Mundial 2026: ¿Una oportunidad para el campo mexicano y chihuahuense?

En tiempos marcados por la incertidumbre económica, la sequía prolongada y los retos en materia de seguridad, este evento internacional podría representar una ventana de oportunidad y un respiro para diversos sectores productivos, especialmente para los productores del norte y sur del país.

HISTORIASMX. – Como es bien sabido, en 2026 se celebrará la Copa Mundial de la FIFA en su edición número 23, un evento histórico que, por primera vez, será organizado de manera conjunta por México, Estados Unidos y Canadá.

En el caso de nuestro país, se tiene previsto que se disputen 13 partidos entre el 11 y el 30 de junio, distribuidos en tres de las ciudades más importantes de México: Ciudad de México, Monterrey, Nuevo León, y Guadalajara, Jalisco.

En tiempos marcados por la incertidumbre económica, la sequía prolongada y los retos en materia de seguridad, este evento internacional podría representar una ventana de oportunidad y un respiro para diversos sectores productivos, especialmente para los productores del norte y sur del país.

De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Turismo (SECTUR), se prevé la llegada de más de 5.5 millones de turistas, tanto nacionales como extranjeros, lo que podría traducirse en una derrama económica estimada entre 1,800 y 3,000 millones de dólares.

Ante este escenario, surge una pregunta clave: ¿dónde queda el campo chihuahuense dentro de esta oportunidad?

Los meses de junio y julio coinciden con el inicio de la cosecha de diversos productos agrícolas en Chihuahua, particularmente de hortalizas como la sandía y el melón, cuyo consumo per cápita alcanza aproximadamente los 3.5 kilogramos, según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER, 2024).

Soñar no cuesta nada. Y si relacionamos las cifras oficiales con la dinámica turística que traerá el Mundial, no resulta descabellado imaginar un aumento significativo en la demanda de estos productos. Pensemos en cada hotel, cada restaurante y cada establecimiento de alimentos ofreciendo diariamente sandía y melón en desayunos, buffets y menús. Ahora multipliquemos esa imagen por millones de visitantes y por tres grandes sedes.

A ello se suman otros productos estratégicos, como el aguacate, conocido como el “Oro Verde” por su alto valor comercial a nivel internacional. Un ejemplo claro de su potencial son las más de 100 mil toneladas exportadas cada año para el Super Bowl, según datos de la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM).

Desde la perspectiva de la Ley de Oferta y Demanda, un incremento extraordinario en el consumo turístico implicaría una cadena de demanda para múltiples productos del campo mexicano. Basta pensar en un ejemplo cotidiano: los tacos. Para su elaboración se requiere maíz para la tortilla, aguacate, limón, cebolla, tomate, cilantro, chile, entre otros insumos agrícolas.

Ahora imaginemos a cinco millones de personas consumiendo tacos durante dos semanas. La magnitud del impacto potencial es difícil de ignorar.

Al final, esta reflexión no pretende ser más que una opinión personal basada en cifras reales, combinada con una proyección razonable y una especulación optimista. Si este escenario llegara a concretarse, podría representar un alivio para el campo mexicano y, en un sentido más amplio, un impulso necesario para la economía nacional, que tanto lo requiere.

Por: Colaboración / Gerardo Estavillo

Las opiniones vertidas dentro de esta editorial, son responsabilidad de quien las emite.

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