolución de los casos y llamó a no bajar la guardia ante enfermedades prevenibles por vacunación.
Sin embargo, el caso en Urique reabre el debate sobre si las estrategias actuales realmente priorizan la salud en comunidades indígenas o si persiste una atención desigual que deja a estas poblaciones expuestas a riesgos evitables.
La aparición de tosferina en la Sierra Tarahumara no solo es un dato epidemiológico: es también un indicador de las brechas estructurales en el sistema de salud estatal, especialmente en territorios históricamente marginados.
Mientras los casos permanecen bajo vigilancia, la pregunta de fondo continúa abierta: ¿se están destinando los recursos y la atención suficientes para garantizar el derecho a la salud en las comunidades indígenas de Chihuahua?