Migrantes, principales víctimas de trata de personas en Ciudad Juárez: Red Rahamim

Mujeres y menores son sometidos principalmente a explotación sexual y mendicidad forzada, mientras que algunos hombres son obligados a participar en actividades del narcotráfico, advirtió la organización civil

HISTORIASMX. – La trata de personas en Ciudad Juárez tiene actualmente un rostro predominante: el de la población migrante. Personas que llegan a la frontera con la esperanza de cruzar hacia Estados Unidos pueden terminar secuestradas, vendidas o sometidas a diferentes formas de explotación por organizaciones criminales, alertó la Red Rahamim.

La advertencia fue realizada al concluir la Marcha contra la Trata de Personas, celebrada este domingo desde el Puente Internacional Paso del Norte hasta la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, donde decenas de personas caminaron para visibilizar un delito que permanece oculto entre el miedo, la impunidad y la ausencia de denuncias.

Ciudad Juárez, una frontera de alta vulnerabilidad

La movilización formó parte de las actividades previas al Día Mundial contra la Trata de Personas, conmemorado cada 30 de julio.

La coordinadora de la Red Rahamim en Ciudad Juárez, Antonia Barrera, señaló que la mayor parte de los casos acompañados por la organización están relacionados con migrantes que llegan a la ciudad fronteriza con la intención de ingresar a Estados Unidos, pero terminan en manos de grupos criminales.

La ubicación geográfica de Ciudad Juárez y el flujo migratorio constante han convertido a la región en un punto de riesgo para quienes viajan sin recursos económicos, sin documentos y sin redes familiares o comunitarias de apoyo.

Estas condiciones de vulnerabilidad pueden ser aprovechadas por organizaciones dedicadas a secuestrar, controlar y explotar a las personas migrantes.

Mujeres y menores, expuestos a explotación sexual

Antonia Barrera aseguró que las mujeres y los menores de edad se encuentran entre los grupos que enfrentan mayores riesgos dentro de las diferentes modalidades de trata.

“Principalmente es la trata de migrantes, la venta de personas; llegan los migrantes aquí con la esperanza de buscar un futuro mejor y son secuestrados para venta, principalmente las mujeres y los niños”, declaró.

De acuerdo con lo observado por la organización, las mujeres son sometidas principalmente a explotación sexual, mientras que los menores pueden ser utilizados para ese mismo propósito o vendidos para ejercer la mendicidad forzada.

Detrás de estas prácticas, explicó, existe un sistema de explotación que priva a las víctimas de su libertad y las convierte en una fuente de ingresos para grupos criminales.

Hombres serían utilizados como “peones” del narcotráfico

La coordinadora de la Red Rahamim indicó que los hombres migrantes también son víctimas de trata, aunque frecuentemente bajo modalidades relacionadas con la criminalidad forzada.

“Lo que hemos detectado aquí en Ciudad Juárez es que a los hombres los utilizan para narcotráfico forzado, son como peones. Las mujeres, lo más básico, es la trata, la explotación sexual; y a los niños también los utilizan para explotación sexual y los venden con fines de mendicidad forzada”, explicó.

En estos casos, los hombres serían obligados mediante amenazas o violencia a participar en actividades relacionadas con el narcotráfico, sin que exista una decisión libre para integrarse a esas estructuras.

La trata de personas puede manifestarse mediante explotación sexual, trabajo forzado, mendicidad forzada, tráfico de órganos y otras prácticas basadas en el control absoluto de las víctimas a través del engaño, la intimidación o la violencia.

Un delito oculto por el miedo

Aunque no existen estadísticas confiables que permitan establecer la dimensión real de la trata de personas en Ciudad Juárez, Barrera sostuvo que la falta de cifras no significa que el delito sea poco frecuente.

Por el contrario, la organización considera que una gran cantidad de casos permanece oculta debido al miedo que enfrentan las víctimas y sus familias.

“Lamentablemente es un delito que no se denuncia ni se persigue. Cuando hablamos de trata, las personas tienen miedo y evitan el tema”, manifestó.

Muchas víctimas deciden guardar silencio porque consideran que presentar una denuncia puede poner en peligro su vida o la de sus familiares. La posible presencia de organizaciones criminales genera un ambiente de intimidación que dificulta el acceso a la justicia.

Desconfianza hacia las instituciones

A las amenazas se suma la desconfianza hacia las autoridades encargadas de investigar estos delitos.

“Muchas personas temen represalias y consideran que las instituciones de gobierno no son suficientemente transparentes, por lo que deciden no denunciar”, expresó Barrera.

Esta combinación de temor, desconfianza e impunidad permite que la trata de personas continúe operando en la clandestinidad, lejos de los registros oficiales y de la atención pública.

También dificulta identificar a las víctimas, desarticular las redes responsables y establecer políticas públicas adecuadas para prevenir el delito.

Sobrevivientes y madres buscadoras participaron en la marcha

La movilización recorrió parte del centro de Ciudad Juárez bajo el lema “Caminemos por la dignidad, la libertad y la esperanza”.

Durante la marcha participaron sobrevivientes, personas migrantes, madres buscadoras, integrantes de organizaciones civiles y ciudadanos que se sumaron al llamado para defender la dignidad y la libertad de las víctimas.

“Convocamos a personas víctimas de trata, madres buscadoras, migrantes y todas aquellas personas que se solidaricen y trabajen por la paz”, indicó la coordinadora.

La actividad también buscó recordar a quienes han sido víctimas de este delito y convocar a la sociedad fronteriza a no permanecer indiferente frente a una problemática que afecta especialmente a quienes se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Atención integral para las víctimas

Además de trabajar en la prevención y sensibilización, la Red Rahamim brinda acompañamiento a personas que han logrado salir de contextos de explotación.

Barrera explicó que la atención no termina con la presentación de una denuncia, ya que las víctimas necesitan recuperar su salud, seguridad, estabilidad emocional y capacidad para reconstruir su vida.

“No basta solamente con denunciar. Cuando una víctima llega con nosotros recibe atención psicológica, médica, asesoría jurídica y acompañamiento para su reinserción social”, señaló.

El proceso puede incluir atención psicológica y médica, orientación jurídica, acompañamiento durante las investigaciones y apoyo para la reintegración social.

De acuerdo con la organización, estos servicios son posibles mediante el respaldo de congregaciones religiosas, benefactores, voluntarios y organizaciones aliadas, entre ellas la Fundación Hilton.

Romper el silencio, el principal desafío

La Red Rahamim reiteró que uno de los mayores retos es romper el silencio que rodea a la trata de personas.

Mientras las víctimas permanezcan ocultas por el miedo y los casos no sean denunciados ni investigados, las redes de explotación podrán continuar operando fuera de la mirada pública.

Con esta marcha, la organización buscó colocar nuevamente en la agenda social un delito considerado como una de las violaciones más graves a los derechos humanos.

El llamado se concentró particularmente en proteger a la población migrante que transita por Ciudad Juárez, cuyos integrantes pueden quedar expuestos a secuestros, amenazas, explotación y criminalidad forzada durante su intento por alcanzar un futuro mejor.

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