Solo cinco de 29 colonias recibirán agua este lunes; persiste una crisis que la Junta no resuelve de fondo
Parral, Chih.— La Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) de Parral anunció que este lunes 5 de agosto solo cinco de las 29 colonias incluidas en el esquema de abasto intermitente recibirán agua potable, lo que confirma que miles de habitantes siguen padeciendo una crisis que las autoridades estatales y locales han sido incapaces de resolver de raíz.
Migajas hídricas en medio de la sobreexplotación
Según el aviso oficial, las colonias que recibirán agua este lunes son Progreso, Minas del Real, una fracción de Che Guevara, Presón y Paseos de Almanceña. Esto, mientras el resto de la población en las zonas norte y oeste de la ciudad continúa dependiendo de un sistema de tandeo cada vez más desigual y arbitrario.
Actualmente, la JMAS solo envía 20 litros por segundo desde Valle de Verano a esta zona de la ciudad. Sin embargo, especialistas y vecinos han advertido que este esquema no es sostenible ni suficiente, ya que el problema principal radica en la sobreexplotación del acuífero local y en una gestión ineficiente de la red hidráulica.
Una ciudad dividida por el agua
Mientras colonias como Che Guevara y Presón reciben agua cada tres o cuatro días —en el mejor de los casos—, hay otras donde el suministro llega una vez cada 15 días, obligando a las familias a gastar en pipas, tinacos y almacenamiento improvisado.
Colonias como Tierra y Libertad, Palmilla, Santa Elena, Parral Vive, El Quijote, San Uriel, Morelos, Real de Victoria y Loma Linda, entre muchas otras, siguen formando parte de este esquema de distribución deficiente.
Pese a ello, el director ejecutivo de la JMAS, Arturo Gaytán Ornelas, declaró recientemente que las quejas por falta de agua “han bajado 96%”, minimizando el impacto real que esta crisis genera en la vida cotidiana de miles de familias.
¿Y el acceso igualitario?
Mientras los funcionarios de la JMAS cuentan con acceso pleno e ininterrumpido al agua en sus oficinas, hogares y centros de operación, los ciudadanos deben sobrevivir con tandeos, rezos y garrafones.
La crisis hídrica de Parral no se resolverá con distribuciones temporales, sino atacando los factores estructurales: la sobreexplotación del manto acuífero, la falta de inversión en infraestructura hidráulica y la ausencia de una política real de conservación del agua.
Una crisis prolongada, sin soluciones integrales
Desde hace más de un año, Parral vive una emergencia hídrica disfrazada de ajustes técnicos. La rotación del servicio, aunque necesaria en el corto plazo, ha sido utilizada como parche mientras el problema de fondo —la insustentabilidad del modelo de extracción y distribución— sigue sin atenderse.
La ciudadanía pide una solución definitiva, no más comunicados evasivos ni distribuciones selectivas. Porque mientras los directivos no padecen de tandeos, miles de familias sí.