Fotografía: Gorki Rodríguez / HISTORIASMX.

El trabajo silencioso que mantiene en pie la ciudad

HISTORIASMX. – En las profundidades de las calles de Jiménez, donde la ciudad parece no mirar, existe un grupo de trabajadores que desafía lo imposible para garantizar un recurso vital: el agua. Son los operarios de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), quienes, con palas, bombas y herramientas en mano, mantienen el funcionamiento de la red pública urbana de agua y drenaje, a pesar de que su labor suele pasar desapercibida.

Un trabajo poco valorado, pero indispensable.

Cuando una tubería colapsa, un drenaje se tapa o una fuga amenaza con desperdiciar litros de agua potable, ellos son los primeros en acudir. Bajo el inclemente sol del desierto o el frío de las madrugadas, estos trabajadores se sumergen en zanjas y enfrentan el desafío de trabajar con materiales fecales en los drenajes de la ciudad. No hay glamour en su trabajo, pero sin ellos, la vida cotidiana en Jiménez se convertiría en un caos.

“A veces nos llaman de madrugada porque un colector reventó y está saliendo agua sucia por las calles. No hay de otra, hay que meterse y arreglarlo lo más rápido posible, aunque el olor sea insoportable,” comenta un trabajador de la JMAS, uno de los operarios con más de 5 años de servicio en la JMAS.

Enfrentando riesgos y desafíos.

El trabajo en el sistema de agua y drenaje no está exento de riesgos. Los trabajadores deben ingresar a fosas húmedas y mal ventiladas, exponiéndose a gases tóxicos, derrumbes y objetos afilados. La posibilidad de accidentes siempre está latente.

“Una vez, un compañero sufrió un accidente. Fue un susto enorme, pero logramos sacarlo a tiempo,” recuerda otro empleado de la JMAS. Pese a estos peligros, el personal sigue adelante, motivado por la necesidad de garantizar un servicio básico para todos los habitantes de Jiménez.

El sacrificio que pocos ven.

A pesar de la importancia de su labor, estos trabajadores no siempre reciben el reconocimiento que merecen. La ciudad sigue su curso, los grifos siguen funcionando y los drenajes no colapsan, pero detrás de esta normalidad está el esfuerzo constante de quienes arreglan las fugas, destapan los drenajes y aseguran que el agua llegue hasta el último rincón de la comunidad.

“A veces la gente se queja porque hay escasez de agua, pero no ven que estamos trabajando día y noche para reparar las fallas. un técnico de la JMAS.

Un llamado a la valoración y apoyo.

El reto de mantener la infraestructura hídrica de Jiménez sigue creciendo. La expansión urbana y el desgaste de las redes de distribución exigen mayor inversión y mejores condiciones laborales para estos trabajadores. Su labor no solo merece reconocimiento, sino también mejores herramientas y seguridad en sus tareas diarias.

Mientras el agua siga corriendo por las tuberías y los drenajes se mantengan despejados, los habitantes de Jiménez podrán vivir con normalidad. Y cuando surja una emergencia, allí estarán ellos: los guardianes invisibles del agua, enfrentando todo lo imposible por el bienestar de su comunidad.

Por: Gorki Rodríguez.

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